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| Con
16 años |
resistencia. Se inicia así el período de la dictadura militar que
contaba con el apoyo y la anuencia del gobierno de los Estados
Unidos.
En 1958, "por aburrimiento y fatiga", como nos dice el
crítico Roberto Valero en "El desamparado humor de Reinaldo
Arenas" el joven Reinaldo decide unirse a las bandas de
rebeldes castristas en las sierras de Gibara, en la provincia de
Oriente. Pasa todo un año en la insurrección, bajo las órdenes del
Comandante Eddy Zuñol.
"Esa
tarde me fui para mi casa caminando, llegué al cuarto, y seguí
escribiendo un poema. Era un poema largo que se titulaba "Morir en
junio y con la lengua fuera". A los pocos días tuve que interrumpir
mi poema, pues alguien me había entrado por la ventana del cuarto y me
había robado la máquina de escribir. Fue un robo serio, porque para mí
aquella máquina de escribir era no sólo la única pertenencia de valor
que tenía en aquel cuarto, sino el objeto más preciado con el que yo podía
contar. Sentarme a escribir era, y aún lo sigue siendo, algo
extraordinario; yo me inspiraba (como un pianista) en el ritmo de aquellas
teclas y ellas mismas me llevaban. Los párrafos se sucedían unos a otros
como el oleaje del mar; una veces más intensos y otras menos; otras veces
como ondas gigantescas que cubrían páginas y páginas sin llegar a un
punto y aparte. Mi máquina era una Underwood vieja y de hierro, pero
constituía para mí un instrumento mágico"
Empezó a escribir a los 13 años, aunque la
llegada de la Revolución, a la que se sumó como guerrillero, retrasó su
vocación hasta 1963, cuando ingresó en la Biblioteca Nacional y redactó
Celestino antes del alba. Conoció y entabló amistad con Piñera y
Lezama Lima.
Su libro El mundo alucinante fue prohibido por
contrarrevolucionario, y a partir de ese momento y en adelante tuvo que
esconder sus manuscritos. Otra vez el mar, que ocultó bajo tierra y
en el tejado, fue hallado y destruido, pero lo rehizo tres veces. 
El
ambiente en Cuba se enrarecía: la campaña de la Zafra de los Diez
Millones, en la que el escritor fue obligado a contribuir cortando caña en
una plantación, y las torturas al poeta disidente Heberto Padilla fueron
para Arenas síntomas de su arriesgada situación, que trató de paliar al
casarse con la actriz Ingrávida González.
Con
el triunfo
de la revolución castrista en 1959, Arenas obtiene una
beca del nuevo gobierno en el poder y estudia la carrera de
Contabilidad Agrícola, la que empieza a ejercer en una granja
avícola en las mismas faldas de la Sierra Maestra. La
institucionalización de la nueva dictadura tomaría menos de una
década. Arenas comprende en seguida que se trata de otra dictadura
militar pero aún más envilecida y feroz que la anterior.
En 1967 escribe su primera novela, Celestino antes del alba, en la
que se advierte su riqueza narrativa y la originalidad de su escritura a
través de la evocación del mundo de la infancia, para lo cual se vale
además de registros absurdos y fantásticos. Dos años después aparece El
mundo alucinante, más tarde
celebradísima por la crítica y el público,
y que se inscribirá dentro del llamado "boom de la literatura
latinoamericana" por su carácter innovador y la ruptura establecida
respecto a los autores "clásicos" de la literatura cubana, como Alejo
Carpentier.
En 1973 lo detuvieron por
contrarrevolucionario y traicionado en su huida por su amigo Coco Salá,
fue conducido al cuartel de Miramar, desde donde trató de salir de la isla
en un neumático. Fracasó, como cuando quiso huir por Guantánamo, donde
estuvo a punto de ser ametrallado.
Durante dos meses se refugió entre la
vegetación del Parque Lenin, hasta que la policía lo encerró en el
castillo del Morro: dos años entre palizas e intentos de suicidio. Tras
perder dos dientes, trabajar como forzado y confesar por escrito para
evitar torturas, obtuvo la libertad.
En los cinco años siguientes asistió
a las muertes de sus amigos Lezama Lima y Piñera, se enamoró del joven
Lázaro Gómez y saqueó un convento para sobrevivir. Hasta que se unió a los
marielitos y falsificó a mano su pasaporte para convertirse en Reinaldo
Arinas y eludir la lista de los que no podían salir del país.
Retomando al aventurero y cándido
fray Servando Teresa de Mier, afamado personaje histórico que en la
ficción novelística ocupa un lugar protagonista, Reinaldo Arenas narra una
novela de aventuras que estará atravesada, al mismo tiempo, por registros
discursivos fragmentados, escisiones del orden temporal y espacial, con la
inclusión de imágenes hiperbólicas que además de adscribir a una búsqueda
humorística revelan una fuerte carga irónica. En 1980 aparece El
palacio de las blanquísimas mofetas, y ese mismo año consiguió huir de Cuba y se trasladó a Miami.
Muchos intelectuales le
dieron la espalda, y aprendió que un exiliado sin dinero no era nadie.
Arenas paseó 10 años su grito por Venezuela, Francia, Portugal, Suecia,
Dinamarca y España.
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| Recién
llegado a Miami |
En Estados Unidos da
clases en la Universidad de Florida y es nombrado profesor visitante en la
Universidad de Nueva York. Tambien colaboró en la revista Mariel
desde su fundación en 1983 hasta su cierre en 1987, acabó el repaso a su
vida que había iniciado 17 años antes en el Parque Lenin.
Un año después, en
1981, aparece el libro de cuentos
Antes del desfile, donde ofrece una visión pesimista de la
Revolución Cubana, y la que se agudiza a su vez en su autobiografía
póstuma, Antes que anochezca (1991).
Reynaldo Arenas
se suicidó Nueva York el 7 de diciembre de 1990.