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El
compromiso artístico a veces puede llegar a sus últimos
extremos. La búsqueda de Alair de Oliveira Gomes, de las
líneas del desnudo masculino, la pose y el gesto descuidado,
le precipitaron en un cafarnaúm de imágenes de extrema
belleza. Este profesor de filosofía comenzó a
realizar fotografías de desnudos masculinos atraído por la
belleza de los cuerpos y su impulso de retener en papel el
objeto de su goce.
Cuerpos sudados, líneas depuradas,
objetos que se mantienen desinteresados por el objetivo de
la cámara, y así, acentúaban el "voyeurismo" del autor. Una
mezcla sumamente sabia entre desnudos carnales y
espiritualidad al ser salvados por el "click" de la cámara.
Gomes, filósofo, profesor de universidad, crítico de arte y uno de
los fotógrafos más polémicos y prolíficos del siglo XX, centró su obra
en secuencias de fotografías en blanco y negro en las que el cuerpo del
hombre es siempre protagonista.
En sus complejas imágenes, eróticas y
que a la vez magnifican la espiritualidad humana, los retratados siempre
parecen ajenos al objetivo de la cámara, con lo que queda patente la
condición de voyeurista de este artista autodidacta que supo encontrar
el equilibrio entre erotismo, pornografía, estética e intelectualidad.
«Me es imposible renunciar a la idea de armonía entre una actitud
desinhibida, la eternidad de la belleza clásica y, por qué no, la
sensualidad del órgano genital», insistía en declarar cuando explicaba
sus fotografías, la mayoría tomadas en las playas de Río de Janeiro.

Autodidacta en su
formación fotográfica. Entre los años 70 y 80, más de mil
fotografías cubrían las paredes de su apartamento brasilero
a falta de una galería que expusiese su trabajo. Era una
muestra privada. Es el Museu Assis Chautebriand quien le
descubre y se convierte en su "curador" ante el mundo
artístico.
En
1977 creó y fue coordinador del Área de Fotografía de la Escuela de Artes
Visuales del Parque Lage, escribió y dio cursos sobre filosofía de la ciencia
e historia de arte contemporáneo.
Habiendo
iniciado su obra en los años 60, realizó su primera exposición en la ciudad
de Nueva York, en 1976. En su Brasil, curiosamente, realizó su primera muestra
individual en la Galería Candido Mendes, en Ipanema, en 1984, cuando contaba 63
años de edad.
Gomes fue
asesinado en 1992, cuando contaba 71 años, víctima de la
pasión de su trabajo en medio de claras evidencias de un
atentado por causas homófobas, presuntamente por uno de los efebos a los
que retrataba.
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