Desayuno con Capote

Por ARTURO SAN AGUSTÍN

Pilar, una de las primas del novelista Truman Capote, recuerda su visita a TiffanyIs con el autor de 'A sangre fría'

Cuando todos nuestros sueños eran rubios y el cine sabía arroparnos las películas fumaban tabaco mentolado.

Es menuda, femenina. Tiene el gesto viajero, decidido y elegante de las gentes que uno se encuentra en el Waldorf Astoria, ese hotel de Nueva York que aún ofrece argumentos de cine y un reloj histórico. Viste traje blanco, calza zapatos de piel de serpiente y escribe poemas secretos que hablan de la mar y la noche. También aparece la serpiente en su pequeño bolso de
Pilar Capote afirma que su apellido es sinónimo de carácter.
Foto: JULIO CARBÓ

 charol. Y como aquellos argumentos en tecnicolor, la canaria Pilar Capote fuma Gold Coast, tabaco mentolado que sirve para recordar las avenidas y escaparates caros neoyorquinos que paseó con su prima Yola y con otro de sus primos, con el más famoso: el novelista estadounidense Truman Capote.

"Truman, que nació en 1924 en Nueva Orleans, era simpático y muy afectuoso. Alguien escribió de él que vivía tan intensamente que acabaría por quemarse. Y tal vez no se equivocó. Sufría mucho. Solía decir que se había anticipado a su propia obra. Con Truman, siempre muy generoso, recorrimos tiendas y compramos muchos vestidos. Y, cómo no, le pedimos que nos llevara a TiffanyIs. Truman conocía bien los establecimientos de Nueva York en los que servían café de verdad".

Pilar ha vuelto posteriormente a Nueva York, pero sin la presencia de su pariente Truman todo es ya otra cosa. "La Quinta Avenida sigue siendo hermosa, pero es que Truman la engrandecía. Todo lo hacía más ameno. A él le encantaban las cosas bonitas".

Mermelada de fresa, tostadas, mantequilla, jugo de lima y té de flores. Ese fue el desayuno que compartimos con Pilar Capote. "Mientras visitábamos la joyería TiffanyIs yo veía que las dependientas y dependientes lo reconocían. Al final casi todos acabaron pidiéndole un autógrafo. A Truman le encantaba decir que mi prima Yola se parecía a Audrey Hepburn. ¿La recuerda usted tañendo la guitarra y cantando?" Holly Goligthly canta que no quiere morir ni dormir. Sólo quiere recorrer las celestes praderas. Quizá Truman Capote pensaba lo mismo.

El abuelo de Pilar, el primer médico que ejerció en la isla de La Palma, Canarias, era primo hermano de Joe García Capote, el padrastro del escritor y de quien éste tomó su segundo apellido. "Los Capote son tipos de gran carácter. El apellido Capote es sinónimo de genio, y eso que venimos de los franceses Capeto. Ya sabe: reyes, generales, etcétera. El problema es que nosotros descendemos, por así decirlo, de un Capeto bastante tonto, un general francés que llegó a Canarias. Somos una familia muy unida. Por eso dicen que somos un clan". Hay un pasado tabaquero en la historia de algunos Capote que, pese a los yanquis, siguen en el negocio.

Oriundos de La Palma, los Capote llegaron a Cuba cuando ésta era colonia española. El padre de Joe García Capote era un coronel del Ejército español que acabó convertido en terrateniente. Se casó en Barcelona, pero siempre vivió en la isla caribeña.

"Joe García Capote conoció a la madre de Truman en Nueva Orleans. En una de sus biografías se cuenta que el hermano de su madre decía de Joe que era el hombre más aseado que había conocido. Se bañaba y cambiaba de ropa interior y camisa varias veces al día".

Cuenta Pilar Capote que Truman adoraba a su madre, Lillie Mae. "Admiraba mucho a la mujer y siempre decía que si hubiese nacido para casarse lo habría hecho con una mujer canaria. Solía elogiar mucho las papitas arrugadas, el mojo picón y el cherne, que es un pescado que se somete a salazón. Truman era encantador, pero su condición de homosexual le hacía sufrir mucho. Y fíjese usted lo valiente que fue. Nadie salía a la palestra en aquellos tiempos. Nos decía que él no tenía enemigos pero sí muchos depredadores".

A Pilar y a su hermano Carlos la obra de Truman que más les gusta es A sangre fría, cuya primera edición en inglés aparece fotografiada al final de este texto. "También me gustan sus retratos. Hay uno precioso. Me refiero al que le hizo a Marylin Monroe. Si no recuerdo mal, la retrata durante el funeral de una actriz. ¿Puede ser Constance Collier?" Es. Collier fue corista antes que actriz shakesperiana y dio clases de arte dramático a Katharine Hepburn y Audrey Hepburn. "En ese retrato hay un momento delicioso. Es cuando Marylin se levanta el pañuelo dejando al descubierto una raya oscura en su cabello. Cuando Truman repara en ese detalle y le dice que siempre había pensado que era rubia natural, Marylin le responde: 'Nadie es así de natural, querido'".

Una llamada telefónica hecha desde Venezuela devuelve a Pilar Capote a una realidad llamada Hugo Chávez. "Yo fui durante tres años la agregada cultural en la Embajada de España en Venezuela. Qué pena de país. Qué gobernantes. Recuerdo cuando llegué la primera vez a Caracas. En la noche, la iluminaria de las montañas que rodean la ciudad me pareció maravillosa. Qué hermosura. Pero, ay, a la mañana siguiente descubrí que aquellas luces eran los llamados ranchitos: chabolas improvisadas con latas y cartones. Una cosa es la pobreza, y otra muy distinta, la miseria".

Pilar Capote habla de una de las biografías de Truman: la que escribió Gerald Clarke. "Parece ser que, cuando era niño, a Truman le regalaron un avión con pedales muy bonito. Se montaba en ese avioncito, comenzaba a pedalear y les decía a sus amigos que volaría hasta China. Curiosamente, momentos antes de morir Truman dijo que había decidido volar a China".

Truman Capote murió en Los Ángeles en 1984 hablando de China, de su madre y de su libro Plegarias atendidas. Estaba a punto de cumplir 60 años. Lo mataron el alcohol y los barbitúricos. Pilar Capote, como algunos autores, opina que su pariente siempre buscó el amor y nunca lo encontró. "Decía que no era frívolo, que sólo intentó desafiar a la muerte".

Al novelista le gustaba escuchar esa canción canaria que empieza así: "Alto y rubio mi niño. Cómo le quiero".

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ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO