1945  -  1997

 

 

 

POEMAS 

 

Abuela Oriental


A esa abuela ensoñada 
venida de Constantinopla 
A esa mujer malvada 
que me esquilmaba el pan 
A ese monstruo mitológico 
con un vientre crecido 
como una calabaza gigante 
Yo la odié en niñez 
Y sin embargo vuelve 
en esta noche aciaga 
con algo de hermosura 
Por algo se dice 
que con el tiempo uno perdona casi todo 
Vuelve con sus cicatrices en el alma 
de fugada de un harén 
con sus "mierda" en árabe y en español 
Con su soledad en esos dos idiomas 
Y ese vago destello en su espalda 
de alta espiga de Siria.

 

Al Tuerto López
 

Cartagena. Por tus calles angostas 
transitó aquel poeta 
de sonrisa torcida y malestar citadino. 
Don Luis Carlos López Escauriaza 
Estás muerto y yo le escribo 
a tu poema ambiguo agradecido 
por toda tu maldad y todo tu realismo 
por tu soneto crítico 
que a más de uno indignó 
No contentos con que natura 
te hubiera torcido un ojo 
te apodaron el tuerto. 
Aún muchos en Cartagena 
no dicen el Poeta López 
sino el Tuerto López 
para vengarse de alguna ofensa familiar. 
Único entre nosotros: 
sonreído y desgarrado 
sigues alegrando y doliendo a la vez.

 

Canción del Amor Sincero
 

Prometo no amarte eternamente, 
ni serte fiel hasta la muerte, 
ni caminar tomados de la mano, 
ni colmarte de rosas, 
ni besarte apasionadamente siempre. 

Juro que habrá tristezas, 
habrá problemas y discusiones 
y miraré a otras mujeres 
vos mirarás a otros hombres 
juro que no eres mi todo 
ni mi cielo, ni mi única razón de vivir, 
aunque te extraño a veces. 

Prometo no desearte siempre 
a veces me cansaré de tu sexo 
vos te cansarás del mío 
y tu cabello en algunas ocasiones 
se hará fastidioso en mi cara 

Juro que habrá momentos 
en que sentiremos un odio mutuo, 
desearemos terminar todo y 
quizás lo terminaremos, 
mas te digo que nos amaremos 
construiremos, compartiremos. 

¿Ahora si podrás creerme que te amo?

 

Casi obsceno
 

Si quisieras oír lo que me digo en la almohada 
el rubor de tu rostro sería la recompensa 
Son palabras tan íntimas como mi propia carne 
que padece el dolor de tu implacable recuerdo 
Te cuento ¿Sí? ¿No te vengarás un día? Me digo: 
Besaría esa boca lentamente hasta volverla roja 
Y en tu sexo el milagro de una mano que baja 
en el momento más inesperado y como por azar 
lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado 
No soy malvado trato de enamorarte 
intento ser sincero con lo enfermo que estoy 
y entrar en el maleficio de tu cuerpo 
como un río que teme al mar, 
pero siempre muere en él.

 

 

 

 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO