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Vincenzo
Gemito nació el 16 julio del 1852 y
el día siguiente la madre, una mujer desconocida, lo depositó en
el torno del orfanato de "L'Annunziata", hospital para
los expósitos de la ciudad. Tenía como única señal un pequeño
pendientillo de oro. Fue registrado en el registro como Vincenzo
Genito, que se volvió luego Gémito posteriormente por un error de trascripción.
El 30
de julio fue adoptado por una joven napolitana, Giuseppina Barata,
que había dado a luz un niño que falleció recién nacido, y con
ella vivió los años de la adolescencia aprendiendo las profesiones
más humildes como aprendiz de herrero, de albañil y de sastre y
como aprendiz de camarero en un bar.
Desde muy pequeño demostró un talento
precoz (a los nueve años de edad) para la escultura, y gracias a ello
recibió mecenazgo para tomar algunas lecciones en este disciplina. No obstante,
la mayor parte de su formación fue autodidacta.
En el
año 1864 se apuntó al instituto de
Bellas Artes donde conoció a los más importantes artistas de la época;
fue amigo del pintor Antonio Mancini y alumno de los escultores Emanuele
Caggiano y Stanislao Lista. A este período se remontan sus primeras obras
importantes , entre ellas El Jugador, adquirido por Vittorio Emanuele
II, el Malatiello y el famoso busto de Giuseppe Verdi.
En su estudio sobre la colina del Mojarello, produjo numerosos retratos de bronce y
las famosas esculturas de los "Pescadores", que se convertirían
en clásicas de la escultura napolitana de finales del ochocientos y principios
del novecientos.
Su primera producción fueron bocetos, para
unas terracotas figurando muchachos callejeros de Nápoles y escenas populares. En
1868, la adquisición de una de sus terracotas por parte del Rey de Italia lo
elevó a la notoriedad. Gracias
a esta popularidad pudo vender una gran serie de terracotas, bronces y
otras esculturas "realistas" representando en su mayor parte
niños y adolescentes generalmente desnudos o semidesnudos.
El contenido erótico de esta producción derivaba
sin duda del propio gusto del escultor, pero asimismo encajaba
perfectamente con el sentido de una "mediterraneidad" que
surgía desde un erotismo homosexual proviniendo del norte de Italia y del
norte de Europa que en aquellos años mostraba su atención hacia los
muchachos del Sur de Italia. Del carácter
homoerotico de la inspiración no huyeron sus contemporáneos NO
homosexuales como Salvador De Giacomo, que afirmó en 1905, en relación a
sus esculturas:
Los
adolescentes populares que, por poco dinero al día se acercaban a su
estudio, ofrecían a la imaginación admirable de su cera y su creatividad
magníficos modelos de desnudez, abrasada por el sol ardiente y teñida
como en color de bronce. La esbeltez de aquellos cuerpos efébicos aportó
una indescriptible y singular gracia en sus formas. En su peregrinación y
observaciones Gémito espiaba continuamente (...) los movimientos y la
pasión de aquellos jovencitos semidesnudos, cuya tersa y brillante piel
le parecía coloreada por una patina metálica.
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Y
si el entusiasmo erótico esta contenido en las esculturas, en los
diseños (menos conocidos) se trasuda con mayor referencia: En los años
que van de 1879 a 1885 son los de mayor éxito y de la mejor producción
de Gémito. Posteriormente atraviese una marcada crisis tanto humana como
artística.
El éxito, que provee al artista importantes
encargos oficiales, lo arranca del sueño poco
"respetable" representando a "pescadores",
"aguadores" y "artesanos" desnudos. Una de las mas
celebres esculturas de Gémito - "El aguador" - representa
un adolescente desnudo que ofrece de beber con un gesto y una sonrisa que
va mas allá de la oferta del agua. Gémite
responde a la nueva exigencia del mercado con una producción cada
vez mas fría y académica. En
1877 Gémito se trasladó a París, a un estudio en el 8 de la Avenue du Bois
de Boloña, participó con éxito en numerosas exposiciones, y retrató a los
más conocidos personajes parisienses, entre ellos el pintor Meisonnier y
el oculista Landolt.
Vuelto a Nápoles en el 1880
se instaló en una fundición propia, en la calle Mergellina 200 y, en
esos mismos años, recibe el
encargo de realizar la estatua de Carlos V, para ser colocada delante de la fachada
del palacio Real. El importante encargo, no obstante, le causó no pocos problemas,
porque él, que tuvo desde siempre una fuerte aversión por el mármol, no
quedó satisfecho de su propia obra. Coincidió ello con el comienzo de
las manifestaciones de las primeras señales
del agotamiento psíquico.
La crisis
personal, precipitada por la determinación de "construirse" - casándose
con Anna Cutolo - una vida y una familia tradicional
"normal" según las costumbres de la época, que el huérfano Gémito
no había tenido, apareció con señales de desequilibro mental a finales
del 1887, que lo obligaron a pasar desde entonces grandes temporadas en un
manicomio alternando con periodos de trabajo mas o menos regular. Después
de una breve estancia en la clínica Villa Fleurent, se encerró en
aislamiento voluntario en su casa de calle Taso, donde permaneció entre
el 1887 y
1909. En este veintenio difícil el artista logró con sus obras grandes
éxitos, gracias a la intercesión de muchos admiradores, napolitanos
y parisinos. En 1906 su mujer, Anna Cutolo, también murió y quedaron
para asistirlo su hija Giuseppina y el anciano padrastro Francesco
Jadicicco, aquel 'Masto Ciccio' que fue su modelo por la realización de la célebre
escultura "El Filósofo".
Su
evolución es paralela a la del coetáneo pintor realista, que compartía con
Gémito el entusiasmo artístico homoerotico por los
adolescentes pilluelos napolitanos, Antonio Mancini (1852 -
1930), asimismo internado en un manicomio por la familia y egresado de
esos centros mentales absolutamente alienado. Desafortunadamente
para ellos, la inspiración realista de Gémito y Mancini, les impelía a una
mayor sinceridad en sus intereses desde una descarada inspiración homoerótica, lo que entro en contradicción con el éxito burgués que le
alejaba de tal estilo. En
1909 Gémito por fin salió de su aislamiento, después de la visita de Elena
de Orleáns, mujer del Duque de Aosta, y comenzó de nuevo a viajar y a
trabajar: primero a Roma y
luego a París, volviendo luego a Nápoles con un reconocimiento y aprecio
general; en esta ciudad, en los últimos años de vida ejecutó, además, el
bonito retrato de Raffaele Viviani y numerosos estudios sobre el tema del
rostro de Alejandro Magno.
No había
perdido el virtuosismo artístico, había en cambio perdido la capacidad de
encontrar la inspiración, la espontaneidad y la popularidad de su época de juventud. El
encargo de algún retrato de Antonio (Nino) Cesarini (1889-1943), la compañía
de Jacques
D'Adelsward Fersen demuestra que su obra continuaba
interesando a cierta clientela homosexual, pero a la que Gémito, por su
posición y mente ya no pudo o no quiso atender artísticamente. Por
otro lado, para la intransigencia burguesa, el homoerotismo de los
soberbios diseños era por demás evidente (aunque había un cambio en el
clima social y artístico). Como muestra una anécdota: en 1904, el amigo y
mecenas Aquille Minozzi consiguió, para darle un poco de trabajo y
dinero a Gémito, apenas salido del manicomio, que el periódico "Il
Mattino" le encargase un afiche publicitario. Junto al detalle
de su obra, sobre Alejandro Magno, incluimos unas lineas que detallan lo
sucedido.
"no
sabemos si por casualidad o por rareza eligió como modelo a Roberto Pan,
entonces adolescente y luego arquitecto e historiador de arte ilustre y
conocido, que colocó desnudo sobre el lomo de una caballo al galope. La
junta de Administradores de "Il Mattino", con todo respeto por
Minozzi, determino que no le apetecía colocar la imagen de aquel valiente
afiche publicitario y rechazó el trabajo y al artista no cobró nada por
ello" |
La adquisición por parte del
Museo Nacional San Martino, de Nápoles, de una parte relevante de la mejor
producción de Gémito ha permitido salvaguardar y valorizar la obra del
artista, que con el paso del tiempo ha logrado un reconocimiento por encima de
su aspecto homoerotico, atendiendo a la energía juvenil y vital que sus
trabajos irradian.
En 1911 cuando
La Gioconda fue robada del Louvre al anciano maestro fue entrevistado por la
'Mattino',
y dijo al cronista: "no se
tiene que castigar a nadie en estos casos. Los ladrones deberían oír la fuerza del
arte. No es un robo. Tiene que ser un multimillonario apasionado por
el arte... que tarde o temprano comprenderá que es pública. La Gioconda
regresará al mundo, no se cuando regresará pero
regresará"... Luego, refiriéndose a su "El
pescador" en oro, añadió: 'nuestras obras corren peligro.'
Tras
haberse cambiado de la calle Taso al
cercano Parque Grifeo, el artista Gémito murió después de una breve enfermedad el
primero de marzo del 1929.
Trabajó intensamente y
escrupulosamente hasta lo último y una anécdota lo demuestra:
se cuenta en efecto que un día era esperado en casa del pintor
Volpe para un almuerzo en honor de Antonio Mancini y llegó con
retraso, cansado y jadeante. El dueño de casa se informó de qué hubiera
ocurrido y el viejo artista contestó:
'Esperé al transportista para entregarle a una estatua y el
transportista no
ha venido". El huésped le preguntó entonces yo mismo me
coloqué la estatua al hombro y la llevé yo mismo al cliente.
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