José
Antonio Gandarillas Huici, nació en
Santiago de Chile en 1839, y fue heredero de una familia de
grandes recursos económicos.
Realizó sus
estudios de humanidades en el Instituto Nacional y cursó Derecho
en la Universidad de Chile, recibiéndose de abogado
el 25 de septiembre de 1861.
En 1863 obtuvo el
puesto de Relator de la Corte de Apelaciones.
En noviembre de
1866 fue nombrado Intendente del Maule. En 1869 se le promovió al
juzgado de Comercio de Santiago.
En 1870 fue
designado Ministro de Hacienda en el final del gobierno de José
Joaquín Pérez. Al iniciar el gobierno de Federico Errázuriz
Zañartu fue nombrado ministro suplente en la Corte de Apelaciones,
asumiendo en propiedad en 1875.
Desde 1869 hasta
1895 formó parte de las comisiones encargadas de redactar el
código penal y revisar el código de procedimientos civiles. En
1882 renunció a su puesto en la corte de apelaciones.
Fue regidor
y diputado en 1874, y
Consejero de Estado en 1878. En 1879 durante la guerra del Pacífico
se desempeñó como ministro de justicia e instrucción publica,
debiendo encargarse además del ministerio de guerra y marina por
estar el ministro Rafael Sotomayor Baeza en campaña. En 1885
representó a Chile en el arbitraje chileno-alemán.
En 1888 fue
diputado y en 1891 tras la revolución contra José Manuel Balmaceda
fue electo senador por Maule y ejerció como presidente del Senado.
Pasó sus últimos años en Europa y regresó a Chile para morir en
Santiago en 1970.
Una vida diletante y a
todo ritmo
Secretario de la embajada chilena en Londres a
comienzos del siglo XX, gracias a la inmunidad diplomática y a su encanto,
logró sortear una y otra vez los escándalos que rodearon su vida. Más
conocido como Tony de Gandarillas, entre la elite social, económica y
artística de esa época, era sobrino de la excéntrica y riquísima mecenas
chilena, doña Eugenia Huici de Errázuriz y descendiente, según él afirmaba,
de Catalina de Aragón.
Nacido en Chile, pero educado en Cambridge,
"Tony"
era un hombre pequeño y delicado. Tenía la apariencia de un pequeño mono
araña y unos ojos grandes y redondos como los de un lemur. Dueño por
herencia de una gran fortuna personal su vida transcurrió infatigablemente
de fiesta en fiesta. Como buen gozador, adoraba el arte, la buena comida,
beber, consumir opio, jugar, viajar y mantener relaciones con hombres
jóvenes. Estaba casado con la hija del embajador chileno ante la
Corte de Saint James, era padre de tres hijas, y poseía, entre otras cosas,
una magnífica vivienda en Londres y un departamento en París.
Posguerra y fiesta
En 1918
Tony ya era un importante referente de la vida social inglesa
que gracias a su fortuna y a su puesto en la embajada de Chile en Londres podía permitirse todo
tipo de excentricidades. Reconocido bisexual, era considerado
definitivamente encantador por sus amigos entre los que se contaban el
famoso cronista de la alta sociedad británica y dramaturgo Noel Coward, el
aristócrata Napier Alington y muchos otros que lo consideraban el líder de
la emergente bohemia vanguardista que iba a dominar los años de la
posguerra.
El mismo día del armisticio, el 11 de noviembre de 1918,
cuando la ciudad de Londres demostró que estaba viva nuevamente y sus
luces se volvían a prender por primera vez en cuatro años, Tony salió
junto a sus amigos. Vestido de frac y con duciendo un Rolls Royce cruzó a
tropezones la Plaza Trafalgar abarrotada por una muchedumbre que celebraba
la paz y con su grupo llegó al Savoy donde corrió el champagne y Alice
Delicia (1) cantó la Marsellesa parada sobre una mesa. “Fue una noche
emocionante y lamento decir que su trágico significado casi se perdió
completamente para mí” dijo Noel cuando contó que había tratado de recrear
ese día en “Cavalcade” y otras obras y le resultó como si tratase de
capturar una experiencia que nunca había tenido.
Para él, el final de la
guerra simplemente significó que "la vida probablemente sería mucho más
agradable sin ella". Pero en ese Baile de la Victoria estaba también una
joven actriz que murió esa noche. Un hecho que pudo pasar desapercibido,
pero que resume perfectamente la vida de Tony. Una fiesta permanente que
inevitablemente una y otra vez culminó en tragedia.
Por esos días, sin
embargo, las preocupaciones parecían ajenas al grupo de alegres bohemios
que junto a algunas figuras literarias como Augustus John, Nancy Cunard,
Aldous Huxley, Alfred Douglas y Dylan Thomas, se reunían frecuentemente en
el restaurante “Eiffel Tower” de la calle Percy en Londres, donde eran
atendidos por su propio dueño, Rudolf Stulik (2).
El libro
“America's Queen: The Life of Jacqueline Kennedy Onassis de Sarah
Bradford” nos permite encontrar algunas huellas de los importantes
vínculos que Tony tenía en la capital británica.
Cuenta la autora que al
finalizar la Primera Guerra, "Stas" Radziwill, príncipe polaco que fue
marido de Lee Bouvier, la hermana de Jacqueline Kennedy, había llegado a
Londres donde se unió a un grupo de coterráneos que se dedicaban al
negocio de comprar departamentos viejos para venderlos luego de
remodelarlos.
Su excéntrico encanto le permitió hacerse de amigos que le
ayudaron a impulsar su negocio. El primero de ellos fue el "bien
conectado" Tony Gandarillas, gran amigo del duque de Westminster, dueño de
todas las propiedades más apetecidas en Londres. Gracias a la amistad con
Gandarillas, el duque “Stas” compró gran parte de sus propiedades
inmobiliarias las que vendió obteniendo considerables ganancias.
En esa
época todavía las crónicas sociales daban cuenta de la presencia de Tony y
su esposa Juanita en los distintos eventos sociales, aunque el suyo no era
un matrimonio convencional y él en realidad veía poco a su familia. A
medida que su conducta fue empeorando, las apariciones del matrimonio se
hicieron menos frecuentes e incluso un retrato familiar pintado por
Ambrose McEvoy en 1918 fue más tarde retocado para un libro sobre el
trabajo del artista en 1923. El retoque consistió precisamente en sacar a
Tony de la pintura y en retitular la obra como “Señora Gandarillas y sus
hijas”.
Gracias a su tía Eugenia,
Juanita y Tony habían conocido a muchos artistas que los frecuentaban en su casa en Londres y a los que
ella distinguió no sólo con su amistad sino que también financieramente.
Entre ellos se contaban el músico Arthur Rubinstein y el compositor Igor
Stravinsky con quien, según algunos, Juanita tuvo un corto affaire.
Pero eso habría sido más tarde ya que en esos días la paciencia de
Juanita parecía no tener límites, pues Tony que carecía completamente del
sentido del ridículo se atrevió además a posar vestido de mujer para un
libro de su amigo Cecil Beaton en que éste, para burlarse de la alicaída
realeza de la posguerra, lo retrató representando a una imaginaria
baronesa von Bulop.
Kit y Tony
En 1921 el coleccionista de arte Alfonso
Kahn convenció a
Christopher Wood
para que abandonara sus estudios de
arquitectura en la Universidad de Liverpool y se fuese con él a París.
Christopher, a quien sus amigos llamaban “Kit” tenía apenas 19 años y
ansiaba ser un gran pintor, por lo que sin dudarlo dejó los estudios y su
trabajo en una importadora de frutas en Londres para embarcarse el 19 de
marzo de ese mismo año con destino al puerto francés de Caláis. Fue
también gracias a Kahn, que el joven artista a poco de llegar conoció a
Tony, ya que este último al igual que la mayoría de los ricos
sudamericanos que vivían en Europa, usó parte de su riqueza para financiar
a algunos artistas prometedores, pero insolventes.
Aunque la compañía
de Gandarillas era altamente peligrosa para un joven impresionable como
Woods, Tony poseía una cualidad que nadie podía desconocer: era el más
leal y generoso de los amigos y esto fue algo ciertamente positivo para
Woods a quien prácticamente a poco de conocer, adoptó como su protegido y
amante.
Para entonces en París, si bien Kit oficialmente vivía en el
número 54 de la calle Saint Péres en un estudio que le había prestado un
matrimonio amigo, la verdad es que la mayor parte de sus noches las pasaba
en casa de Tony en la Avenida Montaigne y este último junto con darle el
apoyo financiero que el joven necesitaba lo introdujo tanto al exclusivo
círculo de talentosos artistas como Picasso, Georges Auric, Jean Cocteau
como al hábito de consumir opio.
El vínculo entre ambos, que duró
hasta la muerte de Wood, no estuvo sin embargo exento de altibajos a causa
de las relaciones paralelas que uno y otro tuvieron tanto con otros
hombres como con algunas mujeres. Aún así viajar juntos pareció ser un
compromiso que los dos honraron religiosamente, aunque para ello Wood
debía ausentarse con frecuencia de la escuela de artes La Grand Chaumiere
en la que Gandarillas lo había matriculado. Pero si bien estas travesías
lo sacaban de sus estudios formales al mismo tiempo le permitían conocer
los monumentos, apreciar colores y paisajes que estaban más allá de las
posibilidades de cualquier otro estudiante.
En el otoño
Gandarillas le financió un pequeño departamento en el
número 11 de la calle Balzac justo enfrente del Carlton en los Campos
Elíseos y con su apoyo retomó sus estudios y continuó pintando. Por lo
general lo que hacía eran desnudos y aunque siempre se quejaba alegando
que las jóvenes francesas tenían sus estómagos muy abultados, pintándolas
a ellas tuvo más éxito que retratando hombres. Entre sus modelos de esos
días estuvieron María, la Duquesa de Gramont, gran amiga de Tony, y por
supuesto este último.
Wood se abocó además al trabajo y cuando el
diseñador de vestuario Edward Molyneux le encargó le hiciera algunos
afiches se puso muy feliz ya que, por primera vez alguien confiaba en sus
habilidades.
Viajando con Tony
En 1922 Kit y Tony partieron
rumbo a Túnez en un viaje no planificado y que se financió con las
ganancias que Tony había hecho apostando en el casino de Menton y que
sirvió para celebrar el 7 de abril el cumpleaños número 21 de Wood.
En paralelo, en París, la trágica muerte de
Billy Errázuriz, concuñado de Tony, enlutaba a la familia (3).
Posteriormente los amantes se dirigieron a Italia y se establecieron en
Taormina donde llevaron una vida en extremo placentera.
Junto a Gandarillas, el
joven pintor viajó de Sicilia a
Atenas donde arrendaron un auto con chofer para que los condujera a las
montañas en lo que resultó ser una travesía mucho más arriesgada de lo que
habían imaginado. Los caminos estaban en pésimas condiciones y el
conductor tenía serios problemas para controlar el vehículo.
Aproximadamente a 50 millas al norte de Atenas él no pudo enfilar el auto
en un puente muy estrecho y se volcaron cayendo a un pantano en el costado
del camino. Nadie resultó herido pero estaban a 30 millas de la villa más
cercana.
Wood y Gandarillas se quedaron cuidando el auto y sus
pertenencias, en tanto, el conductor salió en busca de ayuda. Mientras
aguardaban sentados en el puente, vieron aproximarse a un soldado griego,
que venía de regreso a casa luego de haber tomado parte en la guerra
contra los turcos.
Nii Wood ni Gandarillas intentaron averiguar mayores
antecedentes sobre el conflicto (4), pero encantados aceptaron la ayuda
del uniformado. Cuando el conductor volvió con algunos caballos y lograron
desempantanar el auto continuaron su viaje. Al día siguiente mientras iban
por un sendero de mulas, vieron con espanto a una docena de águilas
devorando a un caballo muerto, uno de las aves arrancó un anca completa
del animal muerto y voló con ella. Las águilas estaban haciendo lo mismo
que cualquier líder turco pudo haber hecho con ellos: masacrarlos. Wood y
Gandarillas retornaron a la civilización y permanecieron en Constantinopla
donde se encontraron en medio de una feroz matanza.
Luego de un largo viaje Christopher y Tony llegaron a Karlsbad
(5) donde consultaron la opinión médica. Los doctores prescribieron
inyecciones de arsénico para contrarrestar los efectos de la malaria,
aceite de castor para hacer crecer el pelo de Wood en las partes que
habían sido afeitadas y hierro para su recién diagnosticada anemia. Para
asegurar su pronta y completa recuperación ellos le aconsejaron el clima
de montaña. Wood entonces le escribió a su madre para decirle que
definitivamente no podría ir a visitarla a su hogar en Huyton, cerca de
Liverpool, lo que no fue más que una buena excusa ya que lo cierto es que
él detestaba ese lugar. Tony también aprovecho de escribirle a Clare para
tranquilizarla diciendo que estando Kit a su cuidado ella no tenía nada
que temer.
Vuelta a París
De Karlsbad,
Wood y Gandarillas retornaron finalmente a París, sin embargo
la estadía no duraría mucho.
En febrero de 1923 la esposa del chileno hizo
una visita a la capital francesa que provocó la rápida ausencia de
Gandarillas, quien aprovechando que los médicos que trataban a Kit le
habían aconsejado cambiar de aire, partió con él rumbo a Italia.
En Roma
visitaron a Luisa Casati en su maravillosa residencia, cuya planta
superior contenía más de 100 retratos de ella misma pintados por los más
renombrados artistas contemporáneos incluyendo a Picasso, Boldini y
Augustus John.
Wood se rindió ante los encantos de la capital italiana
y quiso permanecer allí por largo tiempo. Estaba seguro que en ese lugar
podría trabajar muy bien, pero ahora que Juanita se había marchado de
París, lo único que Tony deseaba era volver a su hogar en donde había
hecho construir una pequeña biblioteca y había instalado un sillón enorme
en la galería superior por si Kit deseaba quedarse a dormir.
La época
veraniega había comenzado y las fiestas se sucedían día tras día. La
Condesa de Beaumont hizo un baile en su casa estilo Luis XIV que había
sido decorada para la ocasión por Misia Sert, la socia de Diaghilev en el
Ballet ruso. Gandarillas lució un traje de Pierrot diseñado por Picasso.
Wood vistió un traje ruso hecho por él mismo.
En septiembre
Christopher y Tony se fueron a Londres y de allí emprendieron un viaje en
auto a Escocia acompañados por un amigo llamado Jack Gordon.
Compañías peligrosas
En febrero de 1924 a Tony le ofrecieron asumir como
embajador de Chile en París pero él lo rechazó y le propuso a Kit que se
fuesen nuevamente de viaje.
Ambos estaban delicados de salud.
Gandarillas tenía problemas con sus pulmones y Wood continuaba con anemia
por lo que a su regreso privilegiaron la vida hogareña dejando de lado por
un tiempo los compromisos sociales. En agosto sintiéndose mejor viajaron a
Málaga.
Ese mismo año Kit conoció al escritor homosexual
Jean Cocteau,
otro reconocido drogadicto. Al poco tiempo ambos se habían involucrado
sentimentalmente lo que puso a prueba su relación con Tony la que si bien
no se rompió, sufrió un primer quiebre. Superada la dificultad, en octubre
ambos prácticamente salieron huyendo de París pues Arturo Alessandri, el
Presidente de Chile que acababa de dimitir, viajaba con destino a Francia
y entre sus acompañantes estaba la señora Gandarillas.
Una mujer irrumpe en la vida de Kit
En 1926 Kit, por primera vez, se involucra
sentimentalmente con una mujer: Jeanne Bourgoint una maniquí que
junto a su hermano Jean fueron los modelos que inspiraron a los personajes
de la novela “Les enfants Terribles” de Jean Cocteau.
Tony, a diferencia
de lo que había ocurrido antes con el escritor, no acusó el golpe,
ya que, no se sintió amenazado por Jeanne y aceptó la situación aunque la
mujer le desagradaba profundamente.
Además en su vida también había
aparecido otra persona. El 29 de mayo de 1926 Tony y su tía Eugenia habían
dado una cena en la casa del primero para celebrar el estreno de
“Pastorale”, uno de los ballets clásicos más débiles de Diaghilev, pero
que tuvo una recepción a la que asistieron desde Picasso hasta la Duquesa
de Alba.
También estuvo presente el brillante poeta surrealista
René Crevel que pronto pasó a convertirse en el nuevo amante de Tony.
A fines de este mismo
año, la situación económica de Gandarillas comenzó a volverse errática lo
que le obligó a dejar su suntuosa casa de la calle Montaigne, mudándose a
comienzos de 1927 a un no menos
ostentoso departamento en la calle Marroniers.
Infidelidades y desencuentros
En octubre de 1927
Kit vuelve donde Tony que se encontraba en Marsella cuidando a su nuevo
amante René Crevel que padecía de tuberculosis. Quince días más tarde los
tres se dirigieron a Vence, en los Alpes marítimos donde el clima podría
ser beneficioso para sus afecciones pulmonares. Estuvieron allí hasta
diciembre y Kit pintó bastante en esos días. En diciembre volvieron a
París y aunque Tony se sentía algo enfermo se trasladaron con Crevel a
Berlín para celebrar la fiesta de Año Nuevo y continuaron su gira que los
llevó a Nápoles, Atenas y Mónaco.
René en tanto se quedó en Alemania
hasta fines de marzo, luego de haber conocido a Théa Sternheim, la hija de
un dramaturgo de ese país a la que todos llamaban " Mopsa " y con la que
inició un romance.
Wood y Gandarillas retornaron a París para no
perderse la fiesta que en junio dio Luisa Casati y ya en julio estaban en
Cannes. En Vichy, Tony fue detenido para que pusiera fin a su libertinaje
tal como Wood luego con franqueza le contó a su madre.
Luego de superar
este inconveniente Kit se fue a Londres y pasó un buen tiempo en compañía
de los Nicholson. Se sentía acompañado y tranquilo ya que gracias a una
herencia que le había dejado su abuela pudo incluso arrendar su propio
departamento. Sin embargo no se sentía feliz ya que infructuosamente
intentó reconquistar a Meraud, por eso en abril de 1928 retornó a Francia
para comprobar con dolor que además estaba perdiendo a Tony.
Este
último había comenzado un romance con María, la duquesa de Gramont que
había sido su primera modelo. Kit que siempre había sospechado que estaban
enamorados no se sintió celoso, sin embargo no tenía claro si Tony aún lo
necesitaba y por eso no se atrevió en un primer momento a abandonar el
departamento que por tanto tiempo habían compartido. María por su parte
comenzó a hacer modificaciones e imponer su gusto en el decorado de la
vivienda y Tony parecía feliz. Kit íntimamente se sintió dolido y pensó
que su vida allí no tenía mucho sentido por lo que se marchó con destino a
Cornualles y junto a los Nicholson comenzó a trabajar seriamente.
A comienzos de 1929 Wood se estableció nuevamente en
Londres en una pequeña casa situada en Milton Place, cercana a la de los
Nicholson y a la de Tony en Chelsea. Todo parecía ir bien aunque el dinero
escaseaba principalmente para satisfacer su hábito de consumir drogas.
Tony parecía cada día más lejano y ya no se preocupaba como antes de
mantenerlo y pagar sus cuentas.
Finalmente ese mismo año estalla la crisis
económica y el famoso “martes negro”, del 29 de octubre de 1929, golpea
con fuerza a los ricos amigos de Kit. Prácticamente todos acabaron
arruinados y por primera vez deben trabajar para poder vivir.
El 29 de agosto de 1930,
la vergüenza abruma al pintor, que piensa que no vale la pena tanto
sufrimiento y cambia de
planes.... Christopher Wood, sin detenerse a pensarlo, se arroja bajo la
ruedas del tren en la estación de Salisbury.
La vida sin Kit
Tony estaba en Biarritz y desde allí le escribe a Winifred
Nicholson: “Kit vivirá para siempre entre nosotros. Debemos hacer todo lo
que podamos en su memoria. Soy tan terriblemente infeliz que no puedo aún
escribirle y expresarle todo como quisiera. Él significaba para mi más que
mis niños y toda mi familia, un amigo como Kit es muy raro en este mundo y
yo no merecía ni su amistad ni su gran afecto. No me dejen solo. Necesito
estar cerca de los amigos de Kit”.
Luego, abrumado por la culpa, en
otra carta desde Madrid, Tony afirma: “El se ha ido y con él una parte de
mí. Pienso que lo pude haber salvado y por eso me siento más miserable
cada día”.
Este sentimiento que no lograba aplacar lo pondrá nuevamente de
manifiesto al escribirle a H.S. Ede, curador de la galería Tate y amigo de
Wood que montó una exposición con sus obras en Menton Place: “No puedo
sentirme sereno desde la muerte de Kit. Sé que estoy equivocado, pero no
lo puedo evitar. Siento que yo debería haberlo salvado” .
Hacia fines
de septiembre de ese mismo año su angustia no disminuye y nuevamente le
escribe a Tate: “Usted sabe lo que significa para mí su trabajo. Todo lo
que he estado esperando en mi vida es que él llegara a ser grande.
Independientemente de lo que haga no puedo pensar en algo que no sea sólo
en Kit y me siento cada día más desdichado”.
Su angustia al final lo
condujo a un colapso nervioso del que tardó años en recobrarse. Estaba
convencido que si él además de financiar el consumo de drogas de Kit se
hubiese preocupado luego de pagar para su rehabilitación, lo más probable
es que él todavía viviera. Clare Wood que nunca lo culpó se mantuvo en
contacto con Gandarillas hasta que falleció en el año 1944.
René Crevel entretanto se suicidó la noche del 17 de agosto de
1935 abriendo la llave del gas en su departamento y de Frosca nunca más se
supo.
Nuevas locuras
Se puede afirmar con absoluta
certeza que finalmente Tony logró recuperarse y que volvió a sus andanzas.
Ejemplo de ello es una de las escenas que escandalizó a la sociedad de la
época.
En Venecia, en 1942, junto a su amiga, la princesa
Violeta Murat, visitan al viudo de la princesa Olga Caracciolo, el barón Gayne de Meyer (7), para presentarle sus condolencias. El barón alemán, de
riguroso luto, almorzó con ellos y luego se retiró a reposar, no sin antes
advertirles a los ilustres huéspedes que tanto su casa como su servidumbre
quedaban a su disposición.
Hacía tanto calor que la princesa se desprendió
de parte de sus ropas y se reclinó sobre un sofá, mientras
Tony descubría una polvera blanca que, dada la fama
de toxicómano del barón, pensó que tenía droga. Junto a Violeta, no dudó
en inhalar parte del contenido, pero en ese momento el barón entró
gritando: "desgraciados, qué habéis hecho con las cenizas de la pobre
Olga". Raudos, los amantes salieron al canal para coger su barca y huir.
Fue la misma Violeta quien más tarde contó la historia a sus amigos,
añadiendo: "realmente Tony es un mal educado sin remedio ¡qué falta de
tacto!". A lo que Tony replicó “Créanme, la querida Violeta esta siempre
tan distraída que si hubiese sido por ella habría vaciado la urna antes de
darse cuenta”.
Un nuevo dolor en la familia
El sábado 15 de enero
de 1949 el diario chileno La Hora daba cuenta de la siguiente manera de
una nueva tragedia que se cernía sobre la familia de Tony: Falleció el
novio de hija de diplomático chileno señor Gandarillas Londres 14.- Se
anunció la muerte ocurrida el miércoles en París del barón Derwent, a la
edad de 49 años. El barón sufrió una operación pulmonar. Hace solo seis
semanas se anunció su compromiso con la señorita Carmen Gandarillas, hija
de don Antonio Gandarillas, secretario de la Embajada chilena. El
matrimonio iba a efectuarse en el curso del corriente mes. El barón había
estado enfermo durante casi un año. La novia y sus padres estaban con él
en París.
Efectivamente George Harcourt Vanden-Bempde-Johnstone, tercer Barón de
Derwent, trece años menor que su futuro suegro, había fallecido y la
muerte continuaba rondando a Tony.
A partir de esta fecha, públicamente
se pierde su rastro por varios años, pero su reaparición en escena el año
1957 nuevamente nos lo muestra en una
tragicomedia.
El adiós a María Laura y Tony
El compositor
americano Ned Rorem, también homosexual, escribe en su diario de
vida sobre el singular Tony, como su vida fue una fiesta y un drama.
La
primera mención la hace el 27 de agosto de 1964 donde indica “Tony
Gandarillas nos hizo una visita durante veinte minutos. Cuando se marchó,
con Auricv(8) recordamos como en el verano de 1951 por el telescopio que
teníamos en nuestro jardín lo vimos siendo azotado por su chofer en el
Castillo San Pierre a cinco yardas de distancia”.
Finalmente, el día 23
de febrero de 1970 Rorem nos cuenta: "Ayer en el día del cumpleaños de
Washington pasé largo rato leyendo la enternecedora carta de Henri Hell
que detalla el entierro de María Laura de Noailles (9), que había
fallecido el 29 de enero de ese mismo año. Según él, como una bofetada, el
pasado se hizo presente otra vez para todo París, a causa de su muerte que
ocurrió exactamente una semana después que la del viejo Tony Gandarillas a
quien ella misma había acompañado al hospital”.
Para entonces ya no
quedaban rastros de la fortuna familiar. La crisis económica de la familia
sorprendió a los amigos que debieron ir en su ayuda. Ya en 1968 Arthur
Rubinstein en carta a su amiga Lesley Jowitt, vizcondesa de Stevenage, le
manifiesta: "En cuanto a Juanita estoy bastante preocupado y no puedo
comprender que no tenga dinero después de haber tenido tanto, pero si
puedo ayudar lo haré gustoso ya que no puedo olvidar lo encantadora que
fue ella conmigo”. A contar de esa fecha Rubinstein le envió a Juanita
doscientas libras esterlinas el primer día de cada mes hasta su muerte en
1971.
Nota: La mayor parte de esta historia está basada en el libro “The
Fatal Englishman: Three Short Lives” de Sebastián Faulks en que la
primera parte trata de la vida de Christopher Wood.
(1) Actriz y cantante francesa. (2) Un judío vienés que había
adquirió el restaurante en 1910 al que los clientes adoraban pues era
abierto, demostrativo y extremadamente generoso. El “Eiffel Tower” cerró
sus puertas el año 1938. (3) Ver historia anterior: “Peggy, amor y
muerte en París” (4) Tras la Primera Guerra Mundial, Turquía quedó muy
debilitada y Grecia consideró que podría extender su soberanía en Asia
Menor. En mayo de 1919, un cuerpo de expedicionarios griegos desembarcó en
Esmirna y emprendió la conquista tierra adentro, llegando hasta la región
central de Anatolia. Pero los turcos resistieron; comenzaron a recuperarse
en agosto de 1922 y el 9 de septiembre reconquistaron Esmirna. (5) Esa
ciudad principesca del Imperio Austro-Húngaro se llama ahora Karlovy Vary
y pertenece a la República Checa. Es un balneario ubicado en Bohemia
occidental célebre por sus aguas termales. (6) Su historia que se
asemeja en parte a la de Kit la contaremos más adelante en un nuevo
reportaje (7) Fotógrafo y coleccionista de arte que falleció en
1949. (8) Georges Auric, músico y pareja de Rorem. (9) Marie-Laure
de Noailles (1902-1970) mecenas heredera de banqueros alemanes y
aristócratas franceses, que fue protectora, entre otros, de artistas como
Salvador Dalí, Luis Buñuel, Man Ray y Jean Cocteau, a los que les financió
algunos de sus trabajos en diferentes momentos de sus carreras artísticas.
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