Santa Derek de los
mingitorios
Fue
pintor, escenógrafo y, sobre todo, un cineasta genial. Filmó el
masoquismo de San Sebastián, la obsesión con el cuerpo de los hombres
de Caravaggio, la tragedia gay de Eduardo II; ilustró la homosexualidad
de los sonetos de Shakespeare; y hasta montó una película en latín y
otra sin imágenes después de haber quedado ciego. Murió en 1994. Las
películas del británico Derek Jarman, representan el momento más
radical de la experimentación visual de los años ochenta.
Por Daniel
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Las películas
de Derek Jarman juegan un papel fundamental en una de las últimas
aventuras estéticas del siglo.
Durante la década del ochenta se
constituye la primera cultura global (es decir: una cultura concebida
como transnacional y translingüística) exitosa: la cultura gay. El
prototipo de la hoy tan cacareada globalización es la cultura gay,
respecto de la cual están construidas todas las películas de Jarman
como un comentario irónico de sus límites y como una reflexión sobre
la estética posible para esa cultura, organizada mayormente alrededor
de figuras claves en el desarrollo del pop, como los Pet Shop Boys (con
quienes Jarman trabajó en 1989) o Annie Lennox (quien aparece cantando
uno de sus hits en Eduardo II, la película que Jarman estrenó en
1991).
La cultura gay de los ochenta es la forma de relacionar una cierta
concepción de la identidad homosexual con los mecanismos de las
sociedades de masas. No es que a la cultura gay le convenga Madonna: más
bien es que Madonna es un producto construido según los parámetros de
la cultura gay, y eso es lo que Jarman registra y examina.
CON
LA BRASA EN LA MANO. Derek Jarman (muerto en 1994, víctima del virus
HIV del que era portador desde 1986), además de un cineasta notable fue
también un pintor (y escenógrafo) exitosísimo. El solo hecho de que
Jarman pueda cumplir un papel tanto en la historia del cine como de las
artes plásticas habla de un impulso artístico excepcional en su
generación.
Derek Jarman nació el 31 de enero de 1942, hijo de un oficial de la RAF
–originario de Nueva Zelanda-. y de una estudiante de Artes –nacida
en la India– que trabajó por un tiempo para el couturier Norman
Hartnell.
Hacia 1955, este pequeño hijo del Imperio Británico (que había
vivido ya en Pakistán e Italia) comienza su carrera de “artista”:
no sólo actúa en una puesta de Julio César de Shakespeare, también
diseña su escenografía.
Es importante –señalan los biógrafos– el
papel que cumple Andrew Davis, su profesor de inglés, en el amor de
Jarman por la literatura inglesa y en su obsesión por la obra de
Shakespeare.
En 1961 el joven prodigio obtuvo el Premio de Plástica de
la Universidad de Londres en la categoría amateur (en la categoría
profesional, ganó David Hockney).
Hacia 1967 ha participado ya de seis
exposiciones (tres de ellas individuales) y ha diseñado cinco
escenografías.
En 1970, un encuentro completamente casual con un hombre
en un tren lo puso en contacto con Ken Russell, quien le encargó el
diseño escenográfico para su próximo film, The Devils.
Durante la década
del setenta Jarman realizó una serie de films en súper 8. En 1972, este artista
integral de la homosexualidad publicó su primer libro de poemas, "A
finger in the Fishes Mouth", y en 1976 estrenó su primer largometraje en
35 milímetros, Sebastiane, que narra el martirologio de San Sebastián,
capitán de la guardia del palacio del emperador Diocleciano, quien,
atado a un árbol (o a una columna), soportó los hondazos y las flechas
de una suerte inaudita y, mientras sufría, gozaba como sólo la Santa
Teresa de Bernini ha sabido gozar en la historia del arte. San Sebastián,
desde siempre, ha sido el icono y la síntesis de la experiencia
martirizada de la homosexualidad. Según señalan los historiadores, de
los cientos de personajes que pintó Miguel Angel en la Capilla Sixtina,
el único cuyo sexo no redujo de acuerdo con las convenciones de la época
(sino todo lo contrario) es San Sebastián, como homenaje al amor
verdadero. El Sebastiane de Jarman está hablada en latín y abunda en la vida
sexual del capitán y futuro santo queer de la Iglesia.
ADENTRO
Y AFUERA. Jarman define el borde superior (el costado alto, por así
decirlo) de la cultura gay (cuyo borde inferior son los bares de
transformistas). Caravaggio (1986), la
biografía de uno de los más grandes estilistas del Barroco italiano,
examina y reproduce la mirada homosexual de Caravaggio sobre los cuerpos
masculinos que retrata (“De haber vivido en el siglo XX –declaró
Jarman– Caravaggio hubiera sido Pasolini”).
Eduardo II
(1991), la tragedia de un rey homosexual
obligado a abdicar por sus amores, incluye, además de un clip de Annie
Lennox cantando un himno de la causa gay norteamericana, manifestantes
con pancartas en defensa de los derechos de los homosexuales.
The
Angelic Conversation (1985)
es una meditación sobre el deseo y sus imágenes; “gente que me gusta
en lugares y espacios que me gustan”, dijo Jarman. Hombres hermosos
aparecen en la pantalla como comentario visual de los sonetos amorosos
de Shakespeare, leídos, entre otros, por la actriz Judi Dench
(recientemente galardonada con el Oscar a la mejor actriz por su reina
Isabel en "Shakespeare in love").