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APUNTES
AUTOBIOGRÁFICOS

Nací
en 18 de mayo
de 1912 en Knightsbridge, London, de padres australianos. Victor
White, mi padre tenia cuarenta y dos años, su esposa, Ruth
Withycombe, era diez años mas joven. cuando yo tenía seis meses de
edad, mis padres regresaron a Australia y se establecieron en Sydney,
fundamentalmente porque mi madre debía atender una propiedad
compartida, sobre la que mi padre tenía intereses, junto con otros
tres hermanos mayores. Tanto la familia de mi padre como de mi madre
eran granjeros y pequeños terratenientes provenientes de
Somerset, Inglaterra. Mi abuelo White había emigrado a Nueva Gales
del Sur en 1826, como capataz de granja, y recibió unas grandes
extensiones de tierra en Upper Hunter Valley. Ninguno de mis ancestros
desarrollo acción alguna merecedora de ser recordada, tal vez
excepto una leyenda que indicaba que una estaba loco por el rey Edward
II. 
Mi
abuelo Withycombe emigro posteriormente en el siglo XIX. Después de
su casamiento con una australiana, él y mi abuela se embarcaron
hacia Inglaterra, pero regresaron cuando mi madre tenia un año de
edad. El abuelo Withycombe parece que tenia dificultades para
establecerse; fue saltando de una propiedad a otra, para
finalmente recalar cerca de Muswellbrook en Upper Hunter. Mi padre y
madre eran primos segundos, aunque prácticamente no se conocieron
en persona hasta su matrimonio. Los Withycombes proporcionaron
menos materiales interesantes que los Whites. En general los Whites
permanecieron vinculados a la tierra, y se asociaba a nivel de
comentarios que aquel miembro de la familia que dejase la tierra
sufriría algún tipo de problemas. Llegar a ser algún tipo de
artista era impensable en ese entorno. Aunque diariamente yo era
orientado para llegar a ser un granjero o terrateniente, en
realidad de una manera inconsciente, yo también sabia que eso no
iba a suceder.
Mi infancia fue enfermiza. Se me detectó
una enfermedad cuando aun no se conocía que era asma, y por ella
pocos me aseguraban una larga supervivencia. Como resultado del
asma, únicamente asistía a la escuela en la ciudad de forma
esporádica, y únicamente visitaba Sydney de manera breve, los
violentos ataques de asma me tenían poco menos que aislado en las
Blue Mountains. Probablemente inducido por mi enfermedad, comencé a
leer y a escribir desde una edad temprana, y mis esfuerzos
literarios surgieron alrededor de los nueve años, fundamentalmente
poesía y obras dramáticas. Cuando tenia trece fui enviado a una
escuela en Cheltenham, Inglaterra, pues mi madre tenía la opinión
de que lo "ingles" era mejor, y mi padre, que era un
australiano chovinista, respetaba la mayoría de sus
caprichos. Después de haberme dejado instalado en mi
"prisión" inglesa, mis padres y hermana me abandonan para
irse a Australia. Recuerdo que a pesar de tener algunos días libres
para visitar los teatros o los cines de Londres , pasé unos cuatro
años de vida miserable como un colono en una
escuela inglesa. Mis padres regresaron para unas largas
vacaciones cuando yo tenia dieciséis años, y entonces hicimos
viajes por Europa, incluyendo Escandinavia. Noruega y Suiza me
dejaron una impresión muy particular en mi y al tiempo descubrí a
Ibsen y a Strinndberg en mis tempranos veinte - un gusto que mi
maestro deploraba "Tienes un gusto morboso que tengo que lograr
que superes" y lo cierto es que logró precisamente lo
contrario.
Cuando
yo estaba alcanzando los dieciocho persuadía a mis padres para que me
dejasen retornar a Australia y al menos pudiese comprobar si me podía
adaptar a la vida en aquella región antes de regresar a Cambridge.
Durante dos años trabajé como granjero, primero en las montañas del
Sur, luego en la propiedad de un tío Withycombe en el riguroso norte,
plagado alternativamente por las sequías y las inundaciones. Recuerdo
haber nadado con mi caballo entre ríos desbordados para ir a recoger
el correo, y comer ortigas cocidas durante la escasez de vegetales. La
vida en si mismo no era desagradable, pero los temas únicos de
conversación eran el tiempo y la lana. Yo desarrollé el habito de
escribir novelas detrás de la puerta cerrada o en la mesa del comedor
mientras mi tío cenaba.
Lo
mas duro fue que, después de haber sido considerado
"colonial" en mi escuela inglesa, ahora era un
"campesino" para los oídos de mis compatriotas. Yo apenas
me atrevía a abrir la boca, y en cuanto pude aproveché la
oportunidad para escaparme al King's College, de Cambridge. Aun cuando
la Universidad fuese otra versión de la escuela, había decidido que
podía perderme como una anónima partícula en el Londres que yo
adoraba.
En
verdad disfruté cada minuto de mi vida en el College,
especialmente el descubrimiento de la literatura francesa y alemana.
En cada vacaciones visitaba Francia y Alemania para practicar los
idiomas. Escribía abundantemente, obras malas, regular poesía.
Entonces, después de obtener mi graduación llegó el momento de
tomar la decisión ¿que hacer? Era embarazoso anunciar
que deseaba quedarme en Londres y hacerme escritor cuando no tenía
nada que mostrar. Para mi sorpresa, mi padre perplejo, que jamás
había leído mas allá que periódicos y panfletos, y con quien
apenas podía mantener una conversación si nos encontrábamos a solas
en una habitación, aceptó entregarme un pequeño dinerillo para
sobrevivir mientras intentaba escribir, hacerme escritor.
En
este período de mi vida estaba entusiasmado con el teatro y asistía
tres o cuatro noches por semana. Yo trate infructuosamente trabajar
entre bastidores. Continué intentando escribir obras dramáticas tan
malas que afortunadamente nadie produciría, así como nadie hizo la
crueldad de publicar mis novelas tempranas. Algunos bosquejos y textos
salieron en revista tópicas. Algunos poemas aparecieron en revistas
literarias. Entonces, a comienzos de 1939, una novela que había
logrado terminar, titulada "Valle Feliz" fue publicada en
Londres, debido al hecho de que Geoffrey Grigson, el poeta, por
entonces editor de la revista New
Verse que había aceptado uno de mis poemas, era asimismo lector
en una editorial. esta novela, aunque carente de originalidad y
en muchos sentidos insignificante, fue suficientemente bien recibida
por los críticos para hacerme sentir que me había convertido
finalmente en escritor. Viaje a Nueva York esperando repetir mi
éxito, en donde estuve recorriendo varias editoriales que no
aceptaban mi trabajo, Finalmente Viking Press, luego mis editores
americanos durante toda mi vida, aceptaron en tomarme como
autor.
Esta
situación personal tan estimulante fue estropeada por el comienzo de
la guerra. Durante los primeros tiempos, sin demasiados incidentes
reseñables, rondando entre Londres y New York, pude escribir una
segunda novela, "Los vivos y los muertos" aunque de forma
apresurada. En 1940 fui comisionado como oficial de inteligencia de la
RAF (fuerza aérea) a pesar de mi completa ignorancia de lo que debía
de hacer. después de algunas espeluznantes semanas fui enviado desde
Groenlandia a las Islas Azores en un bote con un grupo de oficiales de
inteligencia tan inexpertos como yo, hasta que finalmente atracamos en
la Costa de Oro (Gold Coast), para volar en exóticas etapas a El
Cairo, en un aeroplano que parecía de la antigua ciencia ficción
de Julio Verne.
La
participación que tuve en la guerra fue muy insignificante. Mi
trabajo como oficial de inteligencia de operaciones era poco útil.
Gran parte del tiempo fue nos dedicamos a avanzar o retroceder a
través de desiertos, en esperar en carpas atestadas por la arena y
polvo. Por lo menos vi algo de casi cada país en el Medio
Oriente. Ocasionalmente, durante esos años, bombas o disparos
nos recordaron lo que debía haber sido una realidad. No obstante,
resultaba imposible escribir, y esto fue la explicación de mi estado
de ánimo: mi yo imperfecto se ha sentido realmente vivo en las
ficciones que yo creaba.
Quizás los momentos más importantes de mi guerra fueron cuándo, en el
desierto occidental de Egipto, concebía la idea de para escribir algún
día una novela sobre un megalómano alemán, probablemente un
explorador en Australia de siglo diecinueve, y cuando conocí a mi
amigo griego, Manoly Lascaris (*), que ha permanecido como soporte de
mi vida y trabajo.
Después
de la desmovilización decidimos volver a Australia donde compramos
una granja en Castle Hill en las afuera de Sydney. Durante la guerra
había pensado con ansia en el paisaje australiano. Esto, y el
cementerio de Londres de posguerra, y el innoble deseo de llenar mi
estómago, me condujeron a quemar mis puentes europeos. Mientras
tanto, en Londres, en Alejandría al salir, y sobre las cubiertas de
diferentes navíos, estaba escribiendo The Aunt's Story.
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| Imagen
de Manoly Lascaris cuando se conocieron. "..este
pequeño griego de inmensa fuerza moral, que se convirtió en el
mándala central de mi vida y destino..." escribió
White sobre su amado. |
Era estimulante
sentirme otra vez libre para expresarme, pero nadie comprometido en
ordenar los escombros dejados por una guerra mundial podía tomar mucho interés en
las novelas. Los australianos, que estaban menos involucrados, estaban también
menos interesados. La mayoría de ellos encontraban el libro ilegible, justo como nuestro discurso era ininteligible durante esos primeros años
en Castle Hill. Nunca me había sentido tan extranjero. El fracaso de
"Historia de la tía" y la necesidad de aprender una lengua de nuevo me hicieron
plantearme si debía volver a escribir. Nuestros esfuerzos en el cultivo - fruta en crecimiento, verduras, flores, perros de reproducción y cabras, eran de
aficionados, pero también consumidores. El agujero en el que vivimos, o quizás el polen del paspalum que estaba amenazando con envolvernos, o la sospecha de que mi vida había tomado una curva equivocada,
provocaron los peores ataques del asma que hasta entonces había experimentado. En los dieciocho años que pasamos a Castle Hill, esclavizados por los árboles que habíamos
plantado, me lo pase entrando y saliendo de los hospitales. Sobre 1951 empecé a escribir una novela que llamé
A Life Sentence on
Earth, pero que luego la desarrollé en The Tree of Man.
Bien recibida en Inglaterra y en los Estados Unidos, fue recibida con los gritos del desprecio
e incredulidad en Australia. Las críticas que siguieron, no fueron lo mejor: era "Místico, ambiguo,
oscuro"; un periódico imprimió su evaluación bajo el titular "El novelista más ilegible de Australia".
y así (y también referentes a otras novelas, fue mediante muchas maneras infinitamente humillantes, cuando yo, un extranjero en
propio país, aprendí de la experiencia personal.
En 1964 dejamos Castle Hill, y nos mudamos al centro de la ciudad. Mirando atrás,
pienso que siempre he tenido un deseo inconsciente de realizar mi vida
en círculo regresando a los lugares de mi infancia, tanto como el deseo
de prolongar mis ámbitos escribiendo sobre australianos más
sofisticados:The Vivisector y también The Eye of the Storm.
En los alrededores del Centennial Park, un paisaje idílico que
rodeaba la metrópoli, he tenido el mejor de ambos mundos. He tratado de celebrar
ese parque, que representa con mucho lo mejor de nosotros, en "El ojo de la tormenta" y en algunas de las novelas más breves de
The Cockatoos.. Aquí espero continuar viviendo, mientras
tenga fortaleza.
Fuente:
Lecturas de los premios Nobel 1968-1980. Edit. Científica de
Singapur.
Patrick
White logró el Premio Nobel de Literatura en 1973
(*)
Manoly Lascaris fue el compañero del escritor durante casi cincuenta
años. Nació en 1912, en Egipto, de una familia griega con
vinculaciones a los emperadores de Bizancio. El padre era griego y la
madre norteamericana. En 1941, mientras esperaba para alistarse en la
armada griega Lascaris conoció a White, y ambos se enamoraron. Habian
de pasar aun seis años para que Emmanuel George viajase a Australia
para instalarse definitivamente con White. Fallecio el 13 de noviembre
de 2003, a los 91 años de edad.
NOTA:
Existe una excelente pagina en inglés con una completa biografía
de White en el site www.abc.net.au/arts/white
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