Abu Bakr Ibn Ammar,
también conocido como Ibn Ammar de
Silves
(*)
o Abenamar, (1031-1086) fue un poeta andalusí y
visir de la Taifa de Sevilla.
De origen humilde y poco conocido, su talento para la
poesía atrajo al joven
Al-Mu'tamid,
que se convirtió en su amante y amigo y lo nombró visir
de Sevilla tras la muerte de su padre, Al-Mutadid.
Abenamar tenía la reputación de ser invencible jugando
al ajedrez; según el historiador Abdelwahid
al-Marrakushi, su victoria en una partida convenció a
Alfonso VI de Castilla
a abandonar Sevilla.
En Silves conoció al príncipe
Al-Mutamid y comenzó una estrecha
relación sentimental. Tras acceder Al-Mutamid al trono
de la Taifa de Sevilla, Abenamar planeó la anexión de la
Taifa de Murcia al Reino sevillano y convenció al rey
poeta para que lo nombrara gobernador. Rápidamente, se
nombró a sí mismo rey y cortó relaciones con Al-Mutamid.
Pero su poder duró poco al ser capturado en una
emboscada y hecho prisionero en Sevilla, para ser
condenado al destierro.
En 1082 Abenamar
recala en la corte de la Taifa de Zaragoza de Al-Mu'tamin,
donde permaneció hasta 1082. Desde la corte de Zaragoza,
envió a su amigo, el rey de Sevilla Al-Mutamid, una
elegía por la que solicitaba el perdón. La casida
evocaba el estilo de Ibn Zaydun, pero adoptaba un estilo
más solemne y nostálgico, recordando los días felices de
Silves:
¿Acaso
Silves no ha llorado por el que sufre
y Sevilla no ha suspirado por un arrepentido?
La lluvia cubrió el manto de nuestra juventud
en un país donde los jóvenes rompían los amuletos de
la infancia.
Al recordar el tiempo de mi juventud, es como si se
encendiese
el fuego del amor en el pecho.
Aquellas noches en que no hacía caso de la sensatez
del consejo
y seguía los errores de los alocados;
condené al insomnio a los párpados somnolientos
y recogí el tormento de las tiernas ramas.
¡Cuántas noches pasamos en el Azud, entre los
meandros del río,
que se deslizaba con la sinuosidad de una serpiente!
Escogimos el jardín como vecino y nos visitaba con
sus regalos
que traían las manos de las suaves brisas;
nos enviaba su aliento y se lo devolvíamos aún más
perfumado,
y con más suave brisa;
la brisa, en su ir y venir, parecía una chismosa,
que llevase y trajese maledicencia;
el sol nos daba de beber.
¿Quién ha visto el sol en mitad de la negra noche,
sino nosotros?
Al-Mutamid se inclinó inicialmente por el perdón, pero
más adelante se indignó tras leer una carta interceptada
que Abenamar había enviado desde su celda, y lo mató con
sus propias manos,
hundiéndole un alfanje en el corazón,
Ibn Ammar destacó sobre todo en el cultivo de la gacela
o gazal
homoerótico. Su poesía supone una de las cimas del
cultivo de la poesía amorosa en Al-Ándalus, en la que
Abenamar es uno de sus representantes más destacados,
pues se dedicó a la lírica culta amorosa árabe por
pasión, y no por oficio como era común entre los poetas
cortesanos andalusíes.
* * * * *
(*)
Silves es una localidad
de Portugal en el distrito de Faro, en el Algarve