1940 - 2002

 

ANTI-CLÍMAX

Entro en La Habana a un bar que le llaman El Pastores
Me acompañan dos amigos. El mar crece a lo lejos
La noche pone su dedo sobre el puerto:
En esto un árbol yacía entre mis párpados
me soné la nariz y apareció un bosque
"carta blanca con ginger" abrimos las tres bocas
me abro la cabeza y un puñal pequeño me atraviesa

Por la mañana tengo el primer vómito de sangre
de aquel bosque arranqué lágrimas que tuve
mucho tiempo sobre el pecho estaba desnudo y me
miraba otra piel y un diente pequeño nacía de mi frente
tuve un miedo terrible a no ser ya yo mismo

Por la mañana mi madre me echa en cara todos mis defectos
sólo es que tengo miedo de ser descubierto y castigado
de por vida me desmayo escupes
sobre mis labios en silencio sobre el resto de mis días
hasta que te arrancas caes sobre mí que voy a morir en ti ahora
me doy cuenta que se trata de un día de septiembre
finalmente me arranco los ojos y pongo tu nombre entre las cuencas vacías

Por la tarde tengo el segundo vómito de sangre
A esto se llama morir por amor a lo Margarita Gautier
si me tomo una cerveza estoy completamente seguro
de que voy a ver a Dios golpeo sobre la barra
te busco en
una pareja baila porque sé que te he perdido entre tantos
mis dos amigos se matan a arañazos

Una piedra suena sobre el bosque una piedra y otros me
buscan como yo a ti te amo desde mi pecho crece un buitre
te amo dolor mío te amo todo empieza a morir
te amo amanece

Mi madre hace la historia de todos los que han muerto en mi
[familia

Por la noche tengo el último vómito de sangre como en aquella
historia que recuerdo
no sin algo de susto y vértigo a la vez

Mi madre habla constantemente de los ojos azules de mi tío
te cuento aquella historia de mi padre irrumpo a llorar
salvajemente una curiosa me mira tú me aprietas las manos
descubres que me quieres o me tienes lástima
estoy asustado de tanta mentira, pero me he salido con la mía y ya me perteneces
vivos afuera suenan la lluvia y el viento
Mi madre copia estas palabra mientras vienen a buscarme.


DUAL

Si aunque fuera en realidad la vida de otro

la que tú buscaste, sin saber y al cabo;

de tantos desafueros; cuestiones olvidadas;

te dieras a la tarea idiota de reconstruir la tuya.

¿Cuáles serían las armas?  Los imbéciles paradigmas

de una reconstrucción vencida, golpeada y sucia,

como si te recogieras en papeles de un parque:

basura tirada al borde de la acera, estiércol, restos.

Saliste a pensarlo hoy: ¿Tinieblas para la noche o ácida

mañana de resaca? ¿Estás vencido? ¿Cuándo lo está cada hombre?

¿En qué momento de su historia él se convence de

que no puede?  Se ha hecho al fin de sus ansias o la espera:

el triunfo o la derrota  ―nunca se sabe―;

y que su vida aun a sabiendas de todo o de todos.

Aun del amor, de los convencimientos, de su trayectoria,

histeria, desesperación, la calma.  El fin se impone, se remite a

un “no ha pasado nada simplemente es que uno muere

que no puede estarse quieto que uno sufre como

cualquier otro y el que padece y está al lado no lo sabe:

como tampoco sabremos nosotros realmente qué es lo que ocurre

qué es lo que nos mata y seguimos como él sigue”.

Entonces en qué ha quedado la inconformidad, los tumbos,

la frente contra el pavimento, la intolerancia, cuando apenas

puedes levantarte y decir que esta lucha tú la creaste

desde la piedra inicial de tus deseos;

y que el hombre que has sido es el que eres,

el que nació afiebrado, el que estiró sus piernas,

corrió en pedazo y no ha hallado;

la realidad de su engaño o el acierto.

Alcohol, calles extrañas, burdeles y saliva avinagrada,

sábanas manchadas de oscuras camas compartidas sin prejuicios,

cuerpos agitados, y un olor demente que te atrapa

han sido por ti todo tu refugio.

¿Ahora qué aguardas?  ¡Está bien que amaras!

Es o fue lo justo.  Con locura o sin pasión da lo mismo.

¿Qué quieres?  Está bueno ya, déjate de eso.  Sosiégate.

No habrá una tregua mientras vivas.  El hombre se ha vuelto su

enemigo y, si acaso, sólo una voz perdida encontrarás si es

lo que queda.  Sírvete por el resto de tus actos.


 

TIEMPO CATALÁN

Volví a Madrid despeñado
Aquella historia pasó
El silencio hizo mella en mi espíritu
Ahora estoy como si nada

No creas mentiras que son verdades
Créete todas las verdades que son mentiras
Una balada es un poco de odio
Un poco de odio vale tanto como un puñado de sal
La sal que devoramos en Barcelona
(En Barcelona con amor tra, la, ja, ja)

El taxi llegó tarde al museo Picasso
Me mordiste los dedos con complacencia
Nada vale tanto como tu espantosa caricia
Nada vale tanto como "el no me dejes mario, no me dejes"
Lastimosamente dicho mientras corres
No corras tanto porque te has perdido
Tu desgracia, los dientes manchados, la nariz sucia
El amor hecho mientras nos interrumpen
Todo eso duerme en el Templo de la Sagrada Familia
Junto a los dioses que no nos han elegido ni a ti ni a mí
Convéncete. Ese gesto acabó con "nos"
El aire de la madrugada. El perro que llevamos hasta el metro
"Quítate el cinto y arrástralo"
Todo eso acabó
Yo sólo he puesto un poco de amargura
Yo sólo he puesto mis ojos para verte
"Quítamelos de encima —decías—
Quítamelos de encima o acabaras por quemarme"

Cursi como un asno con mis orejas ácidas
El sol del Mediterráneo me puso la piel de sangre
Tierra de España —dije a un amigo
El sol del Mediterráneo no pudo beber en mis labios más que tu
[espera
(Cataluña de mi vida
Para siempre quedarán mis palabras en tu boca
Por una sola noche que era nuestro destino:
En Barcelona. Sentados en aquellas escaleras que dan al mar:
Nos besamos por toda herencia a las tres de la madrugada
Volvimos a besarnos a las cuatro de la madrugada
"no te vayas mario, no te vayas"
Cataluña de mi vida)

Tu eres de Oviedo y tienes los ojos pequeños
Te amo porque tienes los ojos pequeños
Te amo por las arrugas de tus ojos pequeños
Te amo porque hay miedo y desesperanza en tus ojos pequeños

La guerra es quien ha puesto ese cadáver de horror a
[nuestros pies
Ese éxtasis pavoroso por el cual te miro de esa forma
El amor es la última interrogación
Te amo por la guerra:

Nuestro amor es la última fiera enjaulada de un mundo que tiene
[que destruirse.



 

PRIMER PEQUEÑO TESTAMENTO

 

 

Estoy tan solo como la muerte

Haberlo comprendido me ha hecho poderoso

Las palabras que solemos decir no son las justas

Justas son nuestras acciones que todo lo demuelen

El pasado y mis enemigos me han enriquecido

He aprendido el amor como quien busca cactus espinosos

He llorado la sangre de mis dedos y las heridas me suenan como una guitarra milagrosa.

 


 

 

 

 

 

 

 

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