|
¿Condición o etiqueta?
Ante la ausencia del adiestramiento
negativo, la presión psicológica y las sanciones sociales, muchos seres humanos
son capaces de responder sexualmente ante miembros de ambos sexos. Las personas
cuyo interés erótico está restringido a un sexo son, en gran medida, producto
del condicionamiento cultural. En realidad, quizá se diga de los hombres y las
mujeres que son completamente conscientes de sus inclinaciones homosexuales que
son sólo el producto de su educación al igual que los que son totalmente
incapaces de responder ante compañeros heterosexuales. Obviamente, esto no
significa que, en un mundo ideal, todos llevarían una vida bisexual. Las
preferencias sexuales fuertes y, de hecho, una cierta exclusividad de los
intereses sexuales tienen probabilidad de desarrollarse en cualquier caso.
Además, como los estudios históricos y etnológicos han revelado una y otra vez,
puede ser esperado que en la mayoría de los hombres y de las mujeres estos
intereses se conviertan en predominantemente heterosexuales. Por lo tanto, uno
puede suponer con seguridad que el género humano en su totalidad tiene una gran
propensión a ser eroticamente atraído por el sexo opuesto. No hay ninguna razón
válida por la que deba deplorarse esto. Lo que debe deplorarse, sin embargo, es
el hecho de que muchas personas llegan a ser abstraídas de sus propias
capacidades descuidadas o subdesarrolladas y luego se establecen a sí mismos
como modelos o normas para su prójimo. Deplorable son la estrechez de miras y la
intolerancia con qué tales individuos "unilaterales" tratan a todos los demás
que son diferentes.
No obstante sabemos que en nuestra propia cultura hay muchos "heterosexuales"
y "homosexuales" exclusivos que se consideran mutuamente con hostilidad abierta.
Los anteriores están, generalmente, orgullosos de su orientación sexual
exclusiva. Pueden incluso jactarse de ella o, en algunos casos, insistir en ella
con tal determinación desesperada que invitan a la ridiculización de sus
adversarios. De estos, homosexuales exclusivos, por otro lado, generalmente se
espera que sean abatidos y disculpados. Después de todo, como "desviados"
pecaminosos, delincuentes o enfermos, son por lo común tratados como ciudadanos
de segunda clase. Es apenas sorprendente, por consiguiente, que, en el pasado, a
menudo tuvieron una mala opinión de ellos mismos. Es sólo recientemente que
muchos de ellos han desarrollado una autoimagen positiva. Llamarse a sí mismos
"gays y orgullosos", desafía ahora el sistema de valores oficiales y reclama sus
derechos civiles por mucho tiempo negados. Este último desarrollo es, desde
luego, en muchos aspectos saludable y bueno. Ya, necesario como puede ser,
también tiene un lado molesto porque tiende a acentuar la división desafortunada
existente de las personas en dos campos: "gay" y "recto". Un mundo cada vez más
militante "gay" (es decir, homosexual) con el tiempo puede ganar las concesiones
del mundo "recto" (es decir, heterosexual), y por lo tanto ambos mundos pueden
llegar a un estado de "coexistencia pacífica", pero, del mismo modo, también
pueden aprender a olvidarse que las divisiones entre ellos son y siempre han
sido, artificiales. En hechos reales, tanto "gays" como "rectos" forman parte de
un solo mundo, y sin esta comprensión seguirán los malentendidos mutuos y entre
ellos mismos.
|
"Homosexuales" famosos Como Alfred C. Kinsey ha
señalado, es problemático usar la palabra "homosexual" para describir a
una persona. Tal rotulación es a menudo arbitraria y sobredifundida.
Muchas personas hoy tienen ideas poco realistas acerca de qué son
"homosexuales" y cómo se comportan. Sin embargo, a lo largo de la historia
un gran número de hombres y mujeres (muchos de ellos muy famosos) se han
sentido sexualmente atraídos por miembros de su propio sexo ya sea
ocasionalmente, con frecuencia e incluso exclusivamente. Algunos actuaron
basados en este sentimiento y estuvieron abiertamente orgullosos de ello,
otros lo suprimieron y llevaron vidas muy infelices. Muchos fueron incluso
perseguidos por sus contemporáneos y tuvieron un final trágico. Los
retratos de abajo muestran algunas personalidades históricas de las que se
sabe tuvieron inclinaciones homosexuales fuertes, aunque no todos ellos lo
manifestaron abiertamente. Obviamente, la lista de ningún modo demuestra
que tales inclinaciones hacen a la gente de alguna manera superior.
Incluso, ésta lista quizás pueda contrarrestar ciertos estereotipos
falsos. |
|

|

|

|
|
Cayo Julio Cesar (100-44 a.C.) General romano y
estadista |
Leonardo da Vinci (1452-1519) Artista y científico
italiano |
Miguel Angel Bounarroti (1475-1564) Artista y poeta
italiano |
|

|

|

|
|
Príncipe Eugenio de Saboya (1663-1736) "El Noble
Caballero", General austríaco |
Alexander von Humboldt (1769-1859) Naturalista y
explorador alemán |
Nikolai Gogol (1809-1852) Escritor ruso |
|

|

|

|
|
Peter I. Tchaikovsky (1840-1893) Compositor ruso |
André Gide (1869-1951) escritor francés |
W. Somerset Maugham (1874-1965) Escrittor
inglés |
|

|

|

|
|
Gertrude Stein (1874-1946) Escritora
estadounidense |
John Maynard Keynes (1883-1946) Economista
inglés |
Federico García Lorca (1898-1936) Escritor
español |
Anteriormente, fue principalmente la población heterosexual socialmente
dominante la que creó a sus homosexuales por rotulación de personas que no se
ajustaron a sus normas sexuales estrechas. Sobra decir, que esta clase de
rotulación continua como antes. Sin embargo, bajo la influencia del movimiento
de derechos civiles homosexuales, muchos hombres y mujeres ahora también toman
la iniciativa y se etiquetan a sí mismos como "homosexuales". Desarrollan una
"identidad gay" y luego "salen (del armario recto)" al abierto como
"homosexuales" confirmados. Lo hacen porque están "cansados de llevar una vida
doble" y porque creen que ellos deben "despejar el aire". También creen que
deben "ponerse de pie y ser contados" en la lucha por la igualdad legal. En
resumen, en nuestra situación social presente la gente experimenta mucha presión
psicológica tanto de los mundos "rectos" como de los "gays" para "elegir las
partes" y ser "o de una o de la otra".
|