La Importancia de llamarse Oscar Wilde

por  César Riveral

 

Al parecer existe cierto idilio entre la obra y la biografía del artista. Parece que su vida es una prolongación de su arte, por lo tanto, igual de interesante. Sin embargo, al igual que las obras, existen biografías más atractivas que otras, bien sea por lo anómalas, la excesiva pasión que refugian, o simplemente por estar predestinada a la recordación eterna.

Este año se celebra el aniversario número 100 de la muerte de Oscar Wilde, una de las mentes más brillantes y escandalosas del siglo XIX. Sus obras de teatro están llenas de frases aparentemente frívolas que con frecuencia aluden a las grandes verdades de la vida.

Oscar Wilde es un personaje escurridizo de lo ordinario. Parece haber tenido claro su futuro en la historia del arte, más específicamente en la literatura.


La influencia de los primeros años...
Jane proyectaba en esos primeros años su femineidad sobre Oscar, consolándose así por la niña que nunca pudo tener, e influyendo de manera negativa en su desarrollo.

Proveniente de la burguesía media, tuvo como padres a Sir William, médico, y a Jane Francesca Angee, poetisa. Esta relación se basó en el prestigio social y en la recíproca estima intelectual. Los Wilde organizaban reuniones todo el tiempo, éste ambiente bohemio lo rodeó desde muy joven influenciándolo más adelante. 

Jane  proyectó durante ese tiempo su femineidad sobre Oscar, consolándose así por la niña que nunca pudo tener; influyendo de manera negativa en su desarrollo.

Oscar dejaría su hogar a los 9 años para ingresar a  una serie de internados: su maduración afectiva nunca existió, de allí su eterna adolescencia. En esta etapa conocería al Reverendo Pontland Mahaffi que lo formó intelectual y emotivamente, así mismo, le dio los secretos para el arte de la conversación. Oscar ingresará luego a Oxford donde se dio cuenta además que podía deslumbrar, asombrar y atraer el interés de la gente con afirmaciones paradójicas y con poses desconcertantes. A ello se le sumaría la elegancia que para él consistía en vestir a la moda, pero con un toque de extravagancia personal.

Por esta época conoce a Roland Grover, aristócrata de gustos insólitos que introducirá a Oscar en lo mundano de la vida. Grover fue determinante para la orientación de sus elecciones sexuales.


La convención y el deseo...

Necesitaba ser un hombre creíble y aparentemente sin máscaras... Es precisamente con estas pequeñas joyas donde empezaría mi romance con Wilde. Sublimes y dulces, así eran aquellos relatos que salvaron mi niño eterno.

En menos de 2 años Oscar se convirtió en un personaje de moda en la alta sociedad londinense. Fama precaria  que no correspondía a una posición social o una reputación literaria o artística. Conocerá a Constance Mary Loyd que luego sería su esposa y con la que tendría 2 hijos: Cyril y Vyvyan. Necesitaba ser un hombre creíble y aparentemente sin máscaras. El matrimonio se iría diluyendo de un amor adolescente a una mera convención, donde ella sufría los desbandes  de Oscar. El esteta  se inclinaba a cotejar la perdición, dejaba de lado todo prejuicio moral permitiéndose todos sus vicios particulares. En esta etapa escribe las fábulas y cuentos que eran reflejo de un sutil malestar, ligado al desdoblamiento entre su vida pública y privada.
Es precisamente con estas pequeñas joyas donde empezaría mi romance con Wilde. Sublimes y dulces, así eran aquellos relatos que salvaron mi niño eterno.

Encuentro con Bosie
Para Oscar el lazo se perfilaba como pasión total, integración entre posesión física e intelectual.
 Cuando ya tenía fama de notable ensayista y narrador, Oscar estaba a punto de iniciar su carrera aún mas fulgurante como dramaturgo, cuando Alfred Douglas, vástago de los  marqueses de Quensberry, una de las familias más antiguas de la aristocracia, entró en su vida. Oscar quedó asombrado ante la belleza de Bosie (Nombre adjudicado a Alfred Douglas, chico-rosa) además del título nobiliario que poseía. La solidaridad intelectual así como la recíproca compensación de sus respectivas neurosis, constituyeron el verdadero cimiento psicológico de la unión, más aún que el vínculo físico en sí. Para Oscar el lazo se perfilaba como pasión total, integración entre posesión física e intelectual. En cambio a Bosie lo impulsaba el interés: útil como instrumento para el placer y medio de lucha contra su padre. Aunque debemos decir también que Bosie favoreció con su presencia la inspiración de Wilde, encendiéndola con la pasión vívida, además del dramatismo que tejía su historia en común. El padre de Bosie es el que buscaría el escándalo intentando por todos los medios la separación de su hijo con respecto a la protección artística de Wilde.


El sufrimiento y la condena...
Al sufrimiento físico de la prisión se agregaría el tormento moral, la pérdida irreparable de su posición social. Aquí nace el deseo de cambiar de vida, a partir de su reflexión en el dolor.

Ante la presencia indeseable y provocadora del Marqués, Wilde comete el error de llevarlo a tribunales para encerrarlo en un hospital psiquiátrico. Sin embargo, el Marqués reunió pruebas no sólo para librase del proceso sino también para culpar a Wilde de inmoral. Las pruebas fueron suficientes para dar vuelta a la tortilla y considerarlo culpable. Oscar fue condenado a 2 años de cárcel.

Al sufrimiento físico de la prisión se agregaría el tormento moral, la pérdida irreparable de su posición social. Aquí nace el deseo de cambiar de vida, a partir de su reflexión en el dolor. En la cárcel, Wilde sufrió una caída que influirá en su salud y que posteriormente lo llevaría a la muerte. Se perforó el tímpano de la oreja, lo que debilitó permanentemente sus facultades mentales.


Últimos años

Abandonandose de esta manera a su verdadera naturaleza de fondo: despreocupada, irresponsable, sin máscaras, gozando de los jóvenes, el ajenjo y las informales charlas de café entre la bohemia, mitad artística y mitad criminal de París.

 Cumplidos los 2 años, Oscar dejó la cárcel y se dirigió a Dieppe, donde se cambió el nombre a Sabastian Melmoth. Bosie no tardó en aparecer en escena presionando a Oscar en cuanto a su decisión de rehacer su vida. El esteta elige a Bosie, dejando de lado su reinserción en la sociedad. Pero la relación entre ambos estaba ya desgastada. Ante la falta de dinero, y debido a las crecientes tensiones se separaron. Esta separación y la trágica muerte de Constance lo sumiría en la más negra miseria. lo cual significó la liberación de Oscar ante cualquier obstáculo moral para sus anomalías y de algún  intento de reinserción social. Abandonandose de esta manera a su verdadera naturaleza de fondo: despreocupada, irresponsable, sin máscaras, gozando de los jóvenes, el ajenjo y las informales charlas de café entre la bohemia, mitad artística y mitad criminal de París.

Se agrava su enfermedad  y el 30 de noviembre de 1900, a los 46 años, muere asistido por sus amigos. Fue enterrado el 3 de diciembre en Saint German de Pres, en el modesto cementerio de Bagreus con poca concurrencia. Años más tarde los restos de Wilde serían trasladados al cementerio Pere La Chaise.

Oscar no era un virtuoso moralmente pero tomaba la revancha con su pluma de ensueño, que no conocía límites, es ahí donde resaltó su aporte para el mundo y para mí. Cada obra es un momento vivido por Oscar. Cada fragmento es eco de su adolescencia eterna, de su pasión -quizás infernal- de su ambigüedad, de su genio. Su libertad tomó forma de pluma y se desperdigó a todo rincón. Fue juzgado en su época y tal vez hoy en día también lo sea, pero siempre podremos asociar a Wilde con la pasión por hacer lo que se quiere o siente

 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO