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Las
palabras son términos valorativos que funcionan como ejes nucleares de la
identidad existencial y de la vida cotidiana de todo sujeto, que la
totalidad del individuo humano se compromete con su palabra y se
constituye a través de ella . Con referencia a ella y bajo su sombra
las personas logran leer e incorporar cada uno de sus sucesos, las
circunstancias que lo rodearon y las actitudes asumidas; a través de
ellas van enlazando y pegando su historia
personalmente social.
Ellas
constituyen las características del bien como las de su transformación
en una idea-valor, en guía y referente, que está omnipresente en todo
instante o momento que se requiere de una respuesta o, un ubicarse ante
las situaciones que la vida y el destino le pone enfrente o que él mismo
va a su encuentro.
Reflexionar
las entrevistas desde las propuestas teóricas que se mencionaron, nos
conllevó de manera prioritaria, a un minucioso y detenido análisis de
las formas proposicionales que se utilizan y seleccionan las identidades y
prácticas homoeróticas masculinas para contar y rememorar
valorativamente los hechos acaecidos y vividos. Los análisis de estas
narrativas nos permitieron detallar discursivamente
sus experiencias límites con relación al DHM, como el horizonte
de su vida que los lleva a un punto crítico de prueba: punto que
constriñe el presente , que niega o viola por unos instantes los
parámetros morales fundamentados a partir del bien; ellos se desvanecen
sin perder su sustancia y contenido durante la acción, para luego
resurgir en un segundo momento, es decir, como un pasado y un futuro
proyectado sobre el actual espacio moral.
En
este ir y venir reflexivos se observó y registró cómo los hombres
homosexuales y heterosexuales están por fuera o al margen por sus
interlocuciones con dicho erotismo; se ven compelidos a cuestionar la
imagen valorativa de su deseo, de su propia identidad de género y sus
prácticas sexuales .
Aunque
esta interlocución no niegue que dicho deseo se perciba como una esencia
que define sus identidades de género, podemos suponer que sí existen
encuentros eróticos entre individuos heterosexuales, que en determinado
momento pueden acceder a una experiencia o encuentro homoerótico
negociando una postura corporal pasiva, sin que ello tenga hondas
repercusiones morales en su condición masculina
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