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UN
HOMBRE DE FE
por Roberto
González (Pastor
del Centro Cristiano de la Comunidad GLTTB / Argentina)
Recordar
a Carlos Jáuregui es difícil sin caer en lugares comunes. En Carlos, se
conjugaban el amigo, el militante y la persona de fe.
Conocí a Carlos en
Marzo de 1988, por medio de otro querido amigo, Eduardo Antonetti. Una de
las cosas que me impresionaron en ese primer encuentro fue su gentileza,
su buen humor y el gran entusiasmo. Desde entonces llevamos una linda y
franca amistad.
Como en cualquier
relación amistosa no faltaron las diferencias; sin embargo, ambos sabíamos
que teníamos un enemigo común: la discriminación y la homofobia. De manera
que ese tema, que procura separar y dividir a las personas, a nosotros nos
unía más.
Al principio de los '
90 la iglesia Católica argentina, en la persona de Monseñor Antonio
Quarracino comenzó a atacar y amenazar a las personas glttb. No me
avergüenza decirlo: Después de mucho tiempo volví a tener miedo, pero
Carlos estaba allí dándome la fuerza militante de su presencia solidaria
para enfrentar a las instituciones y a la sociedad. Denunciábamos a la
iglesia y reclamábamos nuestros derechos.
Carlos siempre apoyó
nuestro trabajo, siempre nos acompañó en el reclamo por nuestros Derechos
Religiosos, varias veces participó de las misas que celebrábamos. Por aquellos años, nos manejábamos
con el teléfono de manera que donde existía un acto discriminatorio, sin
importar la hora y el lugar, salíamos con Carlos junto a otras(os)
queridas(os) militantes a denunciar los atropellos que sufría nuestra
gente.
He tenido el
privilegio y la responsabilidad de conversar con Carlos cuestiones
privadas, obviamente confidenciales. Pero puedo asegurar que Carlos fue
una persona de fe. No es necesario reafirmarlo: Todas las personas saben
que tenía ideales muy claros, creía en el derecho y la justicia, en la
inclusividad y el pluralismo y como toda persona de fe, en la
esperanza.
Debo confesar que cada
Marcha del Orgullo GLTTB extraño su voz áspera gritando: "¡Respeto,
respeto, los gays y las lesbianas por las calles argentinas!" -debo
aclarar que bien pasaron los años, fue agregando las palabras: travestís,
transexuales y bisexuales.
Debo decir también que
siento una gran nostalgia por aquel tiempo compartido con Carlos, porque
es irrepetible. Pero tengo la certidumbre que Carlos está del otro lado
del Arco Iris animándonos para seguir luchando por la libertad y la
vida.
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