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Antes
de continuar con nuestra exposición, quisiéramos insistir cómo los
enunciados de Maricali y Rapicali: su decir
explicativo y descriptivo del DHM, nos proporcionan las imágenes y
posturas transitivas de un yo que a través de su decir, va
consolidando su actitud moral , como un juego de apropiación y
redefinición de las palabras; identidad moral que se construye en y
desde el lenguaje bajo el cual reflexiona valorativamente sus
interacciones con dicho deseo. Necesariamente al analizar el
movimiento interlocutivo de estos sujetos, nos condujo a
establecer sus enunciados como los fundamentos morales de toda situación
comunicativa y que por estar conformados por palabras, es fue posible
captar en su interior los sentidos, únicos e irrepetibles, que ellos
aplican a sus diálogos desde una posición de hablantes; también en los
enunciados logramos caracterizar desde dónde y cómo desean que se
interpreten sus expresiones.
En
los dos frentes de investigación se alcanzan a caracterizar a unos seres
sociales que se caracterizan y devienen como individuos morales mediante
los predicados en virtud de los cuales, referencia los hechos objetivos y
subjetivos de su historia individual
(connotaciones semióticas de las frases); que se califica por un momento,
desde las palabras de sus enunciados, sólo para ver desde ellos, la
referencia circunstancial y parcial de sí mismos y los puntos
significativos y relativos que caracterizan su interactuar interlocutivo
con el DHM.
Los
relatos de los entrevistados acerca de sus experiencias y actitudes con
relación al DHM pueden entenderse
perfectamente, como hechos referenciales y discursivos que transmiten las
orientaciones sociales y morales, desde donde evalúan y logran enlazar en
su historia de vida al DHM: lenguaje
que envuelve sus preguntas y dónde se buscan soluciones.
A
partir de los diferentes textos enunciativos que los sujetos, con
identidad o prácticas homosexuales, elaboraron durante el transcurrir
interlocutivo de las entrevistas, se puede conjeturar que las
proposiciones que los integran son para ellos un punto de partida
situacional para ordenar e integrar coherentemente sus diversos sucesos en
la unidad de su existencia; las interlocuciones les permite articular
dentro de sus historias, unos acontecimientos con una identidad espacio -
temporal y al mismo tiempo, auto - interpretarse mediante el uso de la
entidad lingüística del yo, como unas identidades empíricas que
se manifiestan durante los procesos comunicativos, a partir del lenguaje
como conciencias proposicionales.
Esto
quiere decir que, las proposiciones que integran sus relatos
retrospectivos y reflexivos, para evocar sus relaciones, permanentes o
esporádicas, con el DHM no es un hecho interlocutivo donde ellos
prescindir de una valoración; por el contrario hay que observar al
interior de sus enunciados, una ubicación moral que envuelve el
valor que asigna a los eventos secuenciales de su historia.
Para
validar nuestro argumento, que señala como todo decir subjetivo e
intersubjetivo es un actuar moral, tuvimos que considerar cuidadosamente
las entrevistas con el fin de demostrar que el hablar actual y
retrospectivo de ellos, se halla ligado y superpuesto a los referentes
discursivos de la cultural occidental, desde donde y a partir de los
cuales , socializan e incorporan las normas y costumbres de sus
contextos sociales, que son indispensables posteriormente para hacer
inteligible su historia de vida, para
interpretarse a sí mismos y valorar la pluralidad de los eventos que dan
coherencia a su yo, [...] cuando hablamos de valores hablamos bajo la
inspiración y bajo la óptica de la vida; la vida misma nos obliga a
fijar valores; la vida misma es la que valora, a través de nosotros,
cuando fijamos valores.(Nietzsche, 163)
Para
Charles Taylor toda investigación que desee aprehender el lenguaje moral
de un grupo social, deberá analizar las palabras que fueron seleccionadas
por las personas para describir los fragmentos de su vida; percibir en
ellas los sentidos coherentes o ambiguos, es decir las distinciones
cualitativas que se incorporan a través del léxico, y determinan
según las características de la situación interlocutiva
El
investigador que busca definir y comprender los parámetros morales del
decir y hacer de un individuo: el espacio desde donde habla una persona,
deberá observar las expresiones y sus respectivos sentidos, como
enunciados parciales y coyunturales que estructuran por un instante los
discernimientos que realiza una persona de su existencia.
Para
explicar los comportamientos, actitudes e imaginarios sociales de
Maricali
y Rapicali o,
para acceder a las columnas discursivas que sostienen el universo
sociocultural del erotismo y del género, necesariamente, debemos
concentrarnos en las especificidades de su lenguaje: sumergirnos en su
hablar y adentrarnos en las entidades discursivas que expresen su punto de
vista y al mismo tiempo, delimitar las implicaciones morales que tienen
sus opiniones: acción situada que gira alrededor de mirar atrás
(pasado) y mirar adelante (futuro).
En las entrevistas los criterios léxicos y semánticos que nos permiten
exponer su posición situacional están determinados por las diferentes
connotaciones que adquieren las palabras en distintos momentos, cuando los
sujetos vuelven sus miradas sobre sus vidas e intentan explicar su
identidad sexual o identidad de género desde el interdicto del DHM. Es
dentro de este contexto reflexivo que las palabras elegidas por ellos,
para argumentar su actuar, sentir y pensar fueron de gran valor
para nosotros, por que a través de ellas conseguimos delinear las
lógicas narrativas que subyacen en sus interlocuciones, cotejar el
sentido moral de un yo y finalmente, comprender una conciencia que
se estructura proposicionalmente a partir de y en las
palabras que envuelven el decir de hechos objetivos al igual, de hechos
subjetivos.
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