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Como
resultado de una discusión con el consejero del señor de la
provincia de Osumi, el samurai Jiuzayemon Fatjibana hubo de
retirarse del servicio oficial. Vivía confortablemente con sus
esposa e hijo en una aldea remota. Si hijo Tamanosuke tenia
entonces quince años, y era tan hermoso que la gente pensaba
que era una pena tenerle escondido en tan remoto poblado, en vez
de hacer de él un renombrado samurai en alguna gran
ciudad. Pero
cuando Jiuzayemon pensó que su hijo era bastante mayor para
servir a un príncipe como paje, lo envió a la capital, Yedo.
También dispuso que su sirviente, Kakubei Kanazawa, lo
acompañara. Este hombre había estado a su servicio durante
muchos años y tenia cincuenta años y una gran experiencia en
la vida. Antes de la partida, el padre le dio a su hijo algunos
consejos, diciéndole que se comportara con bravura y que defendiera
su honor hasta la muerte. Pero
su madre secreteó un momento con Kakubei pidiéndole que protegiera
a y cuidara a su hijo y acabó diciendo "Te ruego que
pongas especial cuidado con mi hijo, especialmente en ese
asunto" Cuando
Tamanosuke y Kakubei se encontraban a una cierta distancia de la
casa, Tamanosuke preguntó: "¿Te ha dicho mi madre que no
me entregaras cartas de amor, si un samurai me enviara una? Pero
si rehúsas complacer a un hombre que me envía cartas de amor,
actuarás cruelmente. Serás un hombre cruel. Quiero ser amado
por algún gran samurai, puesto que esa es una de las mejores
cosas de nuestra vida. Si nadie me ama, odiare a mi hermosa
cara. Una vez, en la gran China, un prominente poeta de la
provincia de Yoshu dijo en uno de sus poemas describiendo a un
hermoso joven: Joven cruel sin corazón. Deseo que sientas
simpatía por el amor viril, oh, Kakubei" Kakubei
contestó: "¡Desde luego que si, mi joven amo!. Si todo el
mundo fuera tan escrupuloso como tu madre, una cosa tan
honorable como el glorioso amor entre samuráis no existiría.
Actuaré, pues, de acuerdo con tus deseos". Y rieron
juntos. Después
de un largo y penoso viaje llegaron por fin a Yedo. Tamanosuke
fue presentado por un amigo de su padre al príncipe de la
provincia de Aezu, que quedó encantado con él e
inmediatamente lo tomó como paje y se lo llevó con él a su
provincia. Tamanosuke se sintió muy unido a su señor y
se mostró gentil con los demás cortesanos entre los cuales, el
señor le distinguió, convirtiéndolo en su favorito.
Comparados con la belleza de Tamanosuke, todos los demás pajes
eran como flores a las que la verja no deja llegar los rayos de
sol. Una
tarde de verano, Tamanosuke se encontraba jugando a la
pelota con los demás pajes en el jardín del palacio. Era
el mejor jugador y la gente observaba y admiraba su gracia y
habilidad. De pronto los ojos se le quedaron blancos, su cuerpo
comenzó a temblar y fue presa de convulsiones en todos
sus miembros. Le quitaron sus vestidos de jugar y parecía que
hubiese dejado de respirar. Cuando volvió en sí, le trasladaron
a su casa. Empeoró cada vez mas. Su muerte parecía muy cercana
y ya desesperaban de salvarle. Había
cierto samurai llamado Senzayemon Sasamura, joven oficial
encargado de las defensa de las fronteras de la provincia. Nadie
se fijaba demasiado en él. Sin embargo, amaba a Tamanosuke,
aunque no tenia la intención de enviarle ningún mensaje de
amor. Esperaba hallar la ocasión favorable para declararle su
pasión. Cuando se enteró de la seria enfermedad de Tamanosuke,
sintió que no podría sobrevivirle si moría. Todas
las mañanas iba a casa de Tamanosuke y escribía su nombre en
el registro del vestíbulo, como hacían los demás samuráis.
Volvía de nuevo después del mediodía y al atardecer, después
de cenar, para interesarse por él. De esta manera estuvo
haciendo tres visitas diarias durante seis meses. Tamanosuke
se recuperó. Tomó un prolongado baño y se afeitó
cuidadosamente. Después de un meticuloso arreglo se dirigió a
ver a su señor para anunciarle su restablecimiento y para
agradecerle la amabilidad que había demostrado hacia él
mientras se hallaba enfermo. Luego visitó a cuantos se habían
interesado por él, y después de la ronda de visitas regresó a
su casa. Finalmente dijo a Kakubei que le trajera el registro de
visitantes y allí vio el nombre de Senzayemon Sasamura, y notó
que se encontraba inscrito tres veces cada día desde el
comienzo de su enfermedad. Le preguntó a Kakubei quien podría
ser aquel Senzayemon, y Kakubei contestó: "No es
demasiado conocido. Debe ser un samurai inferior. Parecía estar
realmente ansioso por ti. Cuando le decía que mi amor se
encontraba mejor, su rostro se ponía resplandeciente; pero
cuando le decía que la enfermedad empeoraba, se mostraba
pálido y lleno de congoja. Era diferente de los visitantes
ordinarios". Tamanosuke
dijo "Debe de ser una persona muy leal, aunque nunca lo he
visto". Y se dirigió enseguida a casa de Senzayemon, a
pesar de estar emplazada bastante lejos, y dijo a su sirviente.
"He venido a dar las gracias a Senzayemon por su amabilidad
durante mi enfermedad". Senzayemon
corrió regocijado hacia él y dijo: "Que bueno eres por
haber venido de tan lejos para agradecer mis insignificantes
acciones. Estoy completamente azorado por tu visita, señor.
Pero tu salud todavía no es fuerte y el aire de la tarde es
fresco. Te ruego que regreses a tu casa y te cuides" Tamanosuke
respondió: El mundo es vano e incierto y el hombre es
como el momentáneo fulgor de un relámpago. Por la mañana no
sabemos con seguridad si viviremos hasta la noche. Te ruego que
me dejes entrar, tengo que discutir contigo un asunto privado" Senzayemon
lo condujo a su habitación y entonces Tamanosuke le dijo
"Te estoy verdaderamente agradecido por la devoción que me
has postrado durante mi larga enfermedad. Perdóname por decirlo
tan francamente, pero si me amas, y mi modesta persona merece tu
atención, quiero que me ames esta noche, Senzayemon" Senzayemon
se sonrojó de placer: "Mi corazón no puede expresarse con
palabras. Te suplico que te vayas y lo veas por ti mismo. este
en el templo del dios Hatjiman, que es el dios de la guerra y de
los soldados. Yo lo consagré allí, amor mío". Tamanosuke
fue al templo y preguntó al sacerdote que había allí. El
sacerdote dijo: "Senzayemon me dio una caja que contenía
su diaria plegaria por el restablecimiento de su amigo".
Tamanosuke, con su autorización, abrió la caja y encontró una
daga de Sudame con una ferviente plegaria por su
restablecimiento, en una carta dirigida al dios. De esta manera
descubrió que debía su recuperación a la plegaria de
Senzayemon, Y el y Senzayemon se hicieron fieles amantes. Esta
historia fue corriendo de boca en boca y llegó a oídos
del señor, que sentenció a ambos amantes a ser confinados en
sus propias casas. Ambos estaban dispuestos a morir por su amor
y no sentían ningún temor ante la muerte. Con calma
esperaron su severo castigo y se las arreglaron para encontrar
una forma secreta de cartearse. De esta suerte pasaron un año. Pasado
ese tiempo, el día nueve de marzo, enviaron una petición la
señor, en la cual le suplicaban que les permitiera una muerte
honorable mediante el hara-kiri. esperaron su condena minuto a
minuto. Pero un día llegó un mensajero del señor a Tamanosuke
y le ordeno que se convirtiera en samurai y dejara de ser un
paje. Senzayemon también fue perdonado. Ambos quedaron
agradecidos a su señor, y decidieron abstenerse de
encontrarse, hasta que Tamanosuke alcanzase la edad de
veinticinco años. Tampoco volvieron a hablarse cuando se
cruzaban por la calle. Y así continuaron sirviendo a su señor
fielmente. *
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