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Capítulos  XLI a XLV
 

 CAPITULO 41

 Yo, tranquilo en mi lecho, me había concentrado en muchos pensamientos buscando la razón por la que se había presentado al jabalí con un píleo. Agotadas todas las conjeturas posibles, me atreví a pedir otra vez a mi mentor de antes que me resolviera el problema.

 - Hasta yo, tu servidor, te lo puedo explicar -respondió-. Ni siquiera es un enigma, tan claro está. Ayer este jabalí fue destinado a concluir la cena (1). Pero, como fue dejado por los comensales, hoy día regresa a la mesa en calidad de liberto.

 Maldije mi estupidez y dejé de hacer preguntas, no fuera que me dijeran que nunca había cenado con gente distinguida.

 En plena charla, un lindo esclavo, coronado de pámpanos y de hiedra, e imitando unas veces a Bromio, otras a Lieo o a Euhio (2), hizo circular unas canastas de uva; y después con agudísima voz se puso a recitar varios poemas de su patrón (3).

 Al escuchar lo, Trimalción se volvió hacia él y le dijo: - Dionisio, ¡sé libre!

 El esclavo quitó el píleo al jabalí y se lo puso en su propia cabeza. Entonces Trimalción añadió: - No podréis negarme que mi padre es Libre (4).

 Aplaudimos la salida de Trimalción y colmamos de besos al criado, que iba recorriendo los lechos.

Trimalción acabó su plato y se levantó para ir al excusado. La ausencia del tirano inesperadamente nos hizo recobrar la libertad, y empezamos a tirar de la lengua a los comensales.

El primero en hablar fue Dama, después que hubo pedido una gran copa: - El día no es nada. Te das la vuelta, y ya es de noche.

Por consiguiente, no hay nada mejor que pasar directamente del dormitorio al triclinio j Y el bonito frío que tuvimos!... Apenas si el baño me ha hecho entrar en calor. Pero un trago caliente es el mejor sastre. Ya me he vaciado varios cántaros (5), y estoy completamente mamado. El vino se me ha subido al cráneo.

CAPITULO 42

Seleuco también intervino en la conversación: -Yo no me baño todos los días -dijo-. La afusión es un verdadero batán (6): el agua tiene dientes y deshace cotidianamente nuestras energías. Pero Cuando me echo un trago de vino-miel mando el frío a la porra (7). Además hoy no he podido bañarme porque estuve en un funeral. Se le ha disparado el alma a Crisanto, tan bella persona y tan bueno como era. Ayer, ayer no más me llamaba por mi nombre. Aún me parece hablar con él. ¡Ay, ay! Somos unos odres inflados que caminan. Valemos menos que moscas: ellas al menos tienen un poco de fuerzas, y nosotros somos nada más que burbujas iY qué habría sido si no se hubiera puesto a dieta! Durante cinco días no llevó a su boca ni agua ni una migaja de pan. Con todo, allá se nos fue. Sus muchos médicos lo malograron o, más bien, fue su mala suerte, puesto que el médico no sirve sino para levantar el ánimo. Sin embargo, fue sepultado muy bien, en su mismo lecho que le sirvió de vivo(8), y con finas mortajas. Se ha llorado por él muy convenientemente - había manumitido algunos esclavos- pese a que su esposa derramó sólo unas cuantas lágrimas, y de mala gana ¡Qué habría sido, si no la hubiera tratado tan bien! Las mujeres, en el verdadero sentido de la palabra, pertenecen a la familia de los milanos. Nadie debería hacerles ningún favor, pues es como echar agua en un pozo. Pero un viejo amor es como un chancro.

 

CAPITULO 43

Fastidiose la gente, y Fileros gritó:

-¡Ocupémonos de los vivos! Tu tipo tiene lo que se merecía. En opulencia vivió, en opulencia murió. ¿Qué razón hay para quejarse? Empezó con un as y estuvo dispuesto a recoger de la mierda un cuadrante con los dientes. Así se hizo rico. Su riqueza prosperó como un panal de abejas. Creo, por Hércules, que ha dejado sus cien mil sestercios redondos, y todo esto en dinero contante y sonante. Pero como me he comido una lengua de perro (9), os diré la verdad del asunto. Siempre fue un chismoso y un maldiciente: la Discordia personificada. Su hermano, en cambio, fue todo un hombre y un buen amigo que siempre tuvo la mano llena y la mesa bien servida. Nuestro hombre (Crisanto), al comienzo, desplumó la funesta oropéndola (10), pero pronto enderezó el espinazo con su primera vendimia, pues vendió su vino al precio que quiso. y lo que acabó por hacerle levantar cabeza fue una herencia de la que cogió más de lo que le correspondía. y este tarugo (11), por haberse peleado con su hermano, legó su patrimonio a no sé qué hijo de la tierra. Lejos huye quien de su familia huye. Sus esclavos le servían de oráculos, y éstos fueron los que lo hundieron. Nunca hará nada bueno el que enseguida cree todo, máxime si es hombre de negocios. Con todo, verdad es que ha gozado mucho en vida... (El que gana siempre) es el que recibe, no el que debe recibir. Fue un verdadero hijo de la Fortuna. En su mano el plomo se convertía en oro. La vida es fácil donde todas las cifras corren (12). ¿Cuántos años creéis que se llevó a cuestas? ¡Sus setenta y tantos! y era tan duro como el cuerno, y llevaba muy bien su edad. Tenía los pelos negros como el cuervo. Desde que conocí a este hombre, hace muchísimo tiempo, ya era un gamberro de cuentas. No creo, por Hércules, que haya dejado un perro incólume en su casa. Además, era también pederasta. ¡Un hombre de mucha Minerva!. Pero no lo censuro, porque eso es lo único que se ha llevado consigo.

 

CAPITULO 44

 Así habló Fileros, y así continuó Ganímedes:

- Éste nos cuenta historias que no conciernen ni al cielo ni a la tierra. Mientras tanto, nadie se preocupa de los estragos que provoca el alza del trigo. iPor Hércules!, hoy no he podido encontrar un solo bocado de pan. j Y hay que ver cómo dura la sequía! Ya hace un año que hay carestía de víveres. Malditos sean los ediles que se han aliado con los panaderos: «sírveme y yo te serviré»... Es así como sufren los más necesitados, porque para aquellas enormes mandíbulas todos los días son Saturnales. ¡Oh! iSi por lo menos tuviésemos aquellos leones que encontré aquí la primera vez que llegué de Asia! Aquello sí era vida. Si la harina de flor de Sicilia era mala, les daban tal tunda a esos mamarrachos  que provocaban la cólera del mismo Júpiter. Me acuerdo de Safinio, que vivía -cuando yo era niño- cerca del viejo arco de triunfo. Era la pimienta personificada. Por donde pasaba, la tierra ardía. Pero era recto, pero era llano, buen amigo. Con él se podía, sin cuidado, jugar de noche a la morra (14). Era de ver cómo pisaba a todos en la curia. No usaba figuras retóricas e iba siempre al grano. En cambio, cuando peroraba en el foro, su voz se elevaba como una tuba, sin sudar ni escupir un solo momento. Creo que tenía un no sé qué de asiático. ¡ Y con qué educación respondía a los saludos y llamaba a cada uno ¡por su nombre como si hubiera sido uno de nosotros! En ese tiempo el trigo estaba por casi nada. El pan, que se compraba por un as, no eran capaces de comerlo dos personas. Ahora un ojo de buey es más grande. ¡Ay, ay! Cada día es peor. Esta colonia crece para atrás, como cola de ternero.  Pero, ¿por qué soportamos a un edil que no vale tres higos secos, a un edil que prefiere ganar un as que preocuparse por nuestras vidas? Por eso se las pasa bien en su casa, donde en un solo día gana más dinero que el que cualquiera de nosotros cuenta en sus economías. Ya estoy al corriente de cómo ha ganado mil denarios de oro. Pero si tuviéramos cojones, no estaría tan tranquilo. El pueblo, ahora, únicamente es león en su casa; en la calle, zorro ¡En lo que a mí me atañe, ya me he comido mis trapos y, si continúan así los precios, tendré que vender mis chozas. ¿Qué es lo que pasará, si ni dioses ni hombres se apiadan de esta colonia? Yo creo, por la cabeza de mis hijos, que todo esto proviene de los dioses, puesto que nadie cree que el cielo es cielo, nadie observa el ayuno, a nadie le importa Júpiter un pelo. Todo el mundo no hace sino contar sus riquezas a escondidas. Antaño las matronas subían a la Colina (del Capitolio) sin zapatos; con el pelo suelto y la conciencia limpia iban a pedir agua a Júpiter. La lluvia caía inmediatamente a cántaros. Esto sucedía al momento o nunca, y todo el mundo gozaba, empapados como ratas. Nuestra falta de religiosidad hace que los dioses tengan ahora los pies enlanados. Los campos están abandonados...

 

CAPITULO 45

Por favor - habló Equión, el trapero (15)  exprésate mejor. «Antes así, antes asá», decía aquel campesino que perdió su cerdo pinto. Lo que no es hoy, será mañana. Así se desenvuelve la vida. ¡Por Hércules, que no se podría citar una patria mejor que ésta, si tuviera verdaderos hombres! Pero ahora está en dificultades, y no es la única. No hay que ser melindrosos. En todas partes el cielo está en el medio. Si estuvieras en otros sitios dirías, seguramente, que aquí los cerdos se pasean asados. Fíjate, ahora vamos a tener una fiesta de tres días con magníficos combates de gladiadores. y no con profesionales, sino con libertos en su mayoría. Nuestro amigo Tito ve las cosas en grande y tiene su cabeza que bulle. Sea cual fuere, el espectáculo será un éxito. Yo, que soy de su casa, sé que no hablo de una veleta. Se conseguirán las mejores espadas, se luchará sin cuartel, y el matadero estará en el centro, a la vista de todo el anfiteatro. y tiene con qué hacerlo, pues ha heredado treinta millones de sestercios: su padre tuvo la desgracia de morir. Por más que gaste cuatrocientos mil, no hará mella en su patrimonio y será siempre recordado.

Ya consiguió varios fulanos, una esedaria y a un mayordomo de Glicón que fue pescado entreteniéndose con su matrona. Verás así las disputas del público entre celosos y amancebados, pues Glicón, que no vale un sestercio, ha condenado a su tesorero a las fieras. Lo que se llama colocarse uno mismo en la picota. ¿Qué culpa tiene el esclavo si fue obligado a fornicarla? Es aquella bacinica más bien la que merece ser empitonada por el toro. Pero quien no puede patear el burro, patea la albarda. Glicón, también, cómo pudo creer que iba a salir algo bueno de la simiente de Hermógenes, persona capaz de limar las uñas a un milano en pleno vuelo! La culebra no engendra sogas. Glicón, Glicón mismo se lo ha buscado, y llevará este estigma mientras viva, y sólo el Orco se lo borrará. A fin de cuentas, cada uno paga sus propias culpas. Aparte de esto, me huele que Mamea nos va a ofrecer una comilona con el regalo de dos denarios para mí y los míos . Si lo hace, acabará con la popularidad de Norbano, y os conviene saber que lo ganará a velas desplegadas. Y, en realidad, ¿en qué nos ha sido útil (Norbano)? Una vez nos presentó gladiadores que no valían un sestercio, todos decrépitos. Si los soplabas, se caían. Yo he visto bestiarios mejores. Envió a la muerte a jinetes de candil (16) i Unos verdaderos gallos de gallina! Uno parecía un borrico cargado. Otro parecía tener piernas de cuero. Un terciario, que parecía sin cojones, tan muerto como el muerto que reemplazaba. El único que tuvo un poco de agallas fue un tracio, a pesar de que se limitó a pelear según como le soplaban. Al final, todos fueron azotados, tanto reclamaba la numerosa concurrencia gritando: «¡Al castigo!». Eran, simple y llanamente, unos fugitivos. «Pero yo te ofrecí un combate de gladiadores», me dirá el hombre. «y yo te aplaudí -le responderé-. Haz la cuenta: te doy más que lo recibido. Una mano lava la otra.»

* * * * * * * * * 

1 -  En la «summa cena», es decir, como plato principal.

2  - El esclavo está disfrazado de Baco y lo imita según sus diferentes apelaciones.

3  - Según otra versión: «poemas dionisíacos».

4  - Enorme juego de palabras. El esclavo a quien Trimalción liberta se llama Dionisio (Baco), denominado también Libre o simplemente Padre. Trimalción bromea sobre su propio pasado de esclavo.

5  - Traducción aproximada de «staminatas duxi», una de las expresiones exclusivas de Petronio que abundan en su libro. En este mismo capítulo hallamos «bacaclusias» (conjeturas) y «matus» (mamado).

6  - El negocio de los batanetos romanos corresponde remotamente a nuestras lavanderías. Los obreros pisaban fuertemente la ropa en unos batanes llenos de agua y sustancias alcalinas. Los orines eran muy usados para este fin y como dentífrico.

7 - «Lo envío a prostituirse», literalmente.

8 - .El «Iectus funebris» se llamaba también «vitalis» porque usualmente era el mismo que se había empleado en vida o, por lo menos, el más elegante de la casa.

9 - Es curioso observar que los rusos, para decir «conozco este asunto a fondo», emplean la expresión: «en este asunto me he comido un perro».

10 -  Así traduzco «parra». Otros ponen: pigargo, quebrantahuesos, pavo o cualquier otro pájaro de mal agüero. La frase equivale a «estar a la cuarta pregunta».

11 - Con tarugo (estúpido y madera) se traduce muy bien «stips» aquí, y «codex» en el capítulo  74.

12 - «Quadrata», sobreentendiéndose «littera», es decir, letras mayúsculas, con las que se representaban los números (cfr. capítulo 58).

13 - La traducción es literal. En castellano también se usa este dicho para designar al hombre hábil, pero el texto latino tiene un contenido escabroso. El «minerval» era el regalo que se acostumbraba dar a los pedagogos, hombres de mala fama. Ver el cuento del capítulo 58.

14 -  Para alabar la seguridad y la honestidad de un hombre se dice: merece que se juegue con él a la morra en plena oscuridad» (Cicerón, De los deberes, 3, 19, 77).

15 - El trapero o centonario hacía frazadas o abrigos a partir de retazos de ropa vieja en buen estado.

16 -  Expresión que indicaba a la gente inútil; puede ser por alusión a las figuritas que llevaban las lámparas

 

 

 

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