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Acompañar
con bárbito al espíritu y la voz, embotados por el vino,
(el
bárbito)
que
inventó antaño el lesbio Terpandro
al
oír en los banquetes de los Lidios
el
tañido repicante de la esbelta pectis.
No
ensombrezcas los placeres de la vida; mucho mas llevadero
es
para el hombre una existencia placentera.
Amar
y corresponder al amor
¡
hagámoslo en su momento oportuno !
¡
No prosigas, corazón, porfía
envejecida
más de la cuenta !
..
y los encantos de los amores que envía Afrodita,
para
echar ebrio, con Químaro, un cótabo (*)
por
Agatónides...
. . .
(*)
El cótabo fue un juego de moda en Atenas entre los siglos VI a IV a.C.
consistente en arrojar el resto del vino de la propia copa en un
recipiente metálico homónimo del juego que, al desequilibrarse y chocar
con otro colocado a propósito, tenía que emitir un sonido nítido
especial. Al hacer esto, se pronunciaba el nombre de una persona, de
manera que actuaba como "oráculo amoroso".
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