RECAMARA

 

 

 

Hay polvo sobre la cama.  Es mucho, muy oscuro y está esparcido por toda la colcha, manchándola. Los primeros rayos del Sol ahora lo delatan mejor.  Se nota fácilmente que esas galletitas trituradas eran de chocolate.  Aunque todavía queda un olor amargo que puya, el de ese polvo de harina es dulce y lo supera.  De seguro fue más efectivo que el café sin azúcar.  El farolito eléctrico sigue encendido.  Gracias a él se pueden notar, en el lado de la cama que le queda debajo, varios pelitos cortos y negros, contiguos a un pañuelo verde estrujado.  Cejas, pestañas, o quizás pelitos de la nariz... La luz sigue aumentando y ahora se ve el camino que forman esas hebritas junto con el polvo de migajas.  La vereda llega hasta el suelo y termina en una mancha del líquido puya, aún negra.  De milagro el café no ensució el reguero de papeles que hay en el piso, aunque tocó la punta de un bolígrafo sin tapa que sirve como separador de un libro allí tirado.  Ya se puede ver la libretita abierta que tiene encima, en actitud triunfante, como si hubiera peleado con él y lo hubiera vencido.

---Chico, esas preguntas... Mira, la verdadera razón por la que no acepté fue porque... Bueno, ¿tú te imaginas?  Si es ahora, que vivo detrás de un byline, y tengo problemas cuando digo que soy gay... No te querrás imaginar en un programa como ése.  Yo no quiero volver al clóset ni ser un Carlos Ochoteco. Digo, esto te lo digo off the record; no lo vayas a poner en el reportaje.

---¿Y cuándo me vas a decir algo que no sea off the record, Rafael?  Me estás haciendo gastar papel y cassette. Lo que tengo no me da ni para 20 líneas y esto va a portadilla.  A ti no te gusta que el de DACO o los dueños de hoteles te hagan eso, ¿verdad?

---Chico, entiende.  Es la primera vez que estoy del lado de acá. Además, lo mío son los negocios; no estoy acostumbrado a que me traten como farándula.

---¿Seguro...? Pues yo nunca trato a nadie como farándula, ni siquiera a Maripily. Y no te hagas el listo, que me estás desviando el tema de nuevo.  Mira, ya se me está acabando la libretita con cosas impublicables. A mí JeanBook no me las regala por toallarle comunicados...

La grabadora en play prosigue con su monólogo al lado de la laptop encendida.  De la pantalla emana otra fuente de luz que contrasta con el negro de su teclado, ahora convertido en almohada.  Parece que todo tiene ojeras.

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ISLA TERNURA RINCONES  DE NAVEGANTES RINCONES AMABLES