Nació en junio de 1926 en
Newark, New Jersey; su padre era poeta y
profesor; su madre Naomi Ginsberg,
emigrante rusa comunista radical y una nudista irreprimible que
enloqueció al poco de alcanzar la madurez (por lo que fue posteriormente
hospitalizada de por vida y finalmente lobotomizada).
Fue un niño tímido y
complicado, marcado por los ataques mentales de su madre y por el temprano
descubrimiento de su homosexualidad.
Se
aproximó a la poesía en el instituto
pero decidió labrarse un futuro estudiando Derecho Laboral en la
Universidad de Columbia.
Allí cayó ante la irrefrenable vitalidad de un
grupo de personas como Jack Kerouac, William
Burroughs o Neal Cassady, jóvenes filósofos igualmente obsesionados
con el crimen, las drogas, el sexo y la literatura.
Ginsberg, el más joven
e inocente del grupo, les ayudó a pulir sus habilidades literarias,
mientras éstos a su vez lo espabilaban un poco. 
Para evitar una condena en la prisión estatal, luego
de ser arrestado junto a otras personas a bordo de un coche robado, se
declaró mentalmente incapacitado y el juez le condenó a permanecer ocho
meses en un instituto psiquiátrico.
Nuevamente en libertad decide
reiniciar su vida, se declara heterosexual y comienza a trabajar como
creativo en una agencia de publicidad. Insatisfecho con esta vida
rutinaria hace pública su homosexualidad y cambia varias veces de empleo.
Fue sucesivamente lavaplatos, sereno y soldador en una metalúrgica. Luego
finalmente acepta los consejos de Jack Kerouac y se traslada a la Costa
oeste.
En
1943, abandonó Paterson para ir a la Universidad de Columbia y allí
permaneció cerca de cinco años. Durante este período, desarrolló
una estrecha amistad con Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal
Cassady, Herbert Huncke y Lucien Carr.

Le expulsaron de la
Universidad -la Norteamérica represiva-, comenzó a frecuenta ladrones y
yonquis neoyorquinos -la mayoría amigos de Burroughs- y se enamoró
perdidamente de Neal Cassady a quien visitaba en Denver y San Francisco,
comenzando una cinética de viajes de costa a costa que desembocarían en "En el Camino"
de Kerouac.
Allen
Ginsberg fue sin duda una de las personalidades del siglo XX,
el poeta que halló el tono definitivo de la poesía norteamericana, un
poeta que dejó su marca en la literatura contemporánea.
Es reconocido
además como uno de los padres espirituales del Flower Power y del
hippismo, movimientos sociales que se extendieron por el mundo entero.
Allen Ginsberg fue la voz de la herencia beatnik: mucho del poder
del hippismo y de la conciencia social anti-Vietnam nació de su boca. Tuvo una participación activa en los grupos que se opusieron a la guerra
en Vietnam, se asoció al Movimiento por los Derechos Civiles y dio su
apoyo a todas las organizaciones defensoras de la libertad de expresión. 
Las minorías étnicas, sexuales y religiosas hallaron en él una voz
solidaria dispuesta a hacer del compromiso una razón de vida. Fue
arrestado en varias ocasiones por encabezar marchas de protesta de toda
índole.
Recibió premios, honores, becas, pero también fue una de
las fuentes de mayor energía imaginativa de esa comunidad de mentes
lúcidas conformada por los beats y el administrador de lo que
muchos en tono burlón bautizaron como la Empresa Allen Ginsberg ("Allen
Ginsberg Industries"), que consistía en una oficina en Nueva York
financiada por él desde la cual emitía sus ‘mensajes’, pero que también
funcionó como una bolsa de trabajo para muchos poetas con dificultades
económicas.
Su generosidad no conoció límites, en sus últimos días de
vida, mientras agonizaba, dedicó muchas horas de su escaso tiempo para
hablar con sus amigos por teléfono, y la conversación incluyó siempre una
pregunta directa: "¿Necesitas dinero?"
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| Allen
Ginsberg con
Kerouac |
En la década de los 60 su
interés por la música popular lo llevó a conocer a los Beatles y
desarrollar una amistad con ellos, particularmente con John Lennon.
Compartió el escenario con The Fugs y Jefferson Airplane, y Bob Dylan lo
incluyó en una de sus extensas giras por todo el país (Rolling Thunder
Review). Sus intervenciones en radio y televisión, siempre controvertidas
y espectaculares, lo convirtieron en una figura pública y le permitieron
extender el alcance de su poesía como así la de otros autores.
A los 29 años, había escrito mucha poesía pero
no había publicado nada (había promovido las obras de Burroughs y
Kerouac,
pero no las suyas) hasta que decidió, en un ya mítico recital de 1955,
presentar espectacularmente su poema Howl (Aullido);
ganó fama instantánea, parte por la calidad del texto, parte por la
denuncia por depravación sexual que le pusieron -la homosexualidad era
imperdonable en la época-. En varias ocasiones el
explícito contenido sexual de sus poemas le ocasionaron
censuras y polémicas de gran magnitud. A partir de aquí se consolida como una de las figuras
míticas del movimiento beat, publicando otros trabajos importantes como
Kaddish
y Sunflower
Sutra.
Esa fama no le abandonaría, como a
Kerouac, y
la mantuvo cuando, ya entrados
los sesenta, Ginsberg se asoció al movimiento hippie y al gurú del LSD,
Timothy Leary. Para esta época Ginsberg ya era una figura polémica e
irreverente, muy temido por los sectores más conservadores de los Estados
Unidos.
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| Con
Bob Dylan |
En aquellos primeros años de la década de los cincuenta, cuando él
arriba a la ciudad de San Francisco, "...el portal a Oriente de los
Estados Unidos de América…" según Rudyard Kipling, caracterizada por
Bret Harte como "…serena, indiferente al destino… guardiana de dos
continentes…", "…el último refugio de los bohemios…" en la
opinión de Karl Shapiro, ésta era el centro de una intensísima actividad
cultural que se desarrollaba en toda la región de la bahía.
En el campo de
la performance Kenneth Rexroth y Kenneth Patchen leían sus poemas en
público acompañados por músicos de jazz.
Lawrence Ferlinghetti, quien se
había instalado allí en 1950 y que en ocasiones participaba de estas
veladas en The Cellar ( El sótano), escribía en esa época sus
"mensajes orales espontáneos", textos concebidos por su autor para
ser escuchados, en los que registra definitivamente la dicción del habla
coloquial que ya nunca se ausentaría de su discurso poético.
En 1954, en San Francisco,
conoció a Peter Orlovsky e inició con él una larga relación
amorosa.
En el Centro
de Poesía de la Universidad local, dirigido por Ruth Witt-Diamant, y en
cafés y galerías de arte, se organizaban lecturas de poesía en las cuales
era posible enterarse de las últimas tendencias poéticas, o de lo que
estaban produciendo el surrealista Philip Lamantia o el casi
místico-católico William Everson.
Esta ciudad relajada y tranquila
se convirtió en un involuntario punto de reunión para varios poetas:
Ginsberg, Kerouac, Philip Whalen, James Harmon, Michael McLure, Robert
Creeley, Gary Snyder y Gregory Corso.
En la casa de Kenneth Rexroth podían
intercambiar opiniones con Lew Wel ch, Robert Duncan y Jack Spicer. Rexroth
era un escritor que al igual que William Carlos Williams, discutía con los
poetas más jóvenes acerca de sus teorías estéticas, les brindaba su apoyo,
y escribía generosas cartas de recomendación. Su hogar se había convertido
en uno de los centros culturales más importantes de la ciudad.
En
octubre de 1955, siguiendo la recomendación de Rexroth, el poeta organiza
una lectura de poemas en la Galería Six, una pequeña galería de arte
cercana a Embarcadero, donde exponían su obra los artistas jóvenes de la
ciudad y en ocasiones se realizaban conciertos y lecturas de poemas.
Leerían allí su trabajo la noche del 7, McClure, Snyder, Whalen, Lamantia
y Ginsberg. Rexroth se habia ofrecido para oficiar de maestro de
ceremonias. Entre el público estaban Ferlinghetti y Kerouac.
Esa
noche, que luego sería llamada por la prensa local la del "Renacimiento
poético" de San Francisco, Ginsberg leyó un texto sobre el cual estaba
trabajando hacía algunos años y que no tenía intención de publicar:
Howl (Aullido).
Cantó sus versos, los gimió, y en la parte final de
su lectura estuvo al borde del llanto. Esta performance causó una emotiva
reacción en el público. Él comprendió entonces que liberando su
personalidad sobre el escenario podía conmover a otras personas. La idea
de crear una nueva audiencia para la poesía ya no le pereció tan
descabellada.
Con Aullido no sólo comienza un momento en la
literatura norteamericana, sino que también se inicia un nuevo estilo de
composición. Ginsberg dice que él sigue el modelo de Kerouac y que su
objetivo es calcar en la página los pensamientos de la mente y sus
sonidos. Ésta debe ser comprendida como la "escritura de la mente".
Este procedimiento fue descrito por su maestro el venerable,
Chögyam Trumpa, como el resultado natural de su consigna: "Primer
pensamiento, el mejor pensamiento". Esta definición, insistiría Ginsberg,
siempre es paralela a la de Kerouac: "La mente es la belleza de la forma".
Su poema seminal plantea el regreso a una tradición que muchos poetas en
su país habían desatendido: la de Whitmam, Apollinaire, Artaud, Lorca,
William Carlos Williams y Mayacovsky. El suyo es un intento de expandir la
propia tradición insertando voces diversas, combinando los largos versos
de Whitman, el tono de ciertos poemas de Christopher Smart (Jubilate Agno), de Percy Bysshe Shelley (Adonais, Ode to the West Wind), las
iluminaciones de Blake, con la renovada apreciación de la naturaleza de la
forma del cubismo francés y español y la poesía onomatopéyica del entonces
olvidado Kurt Schwitters.
Aullido, según su propio autor,
fue construido como una letrina de ladrillos, parte por parte, dentro de
una estructura rítmica que se desarrolla y crece continuamente en sí
misma. Podemos agregar que el contrapunto de los sonidos en sus tres
niveles: el de las palabras en una misma línea, el de las líneas en una
misma parte y el de las partes del poema entre sí, es fundamental para la
comprensión de los significados de este texto que podemos comparar con la
figura de un triángulo equilátero, en el sentido de que el ritmo nace de
su vértice superior y se expande hacia la base.
Un ritmo que es modelado a
partir de su propio aliento, lo que produce la liberación de la
respiración de la poesía norteamericana. Ginsberg leyó incansablemente la
obra de Pound y en particular Los Cantos, que para él se sostienen
a través del ritmo, del contrapunto logrado cuando la frase verbal
enfrenta su propio eco.
Su intento de reconstruir sobre la página los
sonidos de la mente como una forma de detener el tiempo, es indicativo de
la importancia que para él representaba este elemento constitutivo del
poema que Pound en su "Treatrise on Metric" compara con las formas, como
pueden ser "la quilla de un barco o el motor de un automóvil", antes de
declarar: "El ritmo es una forma del tiempo". Pero quizás la influencia
más grande que podemos percibir en el autor de La caída de América y
Wichita Vortex Sutra, es la de su maestro William Carlos Williams
quién también dedicó su vida a la creación de una lengua vernácula, vivaz
y espontánea.
La escritura de los Beats emergió en una época en
que la literatura norteamericana, según Paul Hoover, estaba caracterizada
por un exceso de decoro y formalismo. Ellos encarnaron una actitud poética
antiintelectual y antijerárquica, en la que la búsqueda de visiones y
revelaciones no está reservada sólo a aquellos que pueden darle expresión
literaria o artística, sino que debe ser compartida por todos los que
rechazan el pasado y el futuro por igual, por todos los que se rebelan
contra toda forma de autoridad u organización social, por todos aquellos
que desean aguzar sus sentidos para enriquecer su propio diálogo con la
existencia.
Ellos no deseaban controlar la naturaleza, los eventos o a las
personas. Sabían que vivían en un mundo que se encaminaba a su propia
destrucción y que eran necesarias respuestas renovadas. En este proceso
que se sucede dentro de los extendidos y difusos límites de lo que se
llamó Movimiento Beat, toda forma de conocimiento que permitiera
ampliar las fronteras de la percepción fue aceptada.
Los beats
contemplaron al mundo de una manera diferente a partir de sus lecturas de
textos pertenecientes a la tradición del Budismo-Zen, de su creencia en
que la interacción de distintas concepciones religiosas conformaría una
nueva conciencia espiritual, de su reconocimiento de las culturas
indígenas y de sus experiencias con alucinógenos, entre otras
cosas.
Todos aquellos que formaron parte de lo que en la actualidad
se reconoce como el Movimiento beat o la generación Beat (denominaciones
que pertenecen al mundo de la periodización historiográfica, que podrán
denotar, pero nunca connotar la profundidad de la transformación que se
opera a partir de ellos en la mente contemporánea) cultivaron en sus
discursos distintos grados de diversidad estética, desarrollaron poéticas
reconocibles; para ellos las tendencias estéticas, como las lenguas, no se
imponen unas a otras: traducen, se integran, colaboran, realizan préstamos, y en este contexto recrean la significación lingüística
Lawrence Ferlinghetti explica este fenómeno de la siguiente
manera: Si has estado leyendo acerca de la interpretación de las
poéticas de los Beats (especialmente la de Ginsberg) hallarás en ellas que
los términos ‘poético’ y ‘poéticamente’ son en realidad ‘malas palabras’,
deben ser evitados. Lo concreto es lo más poético. El detalle exacto, sin
bordados adicionales. De esto trata precisamente la ética de los
Beats. Una ética que asumiera la nueva sensibilidad ante la belleza
que se estaba produciendo y que diera cuenta de ella en su percepción
poética. Las palabras de Ferlinghetti son de algún modo la traducción
actual de aquéllas de Ezra Pound: "El objeto en su naturalidad es
siempre el símbolo adecuado."
En los 70's fundo en
Boulder, Colorado, junto a Anne Waldman una escuela de poesía
alternativa fuera de los ámbitos tradicionales de enseñanza, un sitio
donde los poetas pudieran transmitir su experiencia.
La llamó "The Jack
Kerouac School of Disembodied Poetics", un claro y sincero homenaje a uno
de sus grandes amigos de la juventud. El objeto de esta escuela no era
sólo difundir aquellas estéticas que no hallaban un lugar en la
universidad, sino actuar como centro de oportunidades laborales para
muchos poetas y escritores que eran marginados del circuito
académico.
Incluso a inicios de los ochenta se asoció al movimiento
punk, apareciendo junto a el grupo The Clash. Ginsberg siempre mantuvo
una apretada agenda de activismo social hasta su muerte, el 5 de abril de
1997. Y en estos treinta años no ha dejado de recitar
sus poesías.
La colección
"Poetas de Bolsillo", de City Lights, incluye las
siguientes obras de Ginsberg: Kaddish (Responso), 1961; Reality
Sandwiches, 1963; Planet News (Noticias del planeta), 1968; The Fall
of America (la caída de América), 1972; y Mind Breaths (Suspiros
mentales), 1977. Otras obras de Ginsberg son: Ankor Wat, 1968;
Airplane Dream (Sueños en avión), 1968; TV Baby Poems, 1968; Iron
Horse (Caballo de hierro), 1972; The Gates of Wrath: Rhymed Poems,
1948—1952 (Las puertas de la ira: Poemas rimados, 1948—1952)
1972; Improvised Poetics (Improvisaciones poéticas). 1972; Visions
of the Great Rememberer, 1974; First Blues (Los primeros blues),
1976. Allen Verbatim, 1974, es una colección de sus conferencias
sobre poesía, arte poética y estados de concienciación.
En 1977,
apareció su Journal Early Filties Early Sixties y también su
correspondencia con Neal Cassady con el titulo As Ever. Una selección
de la correspondencia y de los poemas gays de Ginsberg y Orlovsky
fue publicada por Gay Sunshine Press.
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