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VASOS |
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A
José, por quedarse callado. y
son en realidad mediadores que configuran o contribuyen a
dibujar una imagen de pueblo a veces idealizada, otras miserable; a
veces atribuyéndole protagonismos, otras dándole un
mero papel de espectador ingenuo o indiferente, pero
en todo caso homogeneizándole”. Maillo
Velasco Así
fue que murió un grupo que llegó hace días. Los
estaban persiguiendo y cuando me di cuenta era demasiado tarde.
No pasó nada. Estoy
cansado, no puedo recordar quiénes eran, ni de dónde venían.
Eran como veinte y tenían panderetas y cornetas de año viejo.
Me duele la cabeza; déjenme a mi ritmo. Yo
estaba bastante bien allí, aunque me movía de un lado a otro según las
chicas se iban yendo, de modo que siempre estuviera cerca de alguna.
Ayer, en cambio, me quedé en el mismo bloque todo el día porque
Brenda, que fue la penúltima, se había untado mucho perfume antes de irse.
Y cuando llegó Andy, me preguntó si yo estaba allí, como si
estuviera pidiéndome permiso para quitarme mi sitio. ---
Niño, ¿tú estás aquí? ---
Sí, hace tiempo. ---
No, pero si estabas aquí... ---
Sí, ayer estuve ahí, pero hoy he estado todo el día acá. ---
Ah ok, eso era. Si
desde el principio hubiera hecho la pregunta en pasado, yo hubiera entendido
que se refería, en efecto, al pasado inmediato.
Pero él siempre dice las cosas en un presente feo, o en pasivo, o en
gerundio. “Ha sido visto,
fueron audicionados, dando a entender, comenzando con”.
Siempre lo hace así... aunque me di cuenta que si lo corrijo,
aumenta la cantidad de “pors” en las frases, así que que muera loco.
Él tampoco me mira cuando me quedo solo tratando de enfriar el humo
ese y el resto de los otros ya se han rendido. La
grabación del accidente estaba averiada, y por eso tuve que soportar la
forzada compañía de Andy, quien se encargó de arreglar el vídeo mientras
yo seguía con el trajín de los rotos ahumantes, disimuladamente, claro.
No me pregunten de nuevo, no puedo repetir. Me angustia la prisa y
me asustan ustedes. Me
estaba viendo, y sé que le causo lástima o ganas de reírse de mí, lo que
es lo mismo. Viene y me mira,
mira hacia abajo mientras alza las cejas y se expande los labios a mitad,
como la Mona Lisa. Me
dio vergüenza seguir viendo la cara que ponen las gentes cuando saben que
son superiores, y dejé el géisel de hoy para buscar más agua en la
cocina, con el pretexto de un café. ---
Esa gracia no le gustó nadita a papá, Noelia. ---
Tú estuviste de acuerdo. ---
Pero fueron los primeros cinco días con sus noches que he pasado tan
fabulosas en mi vida. Yo
siempre soy bien cuidadoso con lo que filtro cuando echo el agua, y no sé
por qué la grabación del accidente quedó tan borrosa. Lo peor es que Andy
estaba ahí, la iba a ver, y cuando llegue a casa Mami va a hablar de eso, a
hablar, a hablar, a hablar... ---
Chama, se ha presentado un tipo que era cliente de ella donde trabajaba
antes. ---
¿Ah, sí? Pero Maribel siempre ha sido un caballero con Verónica. ---
Por eso mismo, ahí lo tienes, ahí lo tienes: le va a repetir la
cancioncita esa. ---
Qué muchos carajos se le están zafando al viejo, ¿verdad? ---
De todo lo que babosea, la mitad son malas palabras. Tengo
que confesar que me costó un poquito disolver el taco que tenía en la
garganta mientras caminaba hasta aquí.
Hace tiempo que no sentía que me miraban así, y me dio nostalgia.
Y más por Andy, porque Andy es hombre.
Pero volví a pensar en el agujero humeante y recordé el agua, si
bien eso significa que voy a salir aún más tarde. Tengo sed, la
garganta seca. Me duelen los
dientes cuando muerdo. No me
pidan que repita. Escuchen,
callen. Primero
entró Carlos y gracias a él me enteré de que no hay vasos, así que estoy
clavado. Se jodió el taco y se
me salieron las lágrimas cuando vi a ese ser tan hermoso y corpulento ahora
cojo de una pata, con un caminar lento.
Fue a buscar las Tylenol futilmente y se quedó sentado
resignadamente. Él no se dio
cuenta, pero yo salí a buscarle un vaso. Bueno, en realidad hice el aguaje
para no sentirme tan mal de verlo así.
Yo sé que ya no hay vasos. Mientras
estaba en esa búsqueda, alelado, perdí la noción del tiempo pensando en
la cara de Andy, y cuando viré la mía, sumergida en los gabinetes, me di
cuenta de que no era Andy el que me estaba llamando. ---
Si tú haces eso, ella va a pensar que tú en verdad te enamoraste de ella. ---
No, tú no me entiendes. Si yo
le doy esto, le viene una sonrisa y eso vale más que una lotería. ---
¿Todavía no sabes nada de mi hermana? ---
Bueno, tampoco tú has hecho mucho por buscarla. ---
Él está tranquilo, déjalo. ---
¿Acaso tú crees que yo soy una asesina? ¿Es eso, Arnaldo? Se
metió en la cocina calladito. Ay
Dios, no me exijan tanto, que esto surgió a última hora y no puedo pensar
cómo contarlo. Cállense,
esperen a que piense, déjenme hablar. Lo
vi como mojado pero con el agua gaseosa, evaporada, como en los saunas.
Sacó unas galletas de la maquinita y se las comió, porque no le
daba tiempo. Era flaco y de pelo
negro, bien flaco, bien flaco. No
me miró. Se comió las galletas
y sacó otra cosa de la máquina, creo que un dulce también.
Ay
Dios... esperen, no griten, me duelen los brazos, no griten. Déjenme ir a
mi ritmo, no me presionen, que no me sale, no me sale.
Me interrumpen, me malogran. ¡Sí, sí, yo lo maté, yo lo maté,
estoy conciente, lo sé, yo lo maté! Déjenme seguir; no peleen ahora. Terminó
de comérselo y me volvió a mirar. Cuando
sonreía y alzaba las cejas en gesto de pena se le formaba un diamante en la
cara. Lo vi y lloré por lo de
Carlos y lo de Andy. Él me miró
pensativo y se me acercó. Me
dijo que las lágrimas son calientes y no sirven para detener el humo, o
vapor, o lo que sea que sale de ahí. Y
me dijo que finalmente se vino acá a la cocina porque Andy se hizo el que
no veía nada y lo dejó allí metido, en el calor.
Él gritando y Andy brega que brega con los destornilladores en
rueditas esas que tienen los videocasetes.
Ya va, ya voy; me duele, no me aprieten, no me presionen. Y
también dijo que la cinta ya estaba arreglada y la había dejado donde yo
estaba sentado, y que el vapor o humo no la iba a dañar porque él la sacó
antes de venir acá. No me
acuerdo de eso, déjenme que termine. Entonces
se metió la mano en el pantalón, por al frente, como si se fuera a
masturbar, digo, no es que yo siempre esté pensando en eso y sí, era bien
lindo, pero lo que hizo fue sacar de allí la película y me la dio.
Y yo me sentí tan mal de no haber llevado el agua y de no encontrar
los vasos y de la garganta de Carlos tragándose las Tylenol en seco, y de
la mirada de Andy. Ya no me
impota que se rían, pero no me empujen, no me empujen. Y
él me volvió a mirar y me dijo que no me preocupara, que había llegado sólo
hace unas semanas, que como quiera ya iba a estar muerto aunque yo no me
hubiera tardado, que no me rindiera, que todavía quedaba gente allí
debajo, que llevara el agua en la bolsita de galletas que ahora estaba vacía
porque él la dejó limpia, y que podía reivindicarme y que igual nadie se
iba a dar cuenta de nada. Ahora,
el día que llegue a casa a tratar de recordarlo, Mami me va a hablar y no
me va a dejar pensar en él, y tengo miedo de que mañana Andy me mire y me
diga algo de la grabación, y que la lleve y que no me deje ir a buscar
agua, y que siga saliendo el vapor o el humo y que mis colegas sigan
diciendo que hay llamas y entrañas cuando lo que hay es un azufre apestoso
pero incoloro y las grietas son bocas semi abiertas. ---
La verdad no entiendo por qué lo dejó regresar a la casa. ---
Ponte la chaqueta, Maribel. ---
¿Qué pasó con la pista de la señora del kótex? ---
Nada. Nuestro sello personal no
puede desaparecer del mercado. ---
Para mí, eran más importantes las modelos que se murieron en el desfile
cuando vino la explosión. ---
Yo lo sé, pero él se pasa burlándose de mí, se cree que soy una tonta, y
tú me vas a ayudar, Cari, me vas a ayudar. ---
No le cuentes todo, no le digas que yo te contraté. Déjenme
hablar, déjenme pensar, no me toquen más.
Yo quiero que quede claro porque no es fácil de decir y ustedes
lo que hacen es decir que la ciudad está en llamas y no es así, porque el
muchacho ese salió mojado del roto, no calcinado ni nada de eso.
Y yo sé que ahí no hay fuego, que eso es vapor o humo o algo así,
y por eso es que a la gente le da dolor de cabeza y yo no puedo pensar
cuando llego a casa, pero ustedes tampoco se encargan de que haya vasos y yo
lo puedo hacer a escondidas, pero por lo menos déjenme trabajar bien y no
me miren, por favor, que yo lo maté, sí, sí, yo lo maté, yo lo maté,
Mami, yo lo maté, yo lo maté.
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