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*-Identidad
Homosexual Masculina: Maricali
El
cuadro actancial de las identidades homosexuales masculinas
(Maricali)
está
construido a partir de sus procesos modales y discursivos con relación al
DHM. El programa narrativo de dichos sujetos, se puede explicar de la
siguiente manera:
Considero
que en tema de las identidades homosexuales claramente se puede observar
como en un primer momento el DHM aparece en la vida de estas personas,
como un deseo latente que se va manifestando poco a poco en los
comportamientos, actitudes y preferencias: es virtual.
Por consiguiente, los individuos al desconocer la verdadera naturaleza de
este deseo, no logran nominarlo y caracterizarlo a partir de las extrañas
e inesperadas sensaciones que invaden sus cuerpos y sus pensamientos.
En
la segunda etapa de una identidad homosexual
el DHM se descubre como un erotismo estigmatizado, hecho que constriñe a
los sujetos a tomar una distancia objetiva con respecto a él, como un
momento para precisar las consecuencias de su manifestación e
incorporación. En esta etapa el DHM es instaurado conflictivamente.
Finalmente,
el sujeto debe tomar una decisión negativa o positiva, rechazar o aceptar
este erotismo en su vida, teniendo presente su realidad sociocultural y
los valores sociales que ella estipula para el género y las vivencias
amorosas y eróticas: su objeto es realizado.
La
modalización narrativa de los hombres homosexuales puede ser designada
como una transformación reflexiva, porque ella implica una
conjunción, una disyunción y por último, la adquisición de unas
competencias primordiales para el ser, saber y hacer del sujeto homo, que
le facilitaran su posterior vinculación y validación dentro de sus
contextos sociales; del mismo modo, para legitimar sus relaciones con los
otros iguales (idem) e interacción en los espacios gays:
S1
sujeto masculino homo v O S1^ O / transformación de S1
Para
que los hombres homosexuales adquieran la categoría de sujetos
realizados, es decir, estar en conjunción (v) con su objeto de
deseo, deberán confrontarse con el lenguaje que instaura al DHM como un
tabú erótico y un saber moral, que a partir de sus experiencias
socioculturales y socioeróticas, será reflexionado coyuntural y
relativamente por cada uno de ellos, según sea el contexto, los
participantes y la situación comunicativa.
La
primera relación que instituyen con el DHM, según lo contado por ellos,
está dada por su carácter virtual y contradictorio, que habita en su ser
y que surge en sus reflexiones como un saber moral que jerarquiza y
estipula los valores para las vivencias eróticas; para ellos, este deseo
se presenta sin su consentimiento como una sexualidad transgresora. Por
estas razones en el segundo momento, ellos efectúan una operación de
disyunción (^), crean una distancia con respecto al DHM, que les
permita adentrarse en su esencia, asumir distintas posturas para captarlo
y confirmarlo ulteriormente; esto ocurre aunque todavía, ellos no lo
hayan alcanzado.
Finalmente
el sujeto por justificación o resignación, decide enlazar el deseo homosexual
con los sucesos que han marcado su existencia (v), para establecer
así, los parámetros que le permitirán hablar de él como un objeto de
deseo que está en armonía con su vida y para el cual, ya se tienen las
aptitudes correspondientes para desenvolverse dentro de un marco social y
erótico de una sociedad.
*_
Sujeto virtual:
En
la infancia de un hombre homosexual, el
DHM se presenta como un deseo que es al mismo tiempo destinador de un
saber y hacer normativo del erotismo, estipulando los límites entre lo
permitido y rechazado; el saber premonitorio que posee del DHM lo obligan
a juzgar moralmente sus gustos y preferencias homoeróticas. A su vez, se
constituye como un oponente para su hacer masculino al suscitar en él,
unos sentimientos de inquietud y contradicción que lo conducen a
interrogarse por su imagen de género teniendo como referente sus
preferencias sexuales.
*_
Sujeto instaurado:
Esta
segunda etapa es una coyuntura pasajera y crucial, es el momento para la
negociación de sus inclinaciones homosexuales y las consecuencias que
tendrán ellas en su ámbito personal: existencial, moral y de género; en
su contexto social: familia, amigos y trabajo.
También
es un momento para superar las opiniones superficiales, invalidar los
discursos de su sociedad y para desarrollar personalmente, las
concepciones que sustentarán su actuar y su decir.
*_
Sujeto realizado:
En
esta etapa, última más no conclusiva, es donde el sujeto legitima
subjetiva y objetivamente, los parámetros discursivos a partir de los
cuales logró integrar de su objeto e igualmente, determinar las
coordenadas morales de su lenguaje para su decir reflexivo con respecto a
su identidad y experiencias homosexuales.
La
transformación de un estado inicial de disyunción a uno final de
conjunción se debe a que es el mismo individuo homosexual
quien lleva a cabo estas transformaciones. Durante dicho proceso los
individuos encuentran grandes obstáculos que debe superar si desea
alcanzar sus metas. Estos son: el interdicto del DHM, el contexto social y
las relaciones de género.
Pero
a su vez, éste tendrá como ayudantes a las personas con igual identidad
sexual y a los espacios gays. Para concluir, es necesario afirma que las
personas homosexuales toman conciencia de sí mismos y alcanzan su objeto
de deseo cuando se apropian de las aptitudes indispensables para desplegar
su ser, querer y poder hacer como sujetos eróticos.
La
contradicción social y moral que existe en la vida de los individuos
homosexuales se debe a la imagen negativa que nuestra sociedad ha
difundido del DHM, que hace de él un erotismo marginal y desviado;
también porque se anuncia como un destino: señala un camino, que tarde o
temprano les implicará, aún en contra de su voluntad, una
identificación y reconocimiento interlocutivo de este erotismo.
Podemos
observar como las tres etapas por las que debe atravesar la conformación
de una identidad homosexual son del
orden narrativo, que nos permiten observar las situaciones,
acontecimientos y personajes que fueron decisivos para la apropiación
reflexiva del objeto de deseo.
Los
hechos relatados, constituidos a partir de sus respuestas, se apreciaron
como un conjunto de enunciados que sustentan el accionar y decir moral del
hombre homosexual: masculinidad /
feminidad, normalidad / anormalidad y homosexualidad / heterosexualidad.
El
programa narrativo de los jóvenes heterosexuales (Rapicali) con
relación a sus experiencias eróticas con hombres homosexuales, se puede
delinear de la siguiente manera: La modalización narrativa de estos
jóvenes se expresa a través de sus interacciones con su objeto de deseo:
alrededor de su identidad de género. Para mantener, reflejar y juzgar su
condición masculina en sus contextos cotidianos e interlocuciones
diarias, ellos deben mantener permanente con su decir verbal y corporal,
un juego de confrontación e impugnación esto frente a las personas que
son las destinadoras y ayudantes de un saber y un hacer masculino: los
amigos, las mujeres y el homosexual.
El
joven, sujeto masculino y heterosexual, nos describe sus prácticas con
hombres homosexuales como una relación instrumental, como un medio para
preguntarse por su ser masculino y legitimar su imagen de género: "...hubo un tiempo que todo el parche salía pa'
las vueltas con las locas y sobre todo por plata...";
"...lo
hicimos porque necesitábamos plata para soplar...".
S1
v S1 ^ O /Transformación de S1 v O
En
el programa narrativo de estos jóvenes sucede lo mismo que en el
anterior. Los jóvenes (S1) se detallan en las entrevistas, como
sujetos que se halla en conjunción (v) con su objeto de deseo (O);
lo presentan como un saber que requiere de unas competencias y a su vez,
es una cualidad que se va desplegando teleológicamente.
Durante
las etapas que lo llevan de la niñez a la adolescencia se percibe como un
sujeto que está en armonía con los comportamientos y actitudes de los
niños de su misma edad.
Esta
situación se expresa, según él, por la empatía que siente con los
manes
que son la cagada o son una hoja; por su rebeldía y autonomía con referencia a los lazos
familiares y también, por el interés que les
despierta
el manejar la calle y el aletiar con un parche de amigos.
Es
bajo este contexto normativo del género en especial, de la identidad
masculina, que los muchachos van a reflexionar sus relaciones públicas y
privadas con un sujeto homosexual y por
consiguiente, desde donde van a discernir sobre lo lejos o cerca que
están de las imágenes sociales de lo que significa ser un hombre.
*
- Sujeto virtual:
Para
los muchachos la identidad masculina es su objeto de deseo, que aparece en
sus vidas como la posesión innata de ciertas actitudes que los lleva a
ser independientes y a imponer su autoridad; por su deseo de alcanzar el
respeto de sus parceros, las mujeres y de los mismos homosexuales. Esta
condición de masculinidad se consolida a partir de sus relaciones con
hombres mayores que comparten y transmiten sus experiencias: a los
caciques y bandidos se les asumen como un modelo a seguir.
La
percepción que poseen ellos de lo que es ser un " hombre",
siempre está asociada con el mundo de la calle, la delincuencia y la
droga: "cuando uno va a ser cagada , lo es desde sardino".
*
- Sujeto Instaurado:
Para
los jóvenes la siguiente etapa que está determinada por constante
diálogo con los marcos sociales de la virilidad, por la adquisición de
las competencias comunicativas (decir verbal) y cinésicas (manejo del
cuerpo) indispensables para su buen desenvolvimiento en el mundo de la
calle y, por el aprender en la práctica, los métodos para subsistir y
para gestionar a través de diversas maneras rumba, billete, drogas y
sexo; en esta coyuntura es donde el sujeto homo es visto por ellos, como
el instrumento ideal que hará realidad sus anhelos.
Aprender
a " improvisar " y "trabajar" a los
homosexuales son las cualidades que ellos reivindican ya que éstas son
percibidas como comportamientos masculinos y que por lo tanto, lo hace
sentir más hombres; esta forma de actuar tiene su fundamento en las
premisas socioculturales que refieren constantemente para validar sus
experiencias eróticas con hombres homosexuales: los homosexuales por una
" culiada " están dispuestos a todo, por eso hay
que tumbarlos.
*
- Sujeto Realizado:
Para
los jóvenes la masculinidad es una manera de pensar y actuar (interior -
exterior) que va conformando poco a poco gracias a las relaciones y trato
entre ellos, por su consumo de drogas, por el dominio y desprecio a la
mujer y por sus actividades delictivas. De manera central, ellos la
enmarcan en ser más "abejas" en " saber montar
la película" y en robar: " Comencé a robar para
conseguir dinero para rumbas "; situaciones que los hace aparecer
como "ganados".
Las
prácticas afectivas y eróticas con el homosexual
son otros de los parámetros para medir y reflexionarse como sujetos
masculinos; éstas son catalogadas según su hacer y dejarse hacer, ya que
son prácticas sociales y eróticas que fragmentan su cuerpo, su decir y
su actuar, y son comprendidas como
circunstanciales. Aunque se acceda accidentalmente a unas prácticas
pasivas, consideradas por ellos nada masculinas y que son las que definen
al homosexual, estas son explicadas
como una transacción sexual que no afecta su condición masculina: "...es
que más de un man por perico o basuco da culo, créalo...";
"...pero con el marido le toca dar nalga porque ese man le hace sus
regalos caros; no es que le toque sino que así es la vuelta, se resigno a
eso, pero él es un hombre así como uno"
Es
factible delinear con y dentro de los mismos términos que estructuran las
respuestas de los hombres con una identidad o una práctica homoerótica,
una relación analógica y dialógica con el DHM, que es indispensable
para connotar su actuar y decir reflexivo; esta comunicación se abastece
y se lleva a cabo gracias al lenguaje jerárquico y binario, que ha
producido y continúa reproduciendo la sociedad occidental, con respecto a
la sexualidad y al género.
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