1907  -  1973

MIENTRAS PASEABA UNA TARDE

 

Mientras paseaba una tarde,

         bajando por Bristol Street,

las multitudes en las aceras

eran campos de trigo maduro.

 

Y junto al río crecido

         oí cantar a un enamorado

bajo la vía del tren:

         “El amor nunca se agota.

 

Yo siempre te voy a querer,

         hasta que China y África se junten,

y el río salte encima de la montaña

         y el salmón cante en la calle.

 

Te querré hasta que tiendan

         el océano para que se seque

y las siete estrellas graznen

en el cielo como gansos.

 

Los años correrán como liebres

         porque en mis brazos llevo

la Flor de los Tiempos

         y el primer amor del mundo”.

 

Pero los relojes de la ciudad

         empezaron a zumbar:

“No dejéis que el Tiempo os engañe,

         nunca lo vais a vencer.

 

”En las madrigueras de la Pesadilla

         donde la Justicia está desnuda,

el Tiempo vigila desde la sombra

         y tose cuando intentáis besaros.

 

”Con angustias y migrañas

         la vida se va escurriendo

y el Tiempo se sale con la suya

         mañana igual que hoy.

 

”En muchos valles verdes

         se amontona la nieve atroz,

el tiempo deshace los bailes

         y la pirueta del colimbo.

 

”Oh, meted las manos en agua,

         metedlas hasta las muñecas,

mirad en la pileta

         y pensad que habéis perdido.

 

”El glaciar llama desde el armario,

         el desierto gime en la cama,

y la grieta en la taza de té

         lleva tierra a los muertos.

 

”Allí el mendigo rifa billetes de banco

         y el gigante hechiza a Pulgarcito,

y el pálido muchacho ruge de furia

         y Jill se tumba de espaldas.

 

”Oh, mirad en el espejo,

         mirad vuestra preocupación;

la vida sigue siendo una bendición

         aunque vosotros no sepáis bendecir.

 

”Oh, quedaos en esa ventana

         mientras las lágrimas os queman,

amaréis a vuestro mezquino prójimo

         con vuestro corazón mezquino”.

 

Ya se había hecho muy tarde,

         los enamorados se habían ido,

los relojes habían dejado de zumbar

         y el río profundo seguía fluyendo.

 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO