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Erase una vez un pueblo en
un frondoso valle cerca del bosque, allí vivía un niño llamado Pedro
con sus padres y su hermano pequeño. Su padre era comerciante y
frecuentemente viajaba a la ciudad para comprar mercancías para vender en
su pequeña tienda.
Pedro
tenía un hermano pequeño al que le gustaba jugar con muñecas que sus
propios padres le compraban, ya que sabían que era diferente a los otros
niños a los que le gustaba jugar con pistolas y espadas. En su casa todos
eran muy felices pero Pedro aunque quería mucho a su hermano a veces se
avergonzaba de él, sobre todo en el colegio cuando veía en el patio como
los niños se burlaban porque siempre iba con su muñeca como las niñas.
Un buen
día sus padres viajaron a la ciudad y como estaba muy lejos debían pasar
allí algunas noches, así fue como se quedó al cuidado de su hermano
pequeño. Después de merendar Pedro le preguntó a su hermano si quería
jugar a algo y su hermano le contestó que quería jugar con las muñecas.
Entonces se enfadó y
en voz alta deseó que su hermano se convirtiese en muñeca.
A la mañana
siguiente después de preparar el desayuno fue a despertar a su hermano,
al retirar la sábana vio que había desaparecido y en su lugar había una
muñeca del mismo tamaño.
Pedro
salió corriendo, se lavó la cara porque pensó que estaba dormido
y fue otra vez a la habitación de su hermano. Recordó de pronto su deseo
que su hermano se convirtiese en muñeca y se arrepintió de
haberlo deseado porque le quería mucho.
Pedro
se pasó toda la mañana deseando que su hermano recobrase su forma humana
pero por mucho que lo intentaba no lo conseguía, así que al medio día
cogió la muñeca y fue al bosque, si sus padres regresaban no podía
decirles lo que había sucedido así que lo mejor era huir hasta que
consiguiese reparar su error.
Al
atardecer Pedro se sentó a descansar y sin darse cuenta se quedó
dormido. Tuvo un sueño muy feliz en el cual su hermano estaba jugando al
fútbol pero de repente
alguien le despertó y al abrir los ojos vio a un gnomo de orejas
puntiagudas.
Entonces
el gnomo le dijo que no debería haber deseado eso, que había hablado con
la muñeca y le había contado lo sucedido, le llamó incomprensivo e
intolerante.
Pedro
furioso le contestó que quería a su hermano aunque fuese diferente pero
el gnomo le dijo que su amor no era verdadero y le propuso ir al pueblo
“Diferentes formas de amar”.
Así
fue como Pedro, su muñeca y el gnomo emprendieron la marcha. Cruzaron
valles y montañas sin descansar aunque estaban muy cansados de caminar día
y noche, hasta que un buen día llegaron a un pueblo. Los habitantes
salieron corriendo a darles
la Bienvenida
y el gnomo le dijo que ya habían llegado a su destino.
Pedro vio
personas de distintos colores, familias muy distintas a la tradicional
compuesta por la madre y el padre: con dos madres, con dos padres, por una
madre, por un padre y todos parecían ser muy felices porque se podía
oler el amor en el aire.
Algunos
niños al ver a Pedro con su muñeca corrieron a sus casas y regresaron
con las suyas para jugar pero como estaba anocheciendo sus padres no les
dejaron entretenerse. Le buscaron una casa para dormir y a la mañana
siguiente el gnomo convocó al consejo de ancianos del pueblo para exponer
el problema de Pedro y le dijeron que debía coger las manzanas rojas del
árbol que hablaba para hacerse fuerte para luchar contra el grifo de tres
cabezas que custodiaba el elixir de “Las diferentes formas de amar”.
Si lograba vencerle entonces podría beber el elixir y su hermano recobraría
su forma humana pero sino lo conseguía se convertiría en muñeca también.
Pedro
no tenía miedo así que inmediatamente se puso en camino con el gnomo y
su muñeca. Al llegar al árbol le contó porque necesitaba sus manzanas y
entonces las manzanas empezaron a rodar por el suelo. Pedro empezó a
comer y comer hasta que se convirtió en un gigante, se metió al gnomo y
a la muñeca en un bolsillo y se dirigió corriendo a la cueva del grifo
de tres cabezas, se sentía tan fuerte y tan grande que nada le daba
miedo.
Al
llegar a la cueva encendió una hoguera en la entrada para que el humo le
obligase a salir y momentos después el monstruo enfurecido salió.
Pedro
lucho con el grifo de tres cabezas que cada vez se hacía más y más
grande, entonces se coló entre sus piernas y entró en la cueva. Como el
monstruo se había hecho tan grande no cabía así que buscó
tranquilamente el elixir y se lo bebió de un trago, le entró mucho sueño
así que se quedó dormido.
Al
despertarse su hermano y el gnomo estaban jugando con unas muñecas,
por fin su hermano tenía forma humana así que decidió que debían
regresar a casa antes de que sus padres llegasen. Entonces el gnomo le
recordó que el grifo de tres cabeza estaba fuera y que seguramente había
recuperado su tamaño para entrar en la cueva, así que Pedro supuso que
no les dejaría irse así por las buenas.
Pedro
les dijo que no debían preocuparse que volvería a vencer al grifo,
salieron de la cueva en silencio y como el monstruo estaba durmiendo la
siesta corrieron, pero de repente se despertó y les siguió escupiendo
fuego.
De
repente cuando llegaron al lago se encontraron allí con un cazador y le
contaron que el grifo de tres cabezas quería comerles, entonces el
cazador mató al monstruo cortándole sus tres cabezas.
Después
de despedirse del gnomo y del cazador los dos hermanos cogidos de la mano
regresaron a casa.
Al
llegar allí, Pedro jugó con su hermano a las muñecas y cuando sus
padres llegaron sonrieron al ver a sus dos hijos jugando juntos por
primera vez y colorín colorado este se ha acabado.
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