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Como
decíamos todos ¡y unánimemente! ayer...
...el
Profesor O.S.Fowler escribió en su tratado médico de
1875: "El onanismo causa más estragos, parálisis,
enfermedades y desmoralización que todas las
depravaciones sexuales combinadas. No hay ningún mal
que se pueda comparar con él".
En
1885, Casterman describió el caso clínico de
"una campesina que como consecuencia de su
vergonzoso vicio perdió la nariz, en lugar de la cual
le salió una protuberancia del tamaño de un
guisante. Con los labios casi consumidos, la abertura
de la boca era tan angosta que era difícil meterle el
meñique." .
Médicos
de derecha o de izquierda o de extrema derecha o de
extrema izquierda, todos, unánimemente, recitaban la
vulgata del terror. El doctor Alexis Clerc, ateo
radical, prescribió "la infibulación o la clitorictomía...
para que cese esta locura que causa cada día mayores
daños". En 1851 el doctor Acton prefirió
emplear "una especie de camisa de fuerza".
Por su parte el Doctor Milton, en 1887, recomendó
"anillos con puntas de acero para que, colocados
en el pene, provoquen un dolor insoportable en caso de
erección".
En
1892 el doctor inglés Yellewless consideró que
"se debe estrechar el orificio del prepucio... o
practicar la ablación del clítoris... o la
cauterización de la uretra; operación ciertamente
dolorosa pero eficaz". El famoso doctor Broca, en
1865, alabó públicamente al doctor Richet "por
el auténtico servicio que prestó a su paciente amputándola
el clítoris".
El
Doctor Guersant, en una sabia comunicación ovacionada
por todos sus colegas, proclamó: "a mis enfermos
les opero practicando una especie incompleta de
fimosis y prologo las heridas durante seis semanas ...
o bien reseco y cauterizo el pliegue prepucial del clítoris.
Estas operaciones muy dolorosas llevan consigo una
acción moral que inspira a los onanistas un terror
saludable." El doctor Deguise también consiguió
un triunfo cuando explicó a sus cofrades, en 1893:
"Durante un año entero, a pesar de la súplicas
del joven paciente, le he mantenido el pus en el canal
de la uretra con cauterizaciones repetidas; le
causaban una irritación que le hacían imposible
cualquier toque. Hoy el joven, que ya es un hombre,
agradece mi tenacidad."
Las
razas o clases "inferiores" fueron acusadas
como pervertidores o causantes del mal.
El
mismísimo Freud, el 7 de febrero de 1912, aseguró
ante un auditorio de sicoanalistas que: "la
masturbación es nociva como lo afianza el hecho de
que el embrutecimiento de los jóvenes árabes es
debido a la masturbación excesiva y a la práctica de
ella sin ninguna inhibición".
El
"Larousse médical illustré" de 1912
prescribió: "la vigilancia continua del onanista
... y muy especialmente la del personal doméstico al
servicio de la familia". Años después, otro médico
español aseguró que pueden causar esta
"enfermedad... ciertas prácticas viciosas de
nodrizas y niñeras para acallar el llanto de los niños".
El
doctor Tissot, catedrático, librepensador y doctor en
medicina, fue el gran especialista de su época..
Consideró, como todos sus pares que "la
masturbación es una infamia, un asesinato y una
costumbre criminal". Hizo hincapié en su
imparcialidad "me sitúo exclusivamente en el
terreno científico". En 1775 contó la historia
de un relojero de 17 años de perfecta salud: "A
partir de esa edad se masturbó.... Al verse consumir
horrorosamente decidió transformarse, pero era
demasiado tarde... Preso de espasmos y diarrético...
Babeaba día y noche y sin fuerza alguna renunció a
su profesión... Vivía tumbado en un saco de paja
despidiendo un olor fétido, y paralítico... Perdió
la memoria antes de morir con el cuerpo cubierto de
edemas."
Amiel,
por culpa de los estudios científicos de este
eminente especialista, calculó aterrado en su diario:
"tengo que detener estas pérdidas, una sola de
mis poluciones equivale a cuatro onzas de sangre. Mis
venas están abiertas... no preocuparme sería
suicida... Esta enfermedad me ha afeminado... vuelto
miedoso, desconfiado..." El pobre Amiel se vio
obligado a lavarse el bajo vientre con vinagre... a
prometer que durante seis meses sólo comería sopa y
frutas... a comprar hielo picado y comérselo antes de
ir a la cama " para que mis sueños sean fríos..."
Y, sin embargo, tuvo otras poluciones: "Me repito
aterrado -escribe en su diario el 9 de octubre de
1840- lo que dice el doctor Tissot: Cada polución es
una puñalada en mis propios ojos".
Julien
Green recuerda que a los seis años, en 1906, su
madre, blandiendo un cuchillo, le gritó: "Ill
cut it off". La de Arthur Koestler, aquel mismo año,
le amenazó con una "enfermedad incurable y
mortal". A Julián Blanc, en 1920, el médico le
recetó a su familia que se le "ataran las manos
a la cabecera de la cama durante varias semanas
".
A
André Gide el doctor Brouardel le anunció:
"Estos son los instrumentos a los que tengo que
recurrir cuando opero a los niños como tú... e indicó
una serie de hierros y lanzas de tuareg colocadas detrás
de su sillón."
El
padre de la pediatría moderna americana, el respetado
doctor A. Jacobi, persiguió la masturbación, incluso
la de los niños de tres años.
Revolucionarios
y contrarrevolucionarios, unánimemente, todos
creyeron en la pavorosa plaga que representaba el
onanismo: Hébert, fiscal del Tribunal Revolucionario,
dijo: "El joven Capeto- Luis XVII- ha sido sorprendido
por el ciudadano Simon -su carcelero- realizando
poluciones indecentes y funestas... preguntado quién
le había enseñado esta criminal manipulación,
respondió que era su madre -María
Antonieta-...". El acusador tachó a la viuda
Capeto de nueva Agripina por haberle enseñado
semejantes "atrocidades que espantan por su
horror".
Diderot
aconsejó a Catalina II que se vigilaran los lugares
donde los cadetes tenían que hacer sus necesidades.
Voltaire, en "Questions à lEnciclopédie",
se refiere a las consecuencias funestas de esta
desgraciada costumbre que causa la impotencia, la
depravación del estómago, el tembleque, los vértigos
y la muerte prematura. Hay ejemplos que nos hacen
temblar".
Durante
cerca de siglo y medio la ciencia médica estuvo
convencida, dogmáticamente, de su correcta apreciación
de la masturbación. La Enciclopaedia Britanica
durante decenas de años, definió al onanismo como un
"very great crime". La misma enciclopedia,
en 1974, modifica su certezas: "Numerosos
especialistas del comportamiento sexual preconizan las
ventajas de la masturbación describiéndola como una
práctica sana , que procura placer, calmante, y que
hace bajar la tensión." Recientemente un
pedagogo y doctor pontificó: "La masturbación
es la regla... la anomalía no es la masturbación,
sino su ausencia." ¿Se llegará a exigir su
obligatoriedad de 5 a 7 en las Escuelas Públicas?.
Cuán
fácil es sonreír con superioridad de los monstruosos
errores de ayer, y cuán difícil desenmascarar las
barbaridades en que todos creemos hoy. Y cuán más difícil
aún resulta cultivar humildemente el arte de dudar de
nuestros convencimientos.
A mis
certidumbres voy
de
mis certidumbres vengo
porque
para andar errado
me
bastan mis pensamientos.
Fernando
Arrabal (dramaturgo)
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