1907  -  1973

CINCO CANCIONES DE W. H. AUDEN

Versiones de José Joaquín Blanco

I

Mi interior me desaprueba
y me pasma: ¡que me atreva
a estar aquí y a mirarte!
¿Cómo pude ayer jurarte
(incluso a las 3 a.m.)
Amarte hasta que me quemen?

Peores cosas que mentiras
Ve la tierra cuando gira;
Y lo hace tantas veces,
Perdonándome con creces,
Que empiezo a ver poco serio
Tanto hablar del cementerio.

Tempus fugit. "Fuego, estopa..."
¡Pero acábate tu copa!
El corazón es mudable.
¿Pero quién queda que habla
De reglas en los amores?

(Hemos hecho cosas peores.)

 

II

Digamos que en esta ciudad viven unos diez millones,
Unos habitan agujeros, otros habitan mansiones.
Pero no hay un lugar para nosotros, mi amor,
no hay un lugar para nosotros.

Alguna vez tuvimos un país y nos gustaba
Todavía lo podemos encontrar en un atlas.
Pero ahora, no podemos ir allá, mi amor
ahora no podemos ir allá.

En la parroquia de nuestro pueblo crece un árbol viejo
Que cada primavera florece de nuevo.
Pero los viejos pasaportes no florecen de nuevo, mi amor,
los viejos pasaportes no florecen de nuevo.

El cónsul azotó la mesa con prepotente gesto:
"Si no tienen pasaportes, "oficialmente" están muertos.
Pero seguimos vivos, mi amor, seguimos vivos.

Fui a un comité, me ofrecieron asiento y me escucharon
Y cortésmente me pidieron que volviera el próximo año.
¿Pero qué vamos a hecer hoy mismo, mi amor,
qué vamos a hacer hoy mismo?

Fui a oír a los políticos, a un orador que argüía:
"Si los recibimos aquí, nos quitarán nuestro pan de cada día",
Y hablaba de ti y de mí, mi amor, hablaba de ti y de mí.

Creí que era un relámpago lo que atronaba sobre mí,
Pero era Hitler sobre Europa, diciendo: "Deben morir",
Y pensaba en nosotros, mi amor, pensaba en nosotros.

Vi un perro que pasaba muy orondo y abrigado,
Vi que una puerta se abría para que pasara un gato,
Pero ellos no eran judíos alemanes, mi amor
ellos no eran judíos alemanes.

Bajé a la orilla del mar y me detuve sobre el muelle
Para ver cómo nadaban en su libertad los peces,
Apenas a unos cuantos metros, mi amor
apenas a unos cuantos metros.

Caminé por el bosque, vi en los árboles a los pájaros
Que no tienen políticos, y cantan a su agrado,
Pero no eran de la raza humana, mi amor,
no eran de la raza humana.

Soñé con un edificio que llega hasta el número mil,
Y tenía mil ventanas y sus puertas eran mil,
Y ninguna era para nosotros, mi amor ninguna era para nosotros.

Me paré en mitad de una explanada cuando la nieve caía,
Diez mil soldados marchaban para abajo y para arriba,
buscándonos a ti y a mí, mi amor, buscándonos.

 

III

Aquellos ojos cayeron al pozo
Y de los ojos lágrimas cayeron:
Se ha derrumbado la torre en el suelo
Desde aquel cielo de invierno en reposo.

Era medianoche, y bajo una lápida
Gime el Amor, por pillos enterrado,
Corazón de huesos asesinados;
Como hojarasca resuenan las ánimas.

Entre la alta marea, y boca abajo,
Roto, esparcido y sin más que decir
Yace Aquel al que pudieron destruir
Los soldados, y después lo botaron.

 

IV

Chofer, mete el fierro y vete destapado,
Que en la terminal me espera mi amado

Más duro, más rápido y como un avión,
Hasta que te pares en plena estación.

Pues en la mitad de la sala de espera
Me aguarda un muchacho al que quiero de veras.

Si cuando lleguemos no lo encuentro ahí,
Me verás llorando sin el y sin mí;

Aquél que me gana con sólo mirarlo,
Que me reconforta con sólo cogerme la mano.

Me dice que me ama con voz tan sencilla
Que se duplica en mí la maravilla.

Por la carretera los bosques parecen
Saber que los hombres se aman a veces.

Pero a los gerentes y líderes charros
No habrá quien los bese más que sus cigarros.

Si yo fuera el Papa o el Gran Presidente,
Los tendría aguardando por mí eternamente.

A mí que me importan curas y empresarios:
Mi amado es más fuerte y más extraordinario.

 

V

Trae a tu amada por sobre las aguas
Para que repose bajo los árboles,
Entre palomas (desde luego blancas)
Con brisas y vientos por todas partes

Que canten con gusto, con gusto, con gusto de amor.
Ponle el anillo, con un buen abrazo
Empiecen la dicha que les aguarda,
Y mientras los peces toman instantáneas

Tendrán un sapo (ese cantante clásico)
Que cante con gusto, con gusto, con gusto de amor.

Cuando se casen, en grupos las calles
Vendrán con sus casas endomingadas;

Mesas y sillas dirán las plegarias
Y los caballos con el equipaje

Cantarán con gusto, con gusto, con gusto de amor.

 

 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO