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Se denomina con este nombre a la
literatura escrita por los españoles que marcharon al exilio después
de la derrota en la Guerra Civil española (1936-1939) y que,
regresados o no a España, vivieron con ese carácter hasta la muerte de
Francisco Franco (1975). La mayor parte de ellos se afincaron en
países hispanoamericanos, aunque también en Estados Unidos (Jorge
Guillén, Federico de Onís, Américo Castro, Pedro Salinas), en París
(Jorge Semprún), en la Unión Soviética y en otros
países.
La actividad de estos exiliados fue
múltiple: creación literaria, fundación de revistas y editoriales,
cátedras universitarias, periodismo, orientación de grupos y
renovación de tendencias. Su ámbito lingüístico fue mayoritariamente
español, pero hubo también escritores en gallego (Eduardo Blanco Amor,
Rafael Dieste, Alfonso Rodríguez Castelao) o en catalán (Josep
Carner,
Joaquín Xirau).
Entre las revistas literarias y de
pensamiento fundadas por exiliados cabe recordar: en México,
Nuestra España, La España peregrina, Taller (dirigida por el
mexicano Octavio Paz), Romance, Ultramar, Cuadernos Americanos;
en Argentina, Pensamiento español, Correo literario, Realidad,
Galeuzca; en Cuba, Atentamente; en Colombia,
Espiral; en Venezuela, España; en Chile, España
libre; en Uruguay, Temas; en París, Libre, Cuadernos de
Ruedo Ibérico.
En materia de editoriales, en México,
aparece Séneca y en cierta medida, el Fondo de Cultura Económica; en
Cuba, La Verónica; en Argentina, Losada, Sudamericana, Emecé, Santiago
Rueda y Bajel.
La lista de escritores emigrados sería
interminable, y se han publicado algunos censos y obras de carácter
bibliográfico, que recogen algunas listas, casi todas ellas
incompletas.
Notable, por el trabajo previo
realizado, y la fecha de su publicación es la obra impresa de Los
intelectuales españoles en América (1936-1945) de Julián Amo y
Charmion Shelby, con prólogo de Alfonso Reyes, elaborada en la
Biblioteca del Congreso, de Washington, editada por la Standford
University Press (1950) y reimpresa en Madrid (1994).
En el exilio republicano estuvieron
representantes de todas las formas literarias, corrientes y estilos,
de todas las escuelas y tendencias. En poesía, se exiliaron la mayor
parte de los componentes de la generación del 27. También se exiliaron
algunos que, sin tomar decidido partido por algún bando en pugna, se
alejaron de la España en conflicto: José Ortega y Gasset, Ramón Pérez
de Ayala, Gregorio Marañón, Azorín, Pío Baroja. Caso especial es el de
Antonio Machado, que permaneció fiel a la República hasta el último
momento y encerrado en un campo de concentración, murió en Francia al
poco de llegar.
Algunos de estos escritores, aparte de
seguir cultivando su memoria personal y colectiva y el recuerdo,
intelectivo o apasionado de la patria lejana, produjeron obras de tema
americano como Max Aub, Francisco Ayala o Ramón Sender.
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