SOY GAY Y POR ESO JUEGO COMO UN HOMBRE
por Sergio Ruiz Luz

 Lirico, el jugador brasileño de volei  cuenta cómo se enfrentó a los preconceptos sociales después de haber revelado su homosexualidad.

El delantero Luis Claudio Alves da Silva, de 22 años, mas conocido como "Lilico", forma parte de la nueva generación de gigantes del volei brasileño. Con 2 metros de altura, arroja el balón a 3,60 metros del suelo cuando dispara sus "cortadas" contra el área contraria. Su saque, con una velocidad que supera los 100 Kms. por hora.  Aunque milita en un club modesto, el Barón Ceval, de la ciudad de Blumenau, el jugador está considerado el segundo mejor puntuador de la Superliga. 

Pero no fue por causa de los méritos como atleta que Lilico se convirtió en una atracción mediática. El deportista despertó la atención del país al revelar en una entrevista que es homosexual. La actitud, rarísima en el mundo del deporte, provocó una ruidosa polémica. Principalmente porque, junto con la explosiva revelación, se planteó una acusación grave. Como su nombre no aparece en la ultima lista de convocados por la selección brasileña de su deporte, Lilico puede considerarse victima de los prejuicios. En la semana siguiente, el afectado desmintió esa parte de la historia.
  

"Nunca he sido discriminado. He defendido al Brasil en competiciones infantiles y juveniles" argumentó. Y tranquilamente reafirmó su orientación sexual.: "Todos en el mundo del volei ya sabían que yo soy gay, y no es eso lo que me va a apartar de la selección principal"

Hijo de una familia pobre de Niteroi, en Río de Janeiro, Lilico tuvo la primera oportunidad en el mundo del volei en 1993 cuando viajó a Sao Paulo a jugar en el equipo del Banespa. Ya se destacaba por el porte físico, pero tuvo cierta dificultad para destacar en el club. Debido a la irregularidad de sus actuaciones, el jugador comenzó a aislarse. Rompió su relación con la novia y dejó de salir con los compañeros del equipo. Sus camisetas caladas y los calzones ajustados se volvieron motivo de bromas. Con la mente en un continuo despiste no rendía en los entrenamientos.

La situación llego a ser insoportable en la época de los carnavales de 1995.  El equipo estaba concentrado en una mansión en Sao Paulo y la televisión mostraba un baile gay. Un jugador preguntó "Lilico, no te gustaría estar ahí", provocando una carcajada general.

Días después, cansado de este tipo de bromas, el jugador resolvió asumir públicamente su homosexualidad. Primero reveló al gerente deportivo del club que era gay, y de luego hizo lo mismo con los compañeros del equipo. Pidió la palabra en el vestuario, después de una partido, y contó que había tomado la decisión de no salir mas con chicas. Muchos de los atletas presentes esbozaron alguna sonrisa, pero el final el joven deportista fue aplaudido.

"Me quité un gran peso de encima" cuenta el jugador.

Pacto de silencio

Pocos atletas brasileños han tenido la valentía de tomar una actitud semejante. En el fútbol, el asunto continúa siendo tabú. Entre los jugadores de basketball nunca se trata en publico. Todos admiten la existencia y el conocimiento de gays en el medio, pero mientras tanto, nunca nadie ha tenido el coraje de hablar abiertamente sobre el asunto.

El mediocampista Cléo, figura del "Internacional" a comienzos de la década de los 80, llego a comentar en una entrevista a un periódica de Porto Alegre que había tenido "experiencias homosexuales asumidas y tranquilas".  Asustado con la repercusión del caso, el jugador negó el contenido del reportaje.

En el fútbol femenino, que comenzó a practicarse en Brasil en la década de los 70 con equipos reclutados en discotecas de ambiente lesbiano, también existe el mismo pacto de silencio. "Los atletas son los superhéroes de hoy y su imagen esta muy ligada a la idea de equilibrio y superación por su dureza" analiza Suzy Fleury, psicóloga de la selección Brasileña de fútbol. " Como la sociedad encuentra que ser gay es una flaqueza, muchos deportistas hacen de todo para mantener las apariencias"

La dureza de la verdad

  La experiencia del corredor de Paraná, Walmer Rangel, de 24 años, es unesporte2.jpeg (11085 bytes) buen ejemplo de como sufren los atletas homosexuales.

Gay asumido, Walmer ya representó al Brasil en la prueba de los 110 metros valle en las Olimpiadas de Atlanta. Aun así, todavía tiene problemas por su condición. "Perdí patrocinadores y fui discriminado por los propios atletas, que se negaban  a compartir habitación conmigo en las concentraciones" comenta el corredor.

Por causa de una contusión,  Walmer se apartó de las pistas por mas de un año.  En ese periodo se hizo socio de una discoteca gay.  Volvió a la competición en enero, animado por las posibilidades de disputar los Juegos Pan-Americanos de Canadá. "Tengo mi vida particular y nada de eso afecta mis resultados deportivos", afirma.

Otro caso

Uno de los casos mas dramáticos relacionados con homosexuales en el deporte fue el del nadador americano Greg Louganis, competidor en la disciplina de salto artístico. 

Seis meses antes de las Olimpiadas de Seúl, en 1988, Greg se hizo la prueba del VIH preocupado por la noticia de que un compañero con el que había mantenido relaciones sexuales estaba muriendo de Sida. Greg oculto a todo el mundo el resultado lamentablemente positivo.

Medicándose con AZT, compitió en los Juegos y llegó a ganar la medalla de oro. No todo fue tranquilo. En uno de los casos, se golpeó la cabeza en el trampolín y se asustó cuando la sangre comenzó a gotear en la piscina. Para empeorar las cosas, el medico que lo atendió no usaba guantes.

Solamente años mas tarde Greg reveló el sufrimiento y preocupación que paso en aquella hora: "Quedé atónito y solo me pasaba por la cabeza cual era mi responsabilidad" declaró. Tiempo después, Greg publicó una autobiografía de sugestivo título, "Rompiendo la superficie"

Otros deportistas lidian con la cuestión de la homosexualidad de una forma mucho mas natural. Es el caso de grandes nombres del tenis como las americanas Billie Jean King y Martina Navratilova, lesbianas asumidas. Mas recientemente fue la francesa Amelie Mauresmo, finalista del torneo Alberto de Australia,  quien comentaba en algunas entrevistas la positiva influencia de su enamorada, que la acompañaba siempre en los torneos.

El clima de cordialidad se rompió cuando algunas competidoras, como la suiza Martina Hingis, comenzaron a destacar la fuerza física de Amelie. "Ella juega como un hombre" afirmó Hingis. 

"Es una tontería. Soy gay y juego como un hombre" dice Lilico, que se inspiró en la actitud de Amelie para hablar a la prensa sobre su opción sexual. "Quiero que las personas olviden esa cuestión y me vean solamente como un jugador" observa.

Lilico comparte un apartamento en Sao Paulo con su pareja, un analista de sistemas de 45 años llamado Jorge. Están juntos desde 1997 y se conocieron en una discoteca gaya llamada Mad Queen. "Siempre consulto a Jorge en todos los pasos de mi carrera" dice el atleta. Antes de formar un contrato con cualquier equipo, Lilico, por precaución comunica que es homosexual. 

"Hasta hoy, nadie me rechazó por causa de ello". En los partidos, ya esta acostumbrado a los insultos y gritos ofensivos de los hinchas del equipo contrario. "Algún día se cansarán" dice. "Merezco respeto pues soy un profesional y nunca he entrado en la cancha desanimado"

Y con esa misma serenidad que se enfrenta a otras cuestiones cotidianas. Rechaza el asedio de las admiradoras mas lanzadas diciendo que ya esta comprometido, "sin entrar en detalles"

"Nunca tengo problemas en el vestuario. Si los colegas se sienten cohibidos yo no me percato. Pero nunca ninguna ha salido corriendo" cuenta. 

Su contrato con el equipo del Barón Ceval termina en abril. Lilico ya ha recibido propuestas de cuatro equipos brasileños. Todos antes de aparición de las entrevistas hablando sobre la homosexualidad. "No se si esos equipos van a confirmar mis ofertas ahora" dice. Pero si mi carrera finaliza, saldré tranquilo. Hice lo que me pareció correcto y no tuve miedo de abrir mi vida a nadie"

 

 

Extractado de la "Folha de Sao Paulo" / Traducción del portugués: Rick Nolton

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