GUSANOS Y MARIPOSAS

Por Eduardo Nabal Aragón

  

Una aproximación  cultural al machismo y  la homofobia en la Cuba de Castro  a partir de la obra de Reinaldo Arenas y Zoe Valdés.

 

 

Las letras cubanas han sido una de las expresiones más virulentas de la disidencia política dentro y fuera del país y también una válvula de escape para las inquietudes sofocadas de muchos autores gays y autoras mujeres que han reflejado su situación bajo el machismo y la homofobia promovidos por el régimen de Fidel Castro.

Los dos autores que voy, sobre todo, a estudiar aquí representan, tal vez, la forma mas virulenta de oposición al régimen de Fidel Castro desde el ámbito la literatura, primero desde dentro pero, después, sobre todo, desde el exilio (exterior e interior). Tanto Reinaldo Arenas como Zoe Valdés han devenido en lo que desde la jerga revolucionaria se conoce como “gusanos”, es decir,  firmes y declarados disidentes de la política del gobierno de Castro.  Sus trayectorias creativas, como sus vidas, son bien diferentes. No obstante en su obra encontramos dos de las criticas más abiertas, directas y virulentas contra aquello en lo que se ha acabado convirtiendo la revolución cubana.  Antes de analizar sus respectivas obras y su trayectoria personal y creativa me gustaría situarlos en un contexto preciso, el del machismo y la homofobia tal y como se ha vivido y se vive en Cuba como consecuencia de una herencia cultural y una política institucional concretas.

El machismo y la homofobia no son, desde luego, el invento de ningún régimen político, ni siquiera, me atrevería a aventurar, de ningún modelo social concreto. Por tanto no podemos hablar de la homofobia y el machismo del régimen cubano sin tener en cuenta como se entrelazan con el machismo y la homofobia social, cultural y políticos heredados de un largo recorrido histórico. Sin embargo, si ha existido una política precisa que ha contribuido a marginar e incluso, en algunos momentos, a exterminar a los gays y a sojuzgar aun más a las mujeres dentro de la sociedad cubana posterior al triunfo de la revolución castrista. Muchas veces los defensores a ultranza del régimen castrista, errores incluidos, se han apoyado en las tesis de la herencia cultural del colonialismo español para disculpar o aligerar la responsabilidad de la pervivencia de la homofobia y el machismo en la sociedad cubana, cuando en realidad han sido articulados por políticas concretas del régimen y/o por la ausencia de las mismas. No cabe duda de que la herencia histórica del colonialismo y de diferentes modelos sociales, culturales y familiares ha pesado sobre el desarrollo y la pervivencia de un agresivo machismo y una terrible homofóbica en todo el continente Latinoamericano. 

Cuba fue uno de los últimos territorios que abolió la esclavitud, y uno de los últimos que se desprendió del yugo del colonialismo español que persiguió a los gays y fomento un catolicismo populista  y familiarista altamente implicado en la subordinación de las mujeres. El machismo y la homofobia en Latinoamérica aparecen poderosamente entrelazados, al menos como fenómenos culturales y practicas sociales, ya que el odio a los gays es, sobre todo,  una extensión del temor al género masculino fallido, a la virilidad traicionada. Y es en la exaltación de la virilidad como elemento fundamental de construcción del héroe revolucionario donde se articula el odio promovido por el castrismo hacia los gays visibles. En su autobiografía Arenas establece, en tono paródico, una categorización de los gays en cuba en el capítulo “Las cuatro categorías de locas”. En ella distingue entre la “loca de argolla”, ostentosa y preparada para ser capturada por la policía política del régimen y la “loca tapada”, que existe con la vista gorda del poder e incluso se beneficia de su tolerancia. 

En la cuestión de la liberación de la mujer, a diferencia de los gays, la Revolución Cubana trajo consigo muchas promesas de emancipación femenina bajo un prisma revolucionario pero la realidad cotidiana fue muy otra. Los derechos reproductivos y la cobertura sanitaria fueron en principio un avance, junto con la educación y la cultura. Pero el machismo no remitió porque no existieron políticas concretas de incorporación de la mujer a la vida publica si no era como comparsa y soporte de los políticos hombres. Así mismo el machismo familiar no solo no se vio combatido sino que se vio reforzado por los valores revolucionarios de jerarquía, servicio a la patria y culto a la virilidad militante.

La primera novela de Zoe Valdés La nada cotidiana es ya una muestra de su desbordante capacidad verbal y narrativa, su inconmensurable talento para atrapar al lector por medio de un lenguaje a la vez directo (en ocasiones grueso, lo que le ha valido el calificativo en Cuba, por razones mas políticas que literarias, de “La Soez Valdés”) y enormemente musical. Comparte con Arenas la sensualidad de la palabra, característica de toda la literatura latinoamericana en general y de la cubana en particular, aunque, en principio, la narrativa de Valdés es mucho menos barroca y menos experimental que la del autor de Celestino antes del alba.

El libro se abre con un prologo poético y la primera frase, cambiando el genero del pronombre, podría ser también resumen y epitafio de la vida y la obra de Arenas “ Ella vino de una Isla que quiso construir el paraíso”. Una frase evocadora que revela su irónica y sangrante dimensión si tenemos en cuenta que para ambos autores ese paraíso ha devenido en auténtico infierno. Como Arenas en sus libros y declaraciones, Valdés expresa con esta frase el resumen de una gran desilusión que es también la de miles de cubanos dentro y fuera de la Isla. A diferencia de Arenas, Valdés logró un espectacular reconocimiento dentro de Cuba (sobre todo por su poesía)  y ocupo importantes cargos como embajadora cultural dentro y fuera de la Isla pero a raíz de su exilio europeo y la virulenta critica vertida desde sus primeras novelas fue proscrita y denostada en la Isla.

El debut de Arenas en la narrativa es no menos memorable, aunque su novela esta escrita en el interior de Cuba, seria la única que lograría publicar allí,   y obtendría importantes premios y buenas criticas. Celestino antes del alba es un fascinante poema en prosa, barroco, fabulador, colorista y desgarrado sobre la infancia, la adolescencia y el descubrimiento íntimo de la diferencia. El escenario es la Cuba rural  y,  en cierto modo, irreal y arcaica, de inocencia y salvajismo, el paisaje de la infancia del autor pero su dimensión mágica y el lirismo del lenguaje se imponen sobre los toques de crudo realismo con el que el autor describe la violencia en el seno de un núcleo familiar primitivo de raíces autobiográficas. En esta obra ya se gesta el tema de la obra de Arenas, la reivindicación de la diferencia en un contexto represivo, aunque aquí sea la familia y no el régimen cubano el que actúa como elemento represivo. Obra experimental le valió la mención especial de la UNEAC en 1965, aunque solo conoció una edición en Cuba.  En esta novela iniciática, como en La nada cotidiana, otro peculiar Bildungsroman de Valdés,  encontramos, ya casi en estado puro, las semillas del talento, el uso del lenguaje y la creatividad artística que van a desarrollar en toda su posterior producción literaria. Ambos son poetas y eso se nota en su prosa desde sus primeros libros.

Como la feminidad en Valdés, la homosexualidad en Arenas son puentes y puertas abiertas hacia el conocimiento de una mayor autenticidad personal pero también heridas. Heridas que se hacen más sangrantes al chocar con el machismo y la homofobia de la sociedad y la cultura cubanas.

En ambos nos sorprende la mezcla de crudeza de su lenguaje, sexualmente explícito, con una clara herencia de la jerga machista latinoamericana, con la poesía y la sensibilidad de su visión del mundo y de algunos de los mejores pasajes de su obra.

Entre los modelos literarios de ambos hay una mezcla de influencias autóctonas y extranjeras, con mayor numero de referencias a la cultura europea y norteamericana en el caso de la cinéfila Valdés, pero con una claro conocimiento de sus maestros y contemporáneos en las letras cubanas. Ambos han leído a Lezama Lima y la influencia del autor de Paraíso (una suerte de padre espiritual de todos los escritores cubanos de la segunda mitad del siglo XX), a pesar de las abismales diferencias temáticas y estilísticas con los dos autores, está plenamente presente. 

En ambos autores el erotismo reviste una gran importancia y está presente de un modo u otro en todos sus libros, desde la poesía a la ficción (novela histórica, romántica, prosa poética o de aventuras...) o a las memorias. El primer libro de Valdés, a diferencia del de Arenas, es toda una declaración de guerra al régimen de Castro. Tras un prólogo poético nos mete de lleno en una realidad paradójica bajo el tono irreverente de la sátira. Su primer capítulo titulado “Heroico nacimiento” es antológico. La autora contrasta el nada heroico (pero por otra parte heroico en su dimensión humana) nacimiento de un hijo en medio de la multitud y con el heroico ambiente (para ella nada, en el fondo, nada heroico, sino mas bien mezquino y demagógico) de la gente que acude a ver a Fidel en su exaltada arenga. La bandera del Che sobre el vientre de la parturienta, el ridículo orgullo paterno, que pone a su hija el nombre de Patria pero se lamenta que no haya nacido un día antes, el primero de mayo, el punto de vista insólito del bebe en el vientre materno, todo da al capítulo un tono de agresiva parodia de un ceremonial solemne y un expresivo y buscado tono de contraste entre la vaciedad de lo grandilocuente y la fisicidad de lo cotidiano. Ese va a ser uno de los grandes temas de la obra de Valdés, el contraste entre las grandes palabras de la Revolución como telón de fondo, y la miseria y la lucha  por la felicidad y el amor de sus heroínas, en su dolorida y a la vez entrañable cotidianeidad.

 La nada cotidiana es una novela de aprendizaje sentimental y de desengaño. La autora no oculta sus cartas. La trayectoria de Yocandra, antes llamada Patria, es la trayectoria amarga de la toma de conciencia no solo de su soledad sino de su permanente exilio de la Cuba donde vive, un lugar marcado por la mentira, el miedo, la apariencia y la vaciedad.  

Ambos autores usan una concepción altamente virulenta de lo naif, lo ingenuo y lo chocante, para poner de contraste, desde la mascarada y la hipérbole, las sangrantes paradojas de la sociedad de la que proceden y de cuya memoria nunca pueden desprenderse. Cuba es pues una presencia constante incluso en sus libros, más numerosos en el caso de Valdés, que no están situados enteramente en la Isla, y no podía ser de otro modo. El exilio, primero interior en el caso de Arenas, y real en la vida de ambos autores es un tema inevitable que marca su trayectoria de un modo indeleble.

Después de La nada cotidiana, la novela que lanza a Valdés a la fama internacional y el repudio en la Cuba oficial, la autora se lanza a una empresa mas ambiciosa y elaborada con Te di la vida entera una historia, que bajo la apariencia rutilante del folletín sentimental con música cubana de fondo, traza una elaborada y sentida reconstrucción de la historia de Cuba antes y después de la Revolución a través de una serie de personajes emblemáticos donde la protagonista vuelve a ser una mujer joven que en su proceso de maduración y autodescubrimiento ejemplifica la perdida de la inocencia y la esperanza de todo un pueblo.  La descripción de la Cuba antes de Castro, una Cuba que, a diferencia de Arenas,  Valdés no conoció personalmente, pero que sin duda forma parte de su bagaje educacional y cultural, esta tenida de magia, sensualidad, ritmo y nostalgia lo que acentúa la quiebra del paso a la aspereza de la Revolución, su miseria  y sus promesas incumplidas.  

Tanto Un mundo alucinante  como  Arturo, la estrella más brillante,  las dos grandes novelas que siguieron a Celestino antes del alba, no vieron la luz en Cuba, aunque la primera si fue leída y admirada por intelectuales dentro de la Isla. Arenas avanza en la experimentación con la prosa, construyendo mundos en los que una realidad cruda y una pararealidad barroca se entremezclan con resultados sorprendentes. Arturo, la estrella mas brillante  nos interesa de un modo especial por ser  el retrato de un gay represaliado y conducido a un campo de trabajo agrícola. Arturo, hijo de otro personaje de un relato de Arenas, La vieja Rosa, es un joven gay soñador que trata de sobrevivir a la sordidez de su vida cotidiana como prisionero en un entorno represivo y homofóbico a través de la fantasía y la imaginación. Es, en cierto modo, una prolongación de aquel niño  poeta y rebelde desdoblado y proyectado en su amigo invisible de Celestino antes del alba, un reflejo ambivalente del propio autor, y como este se expresa en un delirante “fluir de la conciencia”. Arturo, la estrella más brillante está significativamente dedicada a Néstor (Almendros) en el aire, un director de fotografía  e intelectual español que sufrió el exilio, primero de la España franquista y después de la Cuba de Fidel, y co-realizador del primer filme (documental) que denuncio la opresión de los gays bajo el régimen castrista, la controvertida Conducta impropia.  

Tanto Reinaldo Arenas como Zoe Valdés suponen una fisura radical en lo que a lo que la critica al régimen cubano se refiere, mas auto permisivo en algunas etapas históricas, ha supuesto. Los dos condenan sin paliativos al régimen y no hay posibilidad de encontrar tablas de salvación en las que construir otra Cuba desde dentro tal y como aparece en la obra de algunos escritores y artistas aprobados o tolerados por el régimen. . Los dos son grandes gusanos para la alta política cubana y para la misma militancia de base que, aún hoy,  simpatiza con el régimen desde fuera del país, y los dos han sido, son y seguirán siendo dos incomodas y deslumbrantes mariposas de la escritura.

        

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“Dichosos los que nacen mariposa  o tienen  luz de luna en el vestido” (Federico García Lorca "El maleficio de la mariposa"  (incluido al comienzo de Celestino antes del alba))

“Hay que ser muy macho para ser gay en Latinoamérica”   (Sabiduría popular)

"Ella viene de una Isla que quiso construir el Paraíso” (Zoe Valdés. "La nada cotidiana")  


BIBLIOGRAFÍA

 -  Ocasio, Rafael. Cuba’s Political and Sexual Outlaw. Reinaldo Arenas. University Press of Florida, 2003.

Arenas, Reinaldo. Celestino antes del alba. Tusquets, 2002.

Arenas, Reinaldo. Termina el desfile. Seix Barrall. Nueva Narrativa Hispánica, 1982.

-  Arenas, Reinaldo. Antes que anochezca. Tusquets, 1992.

-  Arenas, Reinaldo. Arturo la estrella más brillante. Montesinos.

-  Lumsden, Ian. Machos, maricones and gays. Cuba and homosexuality. Temple University Press, 1996.

-  Valdés, Zoe. La nada cotidiana Emece, 1995.

-  Valdés, Zoe. Te di la vida entera. Editorial Planeta. Biblioteca de premios Planeta, 2002.

 

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