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Comprender a Genet en obra es comprender su vida.
A diferencia de muchos autores de su época (Sartre,
Camus), cuya poética se hace ininteligible si no se
toman en cuenta principios ideológicos o dogmas a partir
de los cuales se "inspiran", la poética genetiana se
funda exclusivamente en su condición marginal que define
su trayectoria por la vida. Muchos estudiosos del autor de Las Criadas se han
detenido en su condición de homosexual para desde allí
explicar su universo creador. El término "fenomenología
homosexual" tal vez sea algo excesivo, pero sirve para
iluminar la condición aislante del sujeto gay. Husserl,
padre de la fenomenología, definía su método llamándolo
una "máxima mutación existencial", una suerte de
despersonalización (completa abstracción de las
creencias propias), a favor de la
filosofía. Puede decirse que la homosexualidad, ubicada en contextos de alta marginación, ejerce la misma función alienante, sólo que sin intención propia. Contra todos los intentos de Sartre de explicar la homosexualidad como un acto puro de libertad, Genet contestó que "él no escogió su homosexualidad tanto como no eligió el color de sus ojos". La homosexualidad es, por decirlo así, una esencia que precede a la existencia, contradiciendo el aforismo de la libertad existencialista por excelencia.
Con un panorama así de anárquico, el omnipotente universo de nuestro autor impone su lógica sin encontrar barreras, guiándose sólo del brazo del placer per se, y llevando un modelo de conducta que es en sí asesino de cualquier tipo de moral, por cuanto se funda en términos individuales y considera exclusivamente al mundo como máquina productora de placer. Todo esto se refleja en sus escritos, y sobre todo en la biografía de Genet, quien fue mayormente incapaz de mantener relaciones duraderas. Su concepción erotizada del mundo conduce a a aniquilar todo lazo de conexión entre los hombres, ya que los otros importan sólo en tanto transmisores de placer. Es en ese sentido que rastreamos una estética que
sigue la línea del Subyace en todo el edificio un resentimiento de base que sostiene su acto creador. Genet es un ser resentido: huérfano, pobre de joven, homosexual rechazado, etc. Su actitud hacia el mundo no puede ser sino defensiva -contra el odio recibido, él devuelve odio poético. Su resentimiento, a diferencia de la mayoría de los discursos literarios y artísticos que se vuelcan hacia una idea reformista, se expresa en clave narcisista, que no se frena ni canaliza con la solidaridad humana. Genet, en tanto aislado, se mueve SIN moral y CONTRA los hombres: el resentimiento no debe resolverse, debe mantenerse intacto en tanto es la fuente de erotización de la que emana su belleza y la poesia. |
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