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APUNTES
BIOGRÁFICOS
Carr o Ker / Kerr, Robert
Vizconde Rochester
Conde de Somerset
Robert Carr captó la atención del rey James (Jacobo
I de Inglaterra) en dos ocasiones, la primera mucho
menos prometedora que la segunda.
Nacido en Escocia,
fue el hijo más joven de una familia noble, los Kerrs de Fernihurst, y
comenzó a hacerse su hueco entre lo mas destacado de la Corte de
Escocia. Pero su participación juvenil en un acto frente al Rey quedó deslucida
dada su tendencia a mutilar los discursos con una desastrosa y defectuosa pronunciación
del latín. Eso podría haber sido el final de su relación con James sino
hubiese sido por un accidente sucedido algunos años más tarde.
En 1607, en el día de la solemne Toma de Posesión del trono, el joven Carr
se rompió una pierna o un brazo (depende de la versión).
Desde que sufrió la
lesión, Carr fue establecido en Charing Cross Hospital con cuidados
médicos "reales" y el Rey se mostraba tan solícito que sus
atenciones "Excedían las demandas de la cortesía común", como un observador comentaba.
La Corte, siempre rápida
en sus intenciones de trepadores, se dio cuenta de que el camino más
veloz para lograr para el favor del rey era preguntar por la salud de Carr.
"Señor, era asombroso la manera en que los grandes hombres se
peleaban para ir a visitar al convaleciente", escribió Sir Anthony Weldon.
Una vez recuperado, Carr empezó su rápido ascenso. Ese mismo año (1607) fue
nombrado Caballero de Recámara (Gentleman of the
Bedchamber). En 1611
recibió el título de vizconde de Rochester en 1611, título que incluía un asiento en la Cámara de los Lores,
pasando a ser el primer escocés en la Cámara de los Lores inglesa.
En 1612 se convirtió en
Consejero privado y también Secretario del Rey, reemplazando a Robert Cecil que había
fallecido. Finalmente, en 1613, Carr fue nombrado Conde de Somerset y Lord
Tesorero de Escocia.
Como parecía ser el destino de todos los favoritos del rey, Carr no era popular en algunos círculos. Cuando fue
publico que el rey le estaba enseñando el latín, la lengua que una vez había
destrozado hasta el punto del estropear un acto regio, una persona ingeniosa
de la Corte dijo "Sería mejor si alguien enseñara al escocés presumido
a hablar inglés apropiadamente". Sus contemporáneos estaban de acuerdo en que su calidad sobresaliente era la insolencia.
Respecto a su apariencia general, Arthur Wilson lo describió como
"mas bien compacto que alto; sus características podrían indicarse
como apuestas, mas que de hermosura". Historiador de siglo veinte, William McElwee
fue menos amable. De acuerdo con él, "Carr era un atleta alto y estúpido con
ricitos rubias de gestos ligeramente afeminados, calculados
para captar la mirada de James" - cosa que indudablemente habría logrado. McElwee
también escribió que James "Aparecía por todos lados con su brazo alrededor del cuello de Carr,
basándole y acariciándole, pellizcando sus mejillas y alisando su pelo constantemente".
No satisfecho de otorgar títulos, oficinas y su cariño al escocés joven, James también le
colmó de obsequios, incluyendo "Una lingote de oro cuajado con diamantes, y
una pintura con el retrato del rey" (con un precio de 300 libras)
Un año después, un error administrativo permitió que
el Rey diera las propiedades de Sir Walter Ralegh en Sherborne a Carr
, a pesar de la petición de la esposa de Ralegh "De ser dado todo esto afuera de la ruina de su
marido". No sorprendió a los cortesanos, la negativa del rey a
atender tal suplica, debido a que Carr necesitaba tales propiedades, sin
pretender calmar la cólera de la familia de Ralegh. En el siguiente año, Carr
también se benefició de la ruina de otro hombre cuando recibió las propiedades escocesas perdidas
de Lord Maxwell.
El ascenso de Carr no se dio sin obstáculos. El ex Ministro principal de Elizabeth, Robert Cecil, se opuso a él,
preocupado por el poder que iba logrando el joven. El hijo de James, Prince Henry
comentaba que "No le agradaba completamente", un rechazo compartido por su madre,
la Reina Anne, quién sentía "El mismo espíritu de animosidad en contra del
conde de Somerset que su hijo tenía", lo que llegó a convertirla
en "Cabeza de una fenomenal facción en contra de él". Pero la muerte de Cecil en mayo 1612 y la muerte de Henry en noviembre ese mismo año
constituirían la desaparición de dos de los obstáculos principales en la
ascensión de Carr que "pasó a tener la posesión completa de los favores del Rey."
En 1614, Carr ostentaba una posición de "Ninguna habitación, ninguna petición,
ningún negocio, ninguna carta, en la que el Sr. Carr dejase de tener una mano adentro.". Por supuesto, estando en tal
posición, Carr recibió "Grandes recompensas" de pretendientes, ansiosos
de lograr cuestiones y favores importantes para ellos ante el rey. También fue en 1614 que Carr llegó a la cima de su asombroso
poder cuando fue nombrado Lord chambelán. Ese mismo año, James declaró que
amaba a Somerset por "encima de todos hombres".
A pesar de que Carr
estaba contento con tantos títulos y cargos, en realidad no tenía ninguna
pretensión en cuanto a la política y tenía poco impacto sobre la política de la
época. Como se menciona en una valoración hecha a mediados del siglo XVII por Michael Sparkes, "... no
se puede leer acerca de nadie que haya sido tan grande favorito como
Somerset." Pero Sparkes añadía: "Tampoco hubo ninguno que
tuviera tan imprevista e inesperada caída." El romance de Carr con una mujer casada
provocaría esa caída, alcanzando inclusive al mismo rey con la
avalancha del escandalo.
La dama en cuestión era Frances Howard, esposa de Robert Devereux, 3er Conde de Essex,
casada a su pesar a la edad de trece años. Mimada, obstinada e impaciente, era también sumamente atractiva. Incluso sus enemigo, Arthur Wilson, la describió como "Una belleza de
gran magnitud en el horizonte la Corte". La joven puso sus miras sobre el Conde de Somerset, y pronto el favorito estaba dentro de sus
brazos. El hecho de que era una mujer casada era una contrariedad obvia así que ella y Carr
empezaron a procurar la anulación de su matrimonio. Había dos maneras en que podía haber conseguido esto. El primero era
probar el "maleficium de propter de nulidad", es decir que su marido era impotente hacia ella personalmente. El
otro era probar "frigiditatem de propter de nulidad" que quiso
decir que era impotente hacia todas mujeres. Mientras lo mas probable
era que el Conde de Essex nunca consumó su casamiento, estando su impotencia
relacionada con la falta de predisposición de la niña. Sin embargo, para asegurar la anulación correcta de su matrimonio, Frances decidió alegar
"frigiditatem" en vez de "maleficium".
Mientras tanto, el Rey James
apoyaba activamente el matrimonio de Carr - Howard haciendo todo que podía para asegurar
el procedimiento. Se había encargado del encarcelamiento de Thomas Overbury, que se opuso al divorcio, había intimidado el comité
investigador y, cuando parecía que el veredicto podía resultar negativo, añadió a dos obispos
al comité. A su debido tiempo, la anulación fue concedida por una votación de 7-5, y Somerset y Frances
fueron libres para casarse. Esto lo hicieron en diciembre 1613, en la capilla
real y con James corriendo con la mayor parte de los gastos.
La vida parecía muy dulce para Robert Carr, y más dulce probablemente en 1614 cuando fue
nombrado Lord chambelán logrando "Tanta influencia sobre el rey como nunca
otro hombre llegó a tener". Pero las cosas estaban a punto de
convertirse en amargas.
Encantado con lo
que su vida ida había sido hasta entonces, 1615 fue el año del
principio del final para Robert Carr, y su caída fue
sensacional. Siendo un hombre de posición y poder, Carr había atraído mucha
atención sobre su persona, y había obtenido su propio favorito. El hombre era Thomas Overbury, que
"mostró un talento esencial para las ambiciones de Carr" y juntos
"aspiraron a conseguir el poder político". El Rey James no estaba contento con la amistad
cercana surgida entre ambos hombres, especialmente debido a sospechas
fundadas de que se había transformado en una relación física. Otra razón para su desagrado surgió del hecho de que Overbury, trabajando con Carr, sabía más secretos del
Estado que el propio Consejo Privado. Además comenzó a mostrar
abiertamente su oposición al casamiento de Carr con Frances
Howard. En un esfuerzo de alejarle, James ofreció,
exigiendo una respuesta perentoria, a Overbury un puesto de embajador, que fue
rechazado. Fue toda la excusa que James necesitaba para enviarlo a la
Torre. Overbury no viviría para ver la libertad otra vez.
Durante encarcelamiento en la torre, Overbury escribió a Somerset con regularidad,
pidiendo ayuda para obtener su libertad afirmando que contaba con su promesa "Incondicional con respecto a mi
rescate." Carr instó la paciencia, " ya que si bien actualmente no podía lograr el lo que requería, en breve oiría hablar de su rescate."
Cuando el tiempo pasaba y
no llegaba ninguna ayuda, Overbury comenzó a desesperar y empezó a amenazar a Carr.
"No quisiera llegar al extremo de difundir, algo del que usted y yo tanto nos arrepentimos."
Con el tiempo prosiguió en sus amenazas, prometiendo a Somerset que "Sabrán
del amor de nueve años y de secretos de todo índole". Obviamente
estaba convencido de que sus recuerdos serían suficientes para conmover al negligente Somerset, Overbury se
pasó al chantaje. "He tenido estas vacaciones para escribir que
la historia entre nosotros desde el primer beso hasta el día de hoy" y otra vez menciona
"los secretos de lo sucedido entre nosotros". Informó a Somerset que su "Historia" estaba terminada y
que la había "Cerrado bajo ocho llaves y enviado a un amigo de
absoluta confianza" La falta de acción con respecto a estas amenazas de Somerset indica que no estaba demasiado perturbado por ellos y cuando, en septiembre 1613, Overbury se murió en la torre, cosas
parecieron asentarse y la buena estrella pareció brillar nuevamente sobre Somerset.
Aunque bajo tintes políticos, la muerte de Overbury tuvo mucho que ver con su oposición para el divorcio inminente de Frances Howard, oposición
que tenía mucho que ver con su propio miedo de ser reemplazado en la
consideración de Somerset. Estaba celoso y "desconfiaba de cualquier
partner en el favor de mi Señor de Somerset". Además no le
agradaban los Howards "en contra de quienes declaró su odio y oposición."
La muerte de Overbury no sucedió por causas naturales. Como Francis Bacon, Procurador General
en la época, comentó, Overbury había sido "conducido a la muerte... veneno
tras veneno, primero realgar, luego arsénico, luego sublimado de
mercurio" Los detalles fueron hechos público en 1615 y sobre 13 de octubre ese año fue
ordenada una investigación completa , dirigido por Presidente de la Corte Suprema Sir Edward Coke.
El 17 de octubre, Somerset y su esposa fueron puestos
bajo arresto domiciliario. El Rey James nombró una comisión investigaran
de tres hombres. La rapidez con la que se movió fue paralela a la forma
en que decayó su relación con los Carr y su distanciamiento
de tales sucesos desagradables. Las peticiones de Carr para que se cancelase la investigación y sus quejas sobre la composición de la comisión de
investigación cayeron en oídos sordos. Tampoco valieron de nada sus amenazas
de que el trono sufriría d3e perder el apoyo de la influyente familia de su esposa si la investigación
continuaba.
El hecho era que Overbury era el preso del Rey que
"hizo el estado responsable de su cuidado". En otras palabras, fue la responsabilidad del estado
el guardar a un preso seguro.
Otras tres personas habían sido arrestadas e interrogadas en relación con el homicidio de Overbury: Sir Gervase Elwes, guardián
de la Torre; Richard Weston, asistente del guardián; y la Sra. Turner, que tenía enlaces con la Condesa de Somerset.
Los tres había sido puestos en esos cargos justo antes de que Overbury había sido arrestado. Confesando su participación en el homicidio, fueron colgados en principios de noviembre.
James intentó conseguir que Carr confesase su participación en el homicidio y instó al teniente de la torre a que hiciera lo mismo. Pero Carr
se mantuvo firme en su negativa. Mantuvo su inocencia y hizo sus intenciones claras en
las declaraciones previas al juicio próximo.
James tenía más miedo que
a los intentos de Carr de implicarlo en el homicidio, a que Carr divulgase los detalles profundos de su relación. Esto era un miedo compartido por otros pero Bacon desarrolló una estrategia para
evitar tal final. Sólo fue esto; si Carr "desarrolla su discurso
implicando en intimidades al rey" el auxiliar de lo haría callar. "Por consiguiente, en el juicio había dos hombres
colocados al lado de Somerset "Con capas sobre sus brazos"
"para retirarlo de la barra de declaraciones con violencia, y llevárselo"
Sobre el 25 de mayo, Carr enfrentó el juicio. Aunque su esposa había confesado el homicidio, Carr mantuvo su inocencia. Ambos, sin embargo,
fueron encontrados culpables y sentenciados a muerte. James conmutó la sentencia a la cadena perpetua, y dejó
a la pareja languidecer en la Torre hasta 1622.
Aun si no hubiera
surgido el asunto de Overbury, los días como favorito de Robert Carr
estaban contados desde 1615. Se había puesto dominante, discutidor y un
"exagerado histérico" actitudes que James deploraba: "Nunca me perdonaré pero llevaré esa cruz a la tumba conmigo,
de elevar a un hombre a tan gran altura para que tras hacerlo osase el perforar mis orejas con tales discursos".
La frustración de James con su antiguo amante está clara en una carta que escribió a Somerset en 1615.
El ella dirige su atención al comportamiento del joven, comentando "Locura extraña" y "Orgullo insolente"
y le acusa de inventar "Una nueva arte de maldecir sobre mí , como con la lengua del diablo". Acusa a Carr de presentar un "Comportamiento hosco obstinado constante" hacia él.
Pero lo peor de todo, en el
sentimiento de James, es que Carr cree que tiene sobre el rey "tan
alejado en su reverencia que haga lo que haga no le ofendería". Podemos
estar seguros que no representa el apetito sexual el enganche del rey por Carr, porque en la próxima línea James se queja
de que "ha sido usted mismo quien ha dejado de estar tendido en mi cámara". El
rey muestra su atención para "El pesar infinito de un corazón profundamente herido" y su aseveración que no puede soportar más el pesar
de la forma en que Carr se conduce "Un pecado imperdonable contra Dios
en consumirme a mismo deliberadamente" muestran que la relación ha llegado al punto límite.
Recuerda a Carr "Que toda su esencia, excepto su respiración y alma, es
mía." Recomienda que Carr lo sujete " por el corazón" y no intente sujetarlo a través del miedo
porque "Toda la violencia de mi amor en ese instante será cambiada a un presente tan violento
de odio."
Para contemplar el
panorama de crepúsculo de Carr, las atenciones de James habían sido cogidas por otro joven,
que le había presentado en 1614, George Villiers
Esta presentación no era
casual, sino que pero había sido organizado por un grupo de cortesanos
para disminuir la influencia que Carr y los Howards tenían sobre el rey.
Antes de 1615, Villiers
tenía la atención y el favor del rey y Carr estaba furioso.
James ofreció una oportunidad
de reconciliación a su antiguo favorito. Hizo saber a Carr que le enviaría Villiers "Con propuestas de dedicación y servicio leal". Todo
lo que James requirió de Carr fue una "Respuesta generosa" de que
entonces la ruptura entre ellos sería curada. Carr, sin embargo, no
estaba dispuesto a ser magnánimo. En respuesta a la propuesta de Villiers, Carr dijo al joven,
"Yo, si puedo, destrozaré su cuello, y de eso ten la seguridad."
Como destaca el historiador Roger Lockyer, " Era, en efecto, una declaración de guerra."
Carr luchó furiosamente contra el progreso de su rival , y instó a James a que
nombrase a Villiers para un puesto inferior en vez de Gentleman , pero
le hicieron caso omiso. La ascensión de Villiers y su favor eran suficientemente
prometedores como para dar pistas de la caída de Carr, pero el asunto de Overbury surgió y Carr fue retirado
de la vida pública completamente.
Después de ser liberado del encarcelamiento en 1622, Carr y su esposa, cuya relación
se había "deteriorado gravemente" durante la investigación y el juicio, se trasladaron al
campo y vivieron sus vidas en un retiro gris. En octubre 1624, James dio un indulto a Carr.
Robert Carr murió en el olvido y en la oscuridad social en 1645.
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| ISLA
TERNURA |
PLAYA |
NO
ERES EL ÚNICO |
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