Ser homosexual en Túnez

por Nadia Ayadi

 

El sistema educativo, las tradiciones, los mitos religiosos o culturales presentan la homosexualidad como un comportamiento "indeseable, pervertido, anormal y trágico". Estas actitudes y estos valores están profundamente enraizados en la tradición teológica, moral y legal de nuestra cultura.

Estas son aun dominantes, aun cuando la ciencia tiende a desacreditarlas y a presentar la orientación homosexual como formando parte del potencial humano. 

Evaluar la situación de los gays en nuestro país no invita a hacer bromas sobre el tema. El objetivo es denso y hasta pesado.  Problema duro y complejo en los contextos generales que no lo son menos. "El doloroso problema de la homosexualidad" es asimismo una llaga abierta, cuando todo el mundo guarda en la memoria los procesos colectivos a los gays en Egipto, o las lapidaciones en Irán.

El Islam,  igual que otras religiones, considera la homosexualidad como un pecado contra el orden establecido por Dios. La "sharia", ley de fundamento islámico aplicada en numerosos países árabes y africanos, condena muy seriamente la homosexualidad, siendo incluso merecedora de la pena de muerte. 

Es el caso de ciertas naciones del Golfo, donde los homosexuales pueden ser condenados a la pena capital o a perder sus derechos civiles. En Afganistán, mas de diez homosexuales fueron ejecutados por su sexualidad en la época de los talibanes. En Irán, dos adolescentes de 16 y 18 años fueron colgados el 19 de julio de 2005, en una plaza pública de la villa de Mashhad, al noreste del país, motivado por sus actos homosexuales.

Para los mas conservadores, la homosexualidad es uno de los peores vicios que la humanidad ha conocido y debe de ser estrictamente castigada. Para otros, es una especie de "enfermedad que debe ser curada".

Túnez, a mitad de camino entre la aplicación liberal y la represiva de las disposiciones legales en relación con los gays, tolera mas o menos los actos homosexuales siempre y cuando permanezcan en secreto. En los medios rurales, la revelación de tal comportamiento puede generalmente conducir a la vergüenza, al rechazo, a ser causa de tremendos dramas humanos cuando la familia se siente deshonrada.

Esconderse no es una elección, es una obligación.

Sea lo que sea que se piense de ellos, existen, y se esconden. Debemos por tanto escuchar lo que quieren decir. Cambiar la mirada sobre aquellos que prefieren clasificarse como "desviados sexuales", por no decir "anormales". 

En efecto, para la mayoría, la homosexualidad es "contra natura" porque no se relaciona con la procreación, único objetivo asignado a las relaciones sexuales. 

En tierra musulmana, los homosexuales no pueden afirmar serenamente su identidad, mucho menos significarse, y mucho menos reivindicar los "derechos homosexuales".

Ser homosexual es ante todo vivir escondido para no ser motivo de burla y escarnio. "Vivamos felices, vivamos escondidos", tal podía ser el eslogan de los homosexuales tunecinos. Señalando el matiz de que ocultarse no es una elección sino una obligación y que los gays están bien lejos de "ser felices".

Yo tengo tres rostros, uno para mi familia, otro para mis amigos y el que me devuelve el espejo, comenta Walid, un joven de 22 años. Si reconoce que debe llevar una doble vida para "estar tranquilo", ha elegido asumir su homosexualidad. Asumir por lo pronto ante si mismo. Esto significa superar la vergüenza o la culpabilidad que recibe constantemente desde su familia y desde la sociedad. Estos sentimientos están profundamente anclados en cada uno porque se han interiorizado a lo largo de todos sus años de infancia y adolescencia.

Mi tía nos sorprendió

El nombre elegido (por la circunstancia) por este estudiante de 26 años, es Samir, que ha querido dar su testimonio sin dejarse ver. Nos hemos comunicado con total franqueza telefónicamente. Un timbre de voz que no dejaría a ninguna mujer indiferente. Una voz cálida y viril en la otra punta del hilo nos confía: "Hace falta ser muy fuerte para asumirse en tanto que homosexual en nuestro país. Actualmente, si uno tiene quince años y se siente atraído por los hombres, está perdido. No existe ninguna referencia, ningún modelo. No hay visibilidad gay. Uno se siente aislado y es muy difícil aceptarse como es. Para consolarse, uno se dice que puede ser pasajero."

Samir tuvo su primera experiencia a los siete años, con un compañero. Yo no tenia el sentimiento de trasgresión con lo que hacia. Lo  vivía como un descubrimiento del sexo, un juego entre muchachos. Un día mi tía nos sorprendió. Fue ella la que me dijo, por primera vez, de lo que se trataba, antes de informarme que "estaba muy mal y que no debería volver a hacerlo". Posteriormente yo continuaba en secreto mis juegos sexuales con los niños y niñas de mi edad".

Mas tarde, a la edad de 16 años, vivió su primera experiencia hetero, con la asistenta que trabajaba desde mucho tiempo atrás en la casa. Todos los muchachos del barrio la encontraban muy hermosa y le lanzaban cascadas de piropos y cumplidos. Ellos me decían que tenia la suerte de tener en mi casa una muchacha tan bella y accesible. Un día, estábamos solos en la casa y era cierta su belleza, yo la miré, le acaricié sus cabellos.. Ella se sorprendió y me dijo que yo era como su hermano, que no estaba bien lo que hacia, pero se dejaba hacer. Cuando regresó a mi habitación, la oscureció y no quiso iluminarla con la luz. Yo continuaba mis caricias y ella no me tomaba en serio porque no dejaba de reír y de repetirme "Eres mi hermano, eres mi hermano".

Esto fue un jaque total a mis intentos de seducirla. No comprendía nada. Luego estuve bloqueado con las chicas. Tuve otras aventuras, pero eso no ha desaparecido nunca. Además yo tenia un complejo, era extremadamente tímido y no me encontraba guapo con mis gafas. Yo intentaba en mi interior el tener una compañera, pero el bloqueo se manifestaba en cada ocasión. Siempre he querido tener el corazón limpio y he salido con muchas chicas en plan de broma. En los preliminares perdía mi timidez, pero el bloqueo aparecía y de ahí al jaque sexual. 

La paradoja es que yo gustaba a los hombres, y mi primera experiencia sexual fue con un primo. Además no consigo estar bien mas que  con las experiencias homosexuales. Esto me aparta de mi mayor deseo que es el seducir una mujer y casarme mas adelante.

He aquí el dilema de Samir. Parece que no lo es, que no es una cosa asumida. No es fácil engañar a los otros sin perder un poco de si mismo. Es por eso que no soporta mas esta engañifa permanente y que busca amigos con los que hablar, con los que Samir pueda confiarse, empezando un largo trabajo pedagógico sobre si mismo y sobre su homosexualidad con un psicólogo.

Cada vez cree mas que no es marginal, que es como todo el mundo, que aspira a una vida de pareja y a un porvenir sereno. Sin duda encontrará oídos atentos y suficientemente abiertos como para no juzgarlo y no rechazarlo. 

Me he dado cuenta de que puedo vivir en Túnez

Para Issam, fue en Francia, donde hizo sus segundos estudios donde se produjo el cambio: "He descubierto otros horizontes. Por lo pronto, no hubo prejuicios por lo que yo viví aquí, sencillamente porque la homosexualidad no es ilegal. He podido salir, vivir mi vida como la entendía".

El elemento catalizador ha sido su vecino que también era tunecino. El dialogo surgió naturalmente. Hablamos de mi homosexualidad, que para mi sorpresa,  aceptó sin problemas. Fue cuando me percaté que yo podía vivir en Túnez".

Bello optimismo que le llevaría a "salir del armario" ante su madre. Ella respondió con los esquemas al uso: eres joven, eso es pasajero... Luego vinieron las referencias a esa condición: Es pecado, es contra natura. No fue hasta que Issam pronunció la palabra "amor" que la sentencia fue emitida sin apelación posible: Si tu asumes eso, es la ruptura.

Después, desamparada por ese hijo marginal, la madre empieza una carrera desesperada para casarlo. Para ella solo queda una seguridad y es que una boda le vuelva al camino correcto. Ante estas presiones, Issam dice no sentirse preparado para renunciar a su nivel social y, atado por una promesa a las exigencias de su madre, ha roto con su pareja masculina , ha sufrido un verdadero rasgón. 

Para gran alivio de la madre, Issam se ha casado el pasado verano con una encantadora muchacha proveniente de una pequeña aldea de la costa. Ese casamiento se saldó con un divorcio seis meses mas tarde por incompatibilidad sexual de la pareja.


No hace falta dar certeza a las gentes

La mayoría de los homosexuales, en Túnez, no tienen el coraje de Issam y prefieren vivir ocultos, al abrigo de las apariencias. Con los que hemos contactado son unánimes: se puede vivir la homosexualidad en Túnez, con la condición sine quanon de ser discretos, para evitar el riesgo de ser la burla de todos, en su vecindario, en su facultad o en el trabajo.

No hace falta dar certeza a la gente. Es necesario que persistan en la duda. Muchos gays sostienen esta duda para tener paz. Cuantos de ellos mantienen una doble vida?. Actualmente, los mas jóvenes se inventan amigas, los mas adultos se casan, e incluso tienen hijos, pero la noche les pertenece y hacen en ella lo que quieren. 

Confesar a su familia, a los amigos, su homosexualidad es prácticamente imposible, por miedo a la incomprensión, a la condena, a ver la culpabilización personal.

A menudo, sus hermanos, sus primos, incluso la madre que conocen la confidencia, son los peores. Al final, y en la gran mayoría de los casos, la persona permanecerá sola frente a si misma, a sus dilemas, a sus mentiras y a sus sufrimientos.  

Slimane, de 22 años, en cambio, esta a gusto en su piel. "No tengo absolutamente ningún problema para vivir mi sexualidad en Túnez y jamás he pensado en abandonar el país como muchos otros". Slimane comparte su vida con un joven de la misma región que él. Mientras el entorno no esté al corriente, no se entere, nada le impide hacerlo, se confía el muchacho para quien "no hay que cambiar nada en la sociedad tunecina". En Hammamet, nos muestra él, como en otras ciudades grandes, hay puntos de encuentro para homosexuales, cafés, salas de baile y hammams. (establecimientos de baños). Cuando un alma solitaria busca compañía, sabe a donde ir. Por tanto, en la capital, todos confiesan sentirse a gusto.

"En Túnez, puedo "draguear" (mostrar la pluma) en todas partes sin tener miedo a ser agredido", cuenta este joven, que como su amigo, están en Túnez para respirar y evitar la vigilancia de sus padres. Cuando estoy en mi ciudad, hago todo lo posible para vestirme sin llamar la atención. En cuanto llego a Túnez, mi apariencia es diferente y mis actitudes también. Entretanto todos hemos aprendido a jugar con eso. El entorno raramente está al corriente, y ellos pueden invitar a sus compañeros a la casa familiar sin que nadie se percate de la relación.

Otro Sliman, de 36 años, lo concuerda: "Mis padres han conocido a todas mis parejas. Desde luego, jamás han dudado de nada, pensando que invitaba a compañeros de la oficina". En este sentido, añade Slimane, es incluso mas fácil para una pareja homosexual vivir plenamente su sexualidad pues los hombres pueden vivir juntos, y hasta tomar la misma habitación de un hotel, pues la ley no lo prohíbe. Una pareja hetero que no estén casados tendrá muchos problemas para vivir su intimidad. En la clandestinidad, explica Slimane, todo es posible. "Para salir, hace falta hacerse respetar. No provocar. Cuando me cruzo con una pandilla de jóvenes del vecindario, escucho los comentarios nada agradables. Digo "buenos días" y sigo mi camino, con el aire de no haber entendido nada. Estos mismos jóvenes, cuando se cruzan conmigo y están solos, cambian totalmente, son atentos y educados conmigo. Esto me hace también comprender que algunos seguramente desearían tener una aventurilla.


Noctámbulos inveterados

 

Obligados a estar vigilantes durante el día, la mayoría de los homosexuales, por la fuerza de las cosas, son noctámbulos inveterados y frecuentan algunos lugares donde no destacan, pero pueden ser un poco ellos mismos.

A las 21 horas, un amplio café  en una calle principal de la ciudad parece un local normal, dividido en dos plantas. Como la mayoría de los cafés al llegar la noche, la clientela es casi  exclusivamente masculina. 

Tawfik llega solo. Ninguno de sus amigos ha aceptado encontrarse con un periodista. No obstante que ni sus nombres, ni sus trabajos, ni sus direcciones serán mencionados, para evitar que sean reconocidos una vez que el artículo se publique. Sus respuestas serán contundentes: nunca se reunirán con un periodista. Tawfik, no tiene complejos. Es un habitual del café y conoce bien los lugares de encuentro. 

A final de la tarde el se cita con sus amigos. Tras algunos años, este café es un sitio que los homosexuales han adoptado para quedar,  un cuartel general, para sus encuentros. Tawfik explica: "Esto no quiere decir que solamente los homosexuales frecuenten el local. Pero solo los homosexuales pueden saber quien es y quien no lo es". ¿Como? Tawfik sonríe y contesta: "Es inexplicable. Yo lo sé, con muy pocas posibilidades de equivocarme. La mirada es muy importante. Yo puedo saber, según la forma en que un hombre mire a otro hombre sentado a una mesa, si es homo o no lo es".

Los homosexuales son una buena clientela

Tanto el propietario del café como los camareros saben que el lugar es muy frecuentado por homosexuales. ¿Son estos acogidos con los brazos abiertos? "Si están aquí no es porque el dueño lo haya querido o demandado. El cierra los ojos porque los homosexuales son una buena clientela. Gastan mucho, lo que es normal porque no tienen mujer ni hijos"

Otra particularidad del ambiente homo: todas las clases sociales se frecuentan y no es raro que un rico proveniente de un barrio de alto nivel comparta ambiente con un joven de un barrio popular. No se puede ser excluyente entre excluido.

¿Pero que hay de la vida amorosa homosexual? Sea donde sea, esto se complica. Muy pocas de las historias duran largo tiempo, vistas las presiones que sufren. Excepcionalmente hay parejas que duran, sobre todo cuando ambos son independientes económicamente y no viven en la casa familiar. Aziz confirma que todas sus relaciones han durado mas de dos años. El vive en un hermoso barrio al norte de la ciudad y no habla jamás con nadie.

Los activos no son tan mal vistos

AUnque en nuestra sociedad, tanto la religión como la ley condenan la homosexualidad, los "activos no son tan mal vistos. Curiosamente, los muy afeminados son bien aceptados y hasta buscados en las fiestas y en los casamientos. 

Ahora bien, es constatable que en el trato cercano de la homosexualidad, como de la sexualidad en general, la sociedad tunecina se apaña con pequeños arreglos, apoyándose en una distinción cultural muy fuerte entre el activo y el pasivo. En la cultura árabe, el homosexual no se define como tal, remarca un sociólogo local. Lo que es reprensible es que un hombre adopte el comportamiento de una mujer, mas claramente que sea pasivo. Las gentes atienden a practicas sexuales de todo tipo, los hombres se acuestan con otros hombres, y esto no dice que se vean como homosexuales. A menudo las relaciones monetarias entre un hombre maduro y un joven les permite a ambos vivir la relación erótica sin demasiada culpabilidad. Estas relaciones basadas en el pago son frecuentes, no solo con los extranjeros sino también entre los tunecinos.

Esto queda apuntalado sobre esta "otra jerarquización del espacio homosexual, y esta distinción entre el que es activo (viril) y el que es pasivo (afeminado) es una realidad que viven todos los gays tunecinos. Una persona que se identifique como activo puede permitirse tener relaciones con otros hombres siempre que mantenga los atributos de la virilidad. "Es un hombre" dirá. El que asuma el rol de la mujer es quien será socialmente rechazable. Para hablar de homosexualidad, son señaladas como errores de la naturaleza o como enfermas, únicamente las personas afeminadas.

Ni soy un enferma ni un error de la naturaleza


Salwa, de 42 años, nos confiesa:

Para ser honesta, yo había decidido casarme para intentar borrar de mi memoria una relación homosexual que  había mantenido a la edad de 23 años con una mujer de 40 años. Yo había conocido anteriormente las caricias de una mujer a la edad de 12 años, en un hammam. Esta mujer era la cuidadora del lugar. Aquella relación me turbó mucho. Actualmente, yo he decidido, tras una ruptura conyugal, vivir mi homosexualidad sin mentira hacia los demás ni hacia mi misma. 

Es evidente que no es fácil explicar esta situación a su marido, a sus niños y a su familia. Pero era indispensable para evitar las equivocaciones, los lapsus reveladores y sobre todo los cotilleos de ciertas personas bienintencionadas que no vacilarían en comentar que vivo en compañía de una mujer. Todo termina por saberse. 

En estas condiciones, las malas lenguas tienen la boca cerrada. Fue mi esposo quien tuvo la primera información. Las palabras salían dolorosas y difíciles para explicar todos mis sufrimientos y al mismo tiempo la liberación de poder decir mis preferencias amorosas. Sentía claramente a mi marido atento, tenso y conmovido de escuchar a su esposa, después de diez años de vida en común, hacerle declaraciones tan graves. Como yo mismo, tenia las lagrimas en los ojos. Pero comprobando mi sinceridad y la confianza que le mostraba a lo largo de la conversación, el clima se fue relajando poco a poco, en aquella charla que no olvidaré jamás"

 

* * * * *

 


* Artículo extraído de la página www.reveiltunisien.org (7 diciembre de 2005)

 

 

 

 

 

 

 

ISLA TERNURA LA PLAYA PARA PENSAR