A Teóxeno  de Ténedo (*)
 

 

Hay un tiempo para recolectar amores,

corazón mio, cuando acompaña la edad:

pero aquel que al contemplar los rayos

rutilants que brotan de los ojos de Teóxeno

no siente el oleaje del deseo, de acero

o de hierro tiene forjado su negro corazón

con fría llama  y, perdido el aprecio

de Afrodita, la de vivaz mirada,

o violentas fatigas padece por la riqueza,

o se deja arrastrar por la femenina osadía

esclavo de todos sus (...) vaivenes.

Más yo me derrito como cera de sagradas abejas.

por el calor mordida en cuanto pongo mis ojos

en los lozanos miembros de adolescentes mozos.

¡ Era cierto que tambien en Ténedo

Persuasión y Donosura tenían su sede

en el hijo de Hagesilao !

 

 

(*)  Según  la leyenda Teóxeno fue el último amor efébico de Píndaro, y la persona en cuyos brazos falleció el poeta.

 

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