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Capítulo
XI

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medio de los muchos y terribles males que afligieron a aquella
desgraciada ciudad, algunos tracios quebrantaron la casa de
Timoclea, mujer principal y de admirable conducta, y mientras los
demás saqueaban los bienes, el jefe, después de haber insultado
y hecho violencia al ama, le preguntó si había ocultado plata u
oro en alguna parte.
Confesóle que sí, y
llevándole solo al huerto le mostró el pozo, diciendo que al
tomarse la ciudad había arrojado allí lo más precioso de su
caudal. Acercóse el tracio, y cuando se puso a reconocer el pozo,
habiéndose aquélla puesto detrás, le arrojó, y echándole
encima muchas piedras, acabó con él. Lleváronla los tracios
atada ante Alejandro, y desde luego que se presentó
pareció una persona respetable y animosa, pues seguía a los que
la conducían sin dar la menor muestra de temor ni
sobresalto.
Después, preguntándole el
rey quién era, respondió ser hermana de Teágenes,
el que había peleado contra Filipo por la libertad
de los griegos y había muerto de general en la batalla de
Queronea. Admirado, pues, Alejandro de su respuesta
y de lo que había ejecutado, la dejó en libertad a ella y a sus
hijos.
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Capítulo
XII

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los atenienses los admitió
a reconciliación, aun en medio de haber hecho grandes demostraciones de
sentimiento por el infortunio de Tebas; pues teniendo entre manos la
fiesta de los misterios, la dejaron por aquel duelo, y a los que se
refugiaron a Atenas les prestaron todos los oficios de humanidad; mas, con
todo, bien fuese por haber saciado ya su cólera, como los leones, o bien
porque quisiese oponer un acto de clemencia a otro de suma crueldad y
aspereza, no sólo los indultó de todo cargo, sino que los exhortó a que
atendiesen al buen orden de la ciudad, como que había de tomar el imperio
de Grecia si a él le sobrevenía alguna desgracia, y de allí en adelante se
dice que le causaba sumo disgusto aquella calamidad de los tebanos.
Por lo
que se mostró muy benigno con los demás pueblos; y lo ocurrido con
Clito entre los brindis de un festín
(9)
y la cobardía en la India de los macedonios, por
la que en cuanto estuvo de su parte dejaron incompleta su expedición y su
gloria, fueron cosas que las atribuyó siempre a ira y venganza de
Baco
(10).
or fin, de los tebanos que
quedaron con vida, ninguno se le acercó a pedirle alguna cosa que no
saliera bien despachado; y esto es lo que hay que referir sobre la toma de
Tebas.
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(9) Le
dió muerte Alejandro, hallándose embriagado, como se verá en los caps. L,
LI, LII de esta misma vida. (10) Baco había
nacido en Tebas. |
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