TRUMAN CAPOTE

Por Mariano Antolín Rato

 

Truman Capote sólo tenía 23 años cuando fue aclamado como una de las jóvenes promesas de la literatura. Desde entonces hasta pasada la cincuentena fue un observador polémico, provocador y genial de Truman Capote la vida estadounidense, desde los barrios bajos de Manhattan hasta la Casa Blanca de los Kennedy.Llegó a convertirse, al tiempo que en escritor, en una figura de la jet-set y en una de las caras imprescindibles de los grandes shows televisivos. Histriónico y malicioso, inestable, exquisito, Truman Capote fue todo un personaje por si mismo y ya en vida consiguió convertirse en un mito. Truman Capote es de esas personalidades, tan habituales en la vida cultural estadounidense, cuya vida es su mejor obra. En el caso de Capote eso es evidente pues, a pesar de sus méritos literarios, su obra es escasa y, aunque de calidad, quizá no merecedora de la fama que arrastra el escritor. Posiblemente si Capote no hubiera sido quien era y, sobre todo, cómo era, su obra no tendría hoy la relevancia que ha tenido. 

"A sangre fría" es su obra más conocida. Es un estremecedor relato periodístico sobre un crimen que conmocionó a los EEUU. Un crimen muy americano en el que dos jóvenes entraron en una casa aislada y, sin ningún motivo, asesinan "a sangre fría" a la familia que la habitaba. Todo lo que sucedió después es un retrato de la América de entonces que sigue siendo la de hoy. La del "ojo por ojo y diente por diente", la de la venganza y la silla eléctrica. El libro se ha convertido también en un alegato contra la pena de muerte. En esta novela Capote y el preso condenado a muerte entablaron una relación que iba más allá de lo profesional y que llegó a convertirse en un enamoramiento, lo que quizá la haga tan auténtica. Autor también de "Desayuno en Tiffany's", la película protagonizada por George Peppard y Audry Hepburn llegó a convertirse en la película de culto de toda una generación. 


"El Elvis Presley de las letras norteamericanas"


Muchos consideran a Truman Capote el Elvis Presley de la literatura norteamericana. Lo mismo que el rey del rock and roll nació en el Sur profundo de su país y fue un chico delgado que enterró su buena pinta bajo la grasa. También se convirtió en una especie de zombi debido a su consumo incontinente de fármacos. Y, en definitiva, terminó traicionando el evidente genio que en un principio poseía. La vida de Truman Capote como la de Elvis, suele interpretarse de modo convencional como la de un artista al que el éxito echó a perder, algo que el propio escritor aceptó algunas veces. Nacido en Nueva Orleans, en 1924, pasó sus primeros años en un pequeño pueblo de Alabama al cuidado de unas parientes solteronas y raras. Su madre, que le tuvo a los 17 años, se volvió a casar con un tal Joseph Capote, de quien el escritor tomó el apellido, y se trasladó a Nueva York. Fue allí donde empezó a publicar relatos en revistas que atrajeron la atención de los críticos. Pero sería su primera novela sobre un adolescente que descubre su homosexualidad, Otras voces, otros ámbitos, aparecida en 1948, la que le haría famoso con su mundo poblado por unos personajes excéntricos, desamparados y dignos de cariño debido a su lírica generosidad.

En principio, fue un libro de culto entre los universitarios estetas de la época, y a pesar de sus excesos estilísticos no tardó en convertirse en un clásico moderno muy celebrado por la crítica. Este alentador comienzo contrastaba con su vida familiar. Su madre se suicidó a los tres años de la publicación de la novela, y a su padre adoptivo lo encerraron en un penal.

Tras el éxito de su primera novela y de los relatos siguientes, Truman Capote se hizo amigo de personas ricas y famosas que lo pasaban muy bien en compañía de aquel escritor ingenioso y maldiciente, bajito y de voz chillona, que engordó de modo insoportable y bebía sin parar. Unos amigos -sobre todo amigas- que terminarían apartándose de él cuando en 1975 aparecieron los primeros capítulos de la que sería su última obra, Plegarias atendidas. Con ella pretendía -o eso declaró- hacer una revelación proustiana de la vida de las personas que él trataba y que tenían dinero suficiente para hacer todo lo que les apetecía. Y el resultado fue un conjunto de chismorreos maravillosamente escritos sobre unos cuantos personajes de la buena sociedad neoyorquina que aparecían con sus nombres y apellidos auténticos, y le rechazaron como a un apestado.

Entre esas dos obras, Capote viajó mucho. Vivió en el Sur de Italia, en Tánger, en España, en París, y en diversas ciudades de las dos costas de Estados Unidos. Durante los años 50 y 60, pero sobre todo en los 70, se convirtió en una curiosidad pública, era un famoso que salía en los programas de televisión, asistía a todo tipo de fiestas, ponía de moda restaurantes y discotecas... y publicaba algunos de los grandes relatos norteamericanos del siglo XX. Uno de ellos fue Desayuno en Tiffany's, de 1958, donde aquella música verbal única de su estilo, una mezcla de inteligencia y sentimentalismo que revelaba a los seres humanos como híbridos de algo barroco y banal, se aplicaba para narrar la historia de una vecina muy atractiva en busca de un hombre rico.

A sangre fría, de 1965, es la novela más conocida, y quizá mejor, de Truman Capote. Le hizo ganar mucho dinero y su autor la calificó de «novela de no ficción» porque, aun llena de recursos literarios asombrosos, se basa en un espantoso hecho real.

A partir de entonces, Capote fue más figura pública que nunca y, sin pelos en la lengua, como siempre, no se cortaba en declararse homosexual y drogadicto. Publicó semblanzas memorables -por ejemplo, las que hizo de Marlon Brando, Marilyn Monroe o Elizabeth Taylor-, y relatos de gran calidad como los testimonios de Música para camaleones (1980).


A los 15 años de su desaparición, y casi olvidadas sus andanzas con Jerry Hall, Deborah Harry, Bianca Jagger o Lee Radziwill - la hermana de Jacqueline Kennedy/Onassis-, y tantas otras de sus amigas famosas, lo que queda de Capote son unos cuantos libros inolvidables que siguen situándolo entre los grandes narradores norteamericanos de todos los tiempos.

 

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ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO