I
Mi interior me
desaprueba
y me pasma: ¡que me atreva
a estar aquí y a
mirarte!
¿Cómo pude ayer jurarte
(incluso a las 3
a.m.)
Amarte hasta que me quemen?
Peores cosas que
mentiras
Ve la tierra cuando gira;
Y lo hace tantas
veces,
Perdonándome con creces,
Que empiezo a ver poco
serio
Tanto hablar del cementerio.
Tempus fugit. "Fuego,
estopa..."
¡Pero acábate tu copa!
El corazón es
mudable.
¿Pero quién queda que habla
De reglas en los
amores?
(Hemos hecho cosas
peores.)
II
Digamos que en esta
ciudad viven unos diez millones,
Unos habitan agujeros, otros
habitan mansiones.
Pero no hay un lugar para nosotros, mi
amor,
no hay un lugar para nosotros.
Alguna vez tuvimos un
país y nos gustaba
Todavía lo podemos encontrar en un
atlas.
Pero ahora, no podemos ir allá, mi amor
ahora no
podemos ir allá.
En la parroquia de
nuestro pueblo crece un árbol viejo
Que cada primavera florece de
nuevo.
Pero los viejos pasaportes no florecen de nuevo, mi
amor,
los viejos pasaportes no florecen de nuevo.
El cónsul azotó la
mesa con prepotente gesto:
"Si no tienen pasaportes,
"oficialmente" están muertos.
Pero seguimos vivos, mi amor,
seguimos vivos.
Fui a un comité, me
ofrecieron asiento y me escucharon
Y cortésmente me pidieron que
volviera el próximo año.
¿Pero qué vamos a hecer hoy mismo, mi
amor,
qué vamos a hacer hoy mismo?
Fui a oír a los
políticos, a un orador que argüía:
"Si los recibimos aquí, nos
quitarán nuestro pan de cada día",
Y hablaba de ti y de mí, mi
amor, hablaba de ti y de mí.
Creí que era un
relámpago lo que atronaba sobre mí,
Pero era Hitler sobre Europa,
diciendo: "Deben morir",
Y pensaba en nosotros, mi amor, pensaba
en nosotros.
Vi un perro que pasaba
muy orondo y abrigado,
Vi que una puerta se abría para que pasara
un gato,
Pero ellos no eran judíos alemanes, mi amor
ellos no
eran judíos alemanes.
Bajé a la orilla del
mar y me detuve sobre el muelle
Para ver cómo nadaban en su
libertad los peces,
Apenas a unos cuantos metros, mi
amor
apenas a unos cuantos metros.
Caminé por el bosque,
vi en los árboles a los pájaros
Que no tienen políticos, y cantan
a su agrado,
Pero no eran de la raza humana, mi amor,
no eran
de la raza humana.
Soñé con un edificio
que llega hasta el número mil,
Y tenía mil ventanas y sus puertas
eran mil,
Y ninguna era para nosotros, mi amor ninguna era para
nosotros.
Me paré en mitad de
una explanada cuando la nieve caía,
Diez mil soldados marchaban
para abajo y para arriba,
buscándonos a ti y a mí, mi amor,
buscándonos.
III
Aquellos ojos cayeron
al pozo
Y de los ojos lágrimas cayeron:
Se ha derrumbado la
torre en el suelo
Desde aquel cielo de invierno en
reposo.
Era medianoche, y bajo
una lápida
Gime el Amor, por pillos enterrado,
Corazón de
huesos asesinados;
Como hojarasca resuenan las ánimas.
Entre la alta marea, y
boca abajo,
Roto, esparcido y sin más que decir
Yace Aquel al
que pudieron destruir
Los soldados, y después lo
botaron.
IV
Chofer, mete el fierro
y vete destapado,
Que en la terminal me espera mi
amado
Más duro, más rápido y
como un avión,
Hasta que te pares en plena estación.
Pues en la mitad de la
sala de espera
Me aguarda un muchacho al que quiero de
veras.
Si cuando lleguemos no
lo encuentro ahí,
Me verás llorando sin el y sin mí;
Aquél que me gana con
sólo mirarlo,
Que me reconforta con sólo cogerme la
mano.
Me dice que me ama con
voz tan sencilla
Que se duplica en mí la maravilla.
Por la carretera los
bosques parecen
Saber que los hombres se aman a veces.
Pero a los gerentes y
líderes charros
No habrá quien los bese más que sus
cigarros.
Si yo fuera el Papa o
el Gran Presidente,
Los tendría aguardando por mí
eternamente.
A mí que me importan
curas y empresarios:
Mi amado es más fuerte y más
extraordinario.
V
Trae a tu amada por
sobre las aguas
Para que repose bajo los árboles,
Entre
palomas (desde luego blancas)
Con brisas y vientos por todas
partes
Que canten con gusto,
con gusto, con gusto de amor.
Ponle el anillo, con un buen
abrazo
Empiecen la dicha que les aguarda,
Y mientras los peces
toman instantáneas
Tendrán un sapo (ese
cantante clásico)
Que cante con gusto, con gusto, con gusto de
amor.
Cuando se casen, en
grupos las calles
Vendrán con sus casas endomingadas;
Mesas y sillas dirán
las plegarias
Y los caballos con el equipaje
Cantarán con gusto,
con gusto, con gusto de amor.