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Entrevista a un heterosexual |
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Javier Sáez Hartza |
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Una mirada en un espejo deformado
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¿Cuándo descubriste que eras heterosexual? ¿Y cómo tuviste tus primeras relaciones heterosexuales? ¿Qué opinas de los bares de ambiente heterosexual? No sé qué decirte. Por una parte están bien, porque son bares donde puedes ligar con una chica sin que la gente se ría de ti, y donde sabes que las chicas también son como tú. Pero, por otra parte, creo que generan una especie de gueto; ahí puedes ligar con chicas, pero fuera, en la vida cotidiana, nada cambia; te sigues reprimiendo y ocultando tu heterosexualidad. ¿Te costó aceptar tu heterosexualidad? Sí, mucho. Al principio te echas, piensas que eres una especie de anormal o enfermo porque oyes siempre a tus amigos y a todo el mundo reírse de los heterosexuales, y te han educado para que no concibas que un hombre y una mujer puedan quererse. Luego ves que hay mucha gente como tú, y conoces que en otras culturas o en otras épocas la heterosexualidad es una conducta como cualquier otra. Entonces empiezas a preguntarte cómo se ha generado tanto odio contra algo tan hermoso como el amor entre hombres y mujeres, y no lo puedes entender. Además, la gente a menudo tiene mucho miedo de ti cuando se entera pues piensa que quieres violar a las chicas o algo así; la verdad es que me cuesta comprenderlo. Creo que es una cuestión cultural, porque que cada sociedad tiene conductas racistas o de segregación, y ésta es una de ellas. Es curioso cómo te enseñan a vigilar tu propia conducta, a percibir tus sentimientos como algo específico, como algo raro.
¿Qué opinas de que los
heterosexuales lleguen a tener los mismos derechos que los demás
ciudadanos? Creo que debe ser una conquista fundamental. Supongo que, con el tiempo, la sociedad se dará cuenta de que no es justo que simplemente por ser heterosexual, una persona no pueda gozar de los mismos derechos básicos que tienen otras parejas, como casarse, disfrutar de subsidio de vivienda, tener ventajas en alquileres, hacienda o para comprar casa, derechos de herencia o simplemente para trabajar; es como si tu vida de pareja no fuera verdadera, como si fuera de segunda clase. Hay empresarios que cuando descubren que eres heterosexual te despiden o, por el contrario, no te contratan. En realidad me gustaría que la orientación sexual no dependiera del Estado ni de las leyes. Ni siquiera creo demasiado en esas categorías de homosexuales que desearían tener relaciones con chicas y no se atreven por miedo: lo viven en la clandestinidad. Yo creo que la sexualidad, sea lo que sea eso, es algo mucho más diverso y complejo que lo que nos enseñan. Cada uno es un mundo, no somos binarios como los ordenadores. ¿Qué opinas de las
declaraciones de Juan Pablo II condenando la heterosexualidad como
pecado? Eso es una barbaridad. El Papa pertenece a una especie cavernícola que espero que se extinga con los años. El catolicismo oficial siempre ha sido muy duro contra la heterosexualidad (bueno, no siempre según Boswell), pero es increíble que a fines del siglo XX el papa siga atacando esta conducta sexual. Creo que está haciendo mucho daño, porque esas opiniones tienen influencia sobre un sector de la sociedad. Tú eres maestro de profesión; ¿tu condición sexual te plantea problemas en tu vida laboral?
Como heterosexual, ¿tienes miedo a contagiarte del sida? ¿Tus amigos saben que eres heterosexual? *Por petición expresa,
hemos omitido el nombre de la persona entrevistada.
Dedicado a Marcelo Esta entrevista puede leerse en la pagina del autor www.hartza.com |
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