TODOS LOS CAMARADAS SE HACEN EL HARAKIRI (Fragmento)

 

 

m

Había un paje llamado Ukyo-Itami que servía a un señor de  Yedo. Era cultivado y elegante, y tan extremadamente hermoso que turbaba a todos cuantos lo miraban. Su señor tenía otro paje llamado Uneme Mokawa, de dieciocho años, también de gran belleza y un continente lleno de gracia.

Ukyo estaba tan prendado de este otro que casi perdía los sentidos, tan trastornado estaba por su viril encanto. Sufría de tal forma por ese amor que cayó enfermo y tuvo que meterse en la cama donde suspiraba y lloraba su incomprendido amor y su soledad.

Pero era muy popular y fueron muchos los que se apiadaron de él y fueron a verlo durante su enfermedad para cuidarlo y consolarlo.

Un día un grupo de pajes, compañeros suyos, fueron a visitarlo y entre ellos se encontraba su amado Uneme. Al verlo, Ukyo reveló con sus expresión los sentimientos que guardaba para si y los demás pajes adivinaron de inmediato el secreto de su dolencia.

Samanosuke Shiga, otro paje que era el amante de Uneme, también se hallaba presente y  se conmovió mucho al ver el sufrimiento del pobre Ukyo. Permaneció con el enfermo cuando los demás se hubieron ido.

Se arrodilló a su lado y susurró: "Estoy seguro, querido Ukyo, que existe una pena en tu alma. Ábreme tu corazón pues soy tu amigo y te quiero mucho. No guardes ningún secreto para ti, manteniéndolo sólo consigues torturarte. Si amas a alguno de los pajes que estaban aquí hace un momento dímelo francamente. Haré lo que pueda por ayudarte"

Pero el vergonzoso Ukyo no pudo abrirle su apenado corazón. Dijo simplemente: "Estás en un error. Samanosuke mío, te equivocas conmigo"

Y como Samanosuke insistiera, él fingió dormir. Samanosuke, entonces se marchó.

Hicieron que dos sacerdotes rezaran por el restablecimiento de Ukyo y, luego de haber orado durante dos días y dos noches, Ukyo pareció encontrarse mejor.

Entonces Samanosuke volvió secretamente donde se encontraba Ukyo y dijo: "Querido amigo, escríbele una carta de amor. Se la daré sin falta y él te enviará una amable  respuesta. Conozco a quien tú amas tan desesperadamente y no tienes porque tenerme en cuenta en tu pasión. El y yo somos amantes, pero estoy dispuesto a satisfacer tu deseo a causa de nuestra larga y sincera amistad, Ukyo."

Entonces Ukyo se armó de coraje y escribió una carta con temblorosa mano y se la confió a Samanosuke.

Cuando Samanosuke llegó al palacio encontró a Uneme, que se hallaba contemplando en silencio las flores del jardín. Uneme le vió y le dijo: "Querido amigo, he estado muy ocupado todas las tardes distrayendo a mi señor con piezas de teatro y esta tarde he salido un momento para respirar un poco el aire. Le he leído a mi amo el antiguo poema clásico Seouin Kokin y me encontraba solo y sin ningún amigo, exceptuando las muchas flores del cerezo. Me encuentro muy solo". Y miró tiernamente a Samanosuke.

"Aquí hay otra flor muda, Uneme", dijo Samanosuke, y le tendió la carta.

Uneme le sonrió y dijo: "esta carta no puede ser para mi, querido amigo". Y se fue detrás de unos frondosos árboles a leerla. La carta le conmovió y amablemente contestó a Samanosuke: "No puedo permanecer inconmovible si él sufre por mi"

Cuando Ukyo recibió la respuesta de Uneme se sintió lleno de gozo y rápidamente recobró la salud. Y los tres jóvenes se amaron entre si con amor leal y armonioso.

* * * * * * * *

 

 

m

 

ISLA  TERNURA RINCONES AMABLES AUTORES  ESCRITORES TEXTOS CLÁSICOS

 

 

NOTA: Si tienes algún texto clásico de temática acorde a la de ISLA TERNURA, esta zona está a tu disposición. Los demás navegantes amigos podrán leer y apreciar ese trabajo. Simplemente envíanos un Email con el texto como archivo adjunto, o indicándonos la dirección en donde esté el mismo,  e intentaremos ponerlo en el site.