Breve análisis histórico de la homosexualidad en las tradiciones de monasterios y de la Universidad 

por Monseñor Clifton Ransom Jr.  (Archipreste)

 

Tenemos entendido que con la cuasi conversión de Constantino al cristianismo en 313 d. C., y su edicto por el cual esta sería la religión del Imperio Romano en adelante, la Iglesia católica Romana realmente logró un reconocimiento básico. Con la caída del Imperio Romano en el siglo quinto, el es Iglesia creció en tamaño y fuerza convirtiéndose en un factor importante en el desarrollo de todas instituciones europeas posteriores, y efectivamente, en la construcción de la civilización occidental tal y como hoy la conocemos.

En sus orígenes el Cristianismo fue una forma de judaísmo mesiánico que resultó muy exitosa, y fue asumido por muchas personas en el mundo Grecorromano, incluso antes de Constantino. Pero hay ciertas tensiones entre los valores judíos tradicionales y los valores Grecorromanos tradicionales que chocan dentro de la comunidad híbrida cristiana, incluso hasta el día de hoy. Nuestros ancestros nunca pensaron o reflexionaron en ello, así que todavía hoy estamos tratando de resolver estos mismos problemas antiguas y conflictos internos en unos términos socialmente aceptables.

Algunos lectores a quienes creo, están familiarizados con la descripción de la primera visita de la  familia de San Agustín al Baño Romano en Taguste comentado en sus "Confesiones." Su padre pagano y madre cristiana le dijeron las cosas completamente diferentes, y totalmente opuestas sobre su sexualidad joven en ciernes, conflicto nunca resolvió. Y desde que comenzó a ser uno de nuestros primeros y mas leído de los teólogos virtuosos, ha pasado esta confusión a través de las edades, y ahora a nosotros. Todavía aun no hemos resuelto y aceptado los conflictos con los que tropezamos al tratar de conciliar nuestros pasado hebreos y grecorromanos subyacentes.

El monasticismo surgió espontáneamente en muchas culturas distintas a veces muy antiguas. En la práctica, frecuentemente el monasterio ha servido de refugio para el soñador filosófico idealista que puede estar perdido o a la deriva en la realidad de su mundo . Allí puede ejercer sus estudios y sueños sin estar afectados demasiado sobre qué piensa sobre él, el resto del mundo. Habiendo pasado yo mismo algún tiempo en un monasterio, puedo hacer esa sentencia sin demasiado miedo equivocarme. 

En la actualidad el monasticismo cristiano es, en primera instancia, una consecuencia y una continuación de monasticismo judío. Mientras la cultura hebrea encontraba los actos homosexuales tabúes, la cultura Grecorromana acepto y los asumió naturalmente. Así que cuando hombres no judíos empezaron a ir a monasterios en gran numero, algunos de ellos trajeron sus inclinaciones homosexuales consigo, y se expresaron sobre estas inclinaciones en el monasterio. A decir verdad algunos de esos hombres son honrados hoy en las iglesias católicas romanas y en la iglesia ortodoxa, incluso canonizados como santos. Entre estos, por ejemplo,  San Alcuin de York, un profesor de reyes, que puso los cimientos para lo que sería el sistema de la universidad de Europa moderno. También creo que Baccus y Serge eran gays, como lo fue San Aelrid de Rievaulx. En nuestro propio tiempo San Maximiliano Kolbe, que fue ejecutado en un campo de concentración nazi, también era gay. Sergio y Bacus, dos santos amantes medievales

La homosexualidad en los monasterios siempre fue un problema, porque la iglesia enseñó que la homosexualidad era mala - efectivamente cualquier relación sexual ajena al matrimonio estaba condenada. La entidad enseñó que los monjes debían ser célibes. Sin embargo, la regla del celibato nunca se pudo cumplir de una manera consecuente. Ésta es una simplificación grosera, pero en la práctica la iglesia parecía haber resuelto el problema, o decidido no resolverlo por una especie de  estrategia de "No pregunte, no sepa".... Y cuando todo lo demás falla, negar y esconder. Esa estrategia, que es característico de la hipocresía muchas veces encontrada en la religión, funcionó razonablemente bien, desde el siglo quinto hasta nuestro propio tiempo.

Con la mayor educación de la clase media después de la Segunda Guerra Mundial, el hombre de la calle empezó a darse cuenta de que era tan listo como el clérigo corriente. Así que por primera vez en la historia los padres empezaron a desafiar la costumbre participada por algunos miembros del clero de realizar abusos con los muchachos. Los padres empezaron justamente a levantar toda clase de infierno, y los clérigos empezaron a ir a la cárcel. Y, curiosamente, el contragolpe en Norte América era más fuerte en la Québec católica y Southern Luisiana.

Actualmente hay un movimiento fuera de la Iglesia católica, pero con cierto encaje dentro de la tradición católica, aceptar las relaciones sexuales en el monasterio de una forma más abierto y asequible para todos monjes. En épocas recientes han sido fundados varios monasterios "ecuménicos", o "gays". Pero como con todas las cosas, esto también puede ser llevado a extremos y en el extremo, probablemente la actividad sexual obligatoria en un monasterio no es más culto (o divertido) que el celibato obligatorio .

Durante los años culturalmente oscuros, cuando el Imperio Romano estaba hundiéndose, los monasterios se convirtieron en lugares de aprendizaje, y después los monjes fundaron escuelas catedralicias para la nobleza. Con el aumento de la clase media, de los comerciante y el establecimiento de las órdenes religiosas de mendicantes, la primera Universidad fue fundada en París en el siglo XIV, y los primeros profesores, naturalmente, eran monjes. 

Cuentan la historia de Santo Tomas de Aquino, cuando profesor Universidad de París, que era tan listo que podía dictar cinco ensayos diferentes a cinco estudiantes diferentes al mismo tiempo, y nunca perder el tren de la idea. Posiblemente dio trabajos finales para escribir sobre asignaturas diferentes a cada uno de los estudiantes que asistían a sus conferencias. Después examinó los trabajos y los publicó como artículos suyos bajo su propio nombre sin dar el crédito a los estudiantes. Sin duda que algunos de los catedráticos de hoy en día continúan esta consagrada práctica. 

Pero ésa es una acotación al margen. Por mucho tiempo el mundo académico tuvo casi como una premisa que ese aprendizaje y la educación eran tan importante que tal responsabilidad consumiría absolutamente el tiempo de una persona, por lo que no restaría ningún tiempo para el matrimonio y la familia. Cuando los seglares lograron posición en la comunicad académica, tomaron la capucha del monje (que algunos académicos todavía llevan hoy, como birretes o similares en una forma decorativa) como símbolo de su renuncia del matrimonio y dedicación total para aprender y enseñar. Una licenciatura era una licenciatura.

Tan carenciado por la tradición de entrar en los matrimonios tradicionales, algunos catedráticos de la universidad aceptaron como una especie de comodidad, asumir la tradición monástica. A decir verdad, en Oxford, a los profesores universitarios no les fue permitido casarse hasta 1898, y todavía hay una tradición homosexual fuerte en la educación ahí. Y en este país también, hemos tenido a cierto numero de profesores gays con muchos títulos. En su mayor parte han sido, y continúan siendo,  un orgullo para la profesión. 


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