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LOS QUE SE ATREVIERON A PENSAR DISTINTO |
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Una de las grandes represiones que estalló a fin del siglo xix fue la del amor que no se atrevía a decir su nombre. La homosexualidad como signo de decadencia imperial, del pecado, de la inmoralidad que había corroído a Grecia y Roma: “Si Inglaterra cae, será por su pecado y su falta de fe”, escribió un cura de la época. En 1886 una enmienda a la Criminal Law Amendment Act estableció que “cualquier varón que, en público o en privado, comete, o es una parte de la comisión de, o procura o intenta procurar, la comisión de un acto de gruesa indecencia de cualquier varón con otro varón, será culpable de delito”. Y en 1895, bajo esa
norma, se llevó adelante un proceso judicial de gran
exposición pública que terminó con la condena a prisión en
Reading del escritor Oscar Wilde. Tal vez por eso Robert Louis Stevenson borró de El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde las referencias explícitas a la sexualidad del protagonista que aparecían en el primer borrador: “Desde temprana edad [había sido] esclavo de ciertos apetitos, a la vez criminales según la ley y aberrantes en sí”. Stevenson publicó su ficción más famosa el mismo año de la enmienda, cuando a Victoria le quedaban aún quince años de vida y de reinado. “El hombre no es realmente uno, sino dos”, escribió Stevenson en esa fábula sobre el pánico al descubrimiento del yo homosexual. Debió pasar un siglo desde que en 1869 el escritor húngaro Karoly Benkert diera a la ciencia y la ley el término homosexualidad, hasta el día que en un bar de Nueva York una pelea con la policía fundara el Frente de Liberación Gay. El Stonewall Inn quedaba en Christopher Street, Greenwich Village, y era un centro para la homosexualidad masculina. “Un gángster llamado Petey solía frecuentar el lugar, con corbata y camisa negra convenientemente cinematográficas, y se enamoraba de travestis como Desirée o la Rubia Harlow –escribió Alfredo Grieco y Bavio en Cómo fueron los ‘60–. La policía organizaba sus razzias con regularidad”. El 27 de
junio de 1969 encontraron resistencia: parroquianos y
parroquianas los echaron con piedras, monedas y botellas en un
gran coming out.
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