SOMOS TODOS MUTANTES          

                               por Paulo Lima  

 

“¿Has intentado no ser un mutante?”, pregunta una madre desconsolada en una escena de X-Men 2, haciendo clara una analogía que ya aparecía en la primera película de la serie.  

La platea ríe, tal vez sin percibir que, si disfruta y vive con los heroicos mutantes en la oscuridad de la sala, acostumbra tener, en la vida real, una actitud mucho menos tolerante para con los "diferentes"

De cualquier manera, además de buenos momentos de entretenimiento, las películas de "mutantes", pueden llevar para quien se predisponga a esa búsqueda, a interesantes reflexiones sobre la DIFERENCIA y la manera como nos relacionamos con ella.

No, no es posible dejar de ser mutante, como no es posible dejar de ser gay, negro o judío. No es posible dejar de ser lo que se es, no importa si por determinación genética, elección o cultura.

Lo que asusta a aquellos que quieren eliminar o aislar a los mutantes (o a los gays, negros o judíos..) es justamente esa constatación de diferencia, en todo lo que ella tiene de maravilloso y terrible. La diferencia sorprende y confunde, pues revela, bajo la aparente semejanza de las cosas, el infinito borbotar de la vida, produciendo mezclas inesperadas. Y si la diferencia habita al otro, tan semejante a mi, puede también habitarme.

El deseo de aislar viene de ese temor. Definir rigurosamente quien es diferente y quien no lo es. Nace ahí una lógica de identidad que asocia iguales a aliados, diferentes a enemigos. El otro nos amenaza, por tanto debemos combatirlo. En primer lugar, creando criterios rígidos (científicos) para saber quien es quien.

Desde el punto de vista de los "mutantes", los efectos de esa actitud pueden ser devastadores, cuando no simplemente mortales. Pero, aun cuando no llegue tan lejos, como con aislamiento en campos de concentración, la simiente de la segregación que viene embutida en la lógica de la identidad corroe la cotidianeidad de los que, diariamente sienten la diferencia en sus cuerpos y en sus mentes.

En otra escena de X.Men 2, el mutante Nocturno pregunta a Mystica el porqué ella, que tiene el poder de disfrazarse en quien desea, hace cuestión el mantener su extraña apariencia azulada. "Porque yo debería poder mostrarme como soy" contesta la mutante, denunciando los armarios donde aprendemos a escondernos para parecer normales.

Lo que la saga de los X- Men nos sugiere y enseña es que hay muchos mas misterios entre el cielo y la tierra de lo que supone la convencional oposición entre el bien y el mal. Está solo se afirma cuando nos adherimos al sistema de identidades que excluye lo diferente. Ahora, parecen decirnos los mutantes, somos todos diferentes, singulares, exquisitos, divinos, humanos.

Tenemos todos que aprender a lidiar con nuestras limitaciones y con nuestros poderes especiales. Tenemos todos que aprender a aceptarnos y a aceptar a los otros, en lo que tiene de único, personal e intransferible. Y transformar la diferencia que nos excluye, disminuye y avergüenza en motivo de celebración y orgullo.

Paulo Lima

 

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Extraído de www.glsplanet.com.br

 

 

 

 

ISLA TERNURA LA PLAYA PARA PENSAR