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Reluce
su fama
en
la colonia, por sus hombres célebres, del lidio Pélope.
Por
éste sintió pasión el poderoso Posidón,
el
que la tierra conduce, cuando Cloro lo sacó
del
inmaculado caldero
provisto
de un brillante hombro de marfil,
¡
En verdad que es mucho lo asombroso !
E
incluso puede acontecer que los rumores
de
los mortales, habladurías adornadas con abigarradas
ficciones,
trasgrediendo el relato verdadero,
nos
engañen por completo.
Introducción
a la Olímpica I (Fragmento)
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