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La vida
de Alcibíades, a tenor de lo que de el han ido escribiendo los mas variados
autores clásicos cercanos a su época, es una impresionante sucesión de
aventuras, peripecias, anécdotas y señales históricas que le convierten en un
personaje mas que destacado e influyente.
Fue
ahijado de Pericles, admirador y enamorado (platónicamente) de Sócrates, estuvo
en el cogollo de toda la vida política de la Atenas del siglo V a.C. Mas de un
escritor le han señalado como un timonel de su realidad histórica.
Su
huella queda marcada en los textos de variados autores: Además de su relación con
Pericles, con
Sócrates, aparece reflejado en las letras de Tucídides, uno
de los mas señalados historiadores de su época. Aparece en los escritos de Jenofonte, en los de
Aristófanes, Eurípides y también en las referencias de
Isócrates y Lisías, o Diodoro de Sicilia, o Andócides, . Y estos son meros
ejemplos.
Si
hacemos un mero apunte cronológico tenemos a Tucídides, que dedica desde el
libro V hasta el final, es decir entre el año 420 al 411,
Jenofonte
escribió la continuación de la historia que Tucídides dejó inacabada, Alcibíades
aparece entre los años 411 y 404. También aparece en los recuerdos
de Sócrates en "Los memorables".
Plutarco,
entre sus "Vidas paralelas",
le dedica una (La Vida de Alcibíades)
conjugándola con la "Vida de Lisandro" (El lacedemonio que venció a Alcibíades)
Cornelio
Nepote, autor de "Vidas de hombres Ilustres", dedica mas de una línea
a nuestro personaje.
Pero además
de Jenofonte, es Platón quien le pone en escena en numerosos diálogos,
fundamentalmente en "El banquete" y en "Alcibíades mayor".
El
Banquete, narra las conversaciones de una reunión de hombres eminentes que
hablan del amor. Pero bien avanzada la charla y los diálogos, un ultimo
personaje hace su entrada notoria y destacada. Viene ebrio y sostenido por un
flautista. Todos le saludan y atienden su charla con Sócrates que es prácticamente
el único interlocutor a su altura. El joven coronado de hiedra y el filosofo
son las estrellas del dialogo. Y es que Alcibíades lo tiene todo.
Su
atributo mas evidente es bien visible. Es excepcionalmente bello. En "Los
memorables" el autor Jenofonte lo plantea desde el principio: "A causa
de su belleza Alcibíades era perseguido por muchas damas de renombre.- (y
no solo por damas) - Se le llamaba normalmente "El bello Alcibíades".
Hay
que recordar que la belleza en aquellos tiempos, era un mérito que combinado
con las cualidades morales constituía el ideal del hombre.
Si
bien no existen imágenes del personaje, a través de su presencia en los textos
se sabe que su hermosura iba acompañada con el salero, garbo y capacidad
seductora. Plutarco lo plantea en su biografía: " En cuanto a la belleza
de Alcibíades, no hay mas que decir que floreciendo la de su semblante en toda
edad y tiempo, de niño, de adolescente, de hombre adulto, le hizo siempre
amable y gracioso. Pues lo que dijo Eurípides, que en los que son hermosos es también
hermoso el otoño, no es así. Este fue privilegio de Alcibíades y de algunos
otros. Él se lo debe a un buen natural y a una excelente constitución física.
En cuanto a su forma de hablar, se dice que hasta su defecto de pronunciación
le agraciaba y le prestaba a su lenguaje un encanto que contribuía a la
persuasión".
Son
variadas las anécdotas - reales o inventadas - que reflejan las maneras y
acciones de este seductor. Por ejemplo, aunque el pequeño Alcibíades aprendía
todo lo que tenia que saber un joven de buena familia, y además mostrando una
inteligencia excepcional, se cuenta que se negó tajantemente a aprender a tocar
la flauta porque deformaba la cara y estorbaba la buena pronunciación.
Unos
antecesores ilustres
Alcibíades
pertenecía a una familia de las mas nobles. Clinias, su padre, descendía de
los eupátridas, que según la tradición se remontaban al héroe Ayax, y estaba
asociado políticamente con Clístenes, uno de los fundadores de la democracia
ateniense. El abuelo de Megacles, la esposa de Alcibíades (una de ellas) era
hermano de la madre de Pericles.
Y
para mas relumbre, a la muerte de su padre, el mismo Alcibíades niño fue
adoptado por su tutor, el propio Pericles. Todos estos grandes nombres formaron
una luminosa orla sobre la cabeza destacada de nuestro personaje.
Pero
no solo era una cuestión de abolengo, sino también de riqueza. Desde la misma
cuna, y luego en sus matrimonios, las riquezas se acumulan sobre el noble de
abolengo.
Aunque,
todo hay que decirlo, tanto tenia tanto gastaba. Además de dispendios sin parangón,
Alcibíades mantenía una lujosa cuadra de caballos de carrera y fueron famosas
sus orgías y festines.. Era pródigo incluso con bienes que no tenia y sus
deudas también pasaron a ser mas que conocidas.
La
amistad con Sócrates
Además
de los intentos de muchos nobles y no nobles de llevarse a la cama al bello
Alcibíades, éste mantuvo con Sócrates una relación especial, desde luego mas
platónica que carnal.
En el
dialogo de Alcibíades, en El
banquete se muestra
de forma vívida el deslumbramiento del joven por el filosofo.
Un
reguero de escándalos
El
resumen del concepto que algunos coetáneos tenían de Alcibíades esta resumido
en lo que el historiador Cornelio Nepote nos indica: "lujurioso, disoluto, libidinoso
e intempestivo". El personaje suscitaba pasiones y leyendas y fábulas,
algunas inventadas y muchas exageradas.
Una
de las primeras anécdotas que relata Plutarco sucede en la calle, en un incidente
de circulación. Siendo Alcibíades niño, estaba jugando a las tabas en una
ribera próxima a un arroyo cuando se acercó un carro cargado con mercancías.
En un principio ordenó al conductor que se detuviera porque las tabas caían en
las rodaderas que el vehículo iba marcando en el sueño. El carretero, un
campesino sencillote, no le hizo caso y continuó avanzando. Los otros niños se
apartaron. Pero Alcibíades se tendió raudo en el suelo delante del carromato y
gritó "Pasa si quieres". El carretero, asustado, tiró de las riendas
y todos se precipitaron sobre el niño, gritando horrorizados".
Esta valentía
y arrojo, en muchos casos irreflexivo, será una costumbre, plantando siempre
cara al peligro, tanto en la guerra, como en la política, y hasta en el momento
de su muerte.
En
otro momento nos encontramos con un Alcibíades adolescente, que se ejercita en
la lucha con otros muchachos. Un día en el fragor de la pelea muerde a un
adversario, que exclama "Muerdes como una mujer". Y él responde rápidamente
"No. Muerdo como los leones".
Tres anécdotas
muestran su afición al derroche y su habitual falta de respeto y de escrúpulos,
con su facilidad para clavar provocaciones.
Según
Plutarco, su entrada en la vida pública, se hizo durante una asamblea en el
curso de la cual el pueblo recibía donativos y aclamaba a los donantes. Alcibíades
se precipita a la tribuna y hace su contribución. Una aportación
importante puesto que "el pueblo aplaudió y profirió gritos de
alegría". En
medio del tumulto sonoro, Alcibíades embelesado, suelta una codorniz que
llevaba bajo el manto, y todos corren a recuperar el ave del hombre de moda.
Esta anécdota conjuga su ligereza, el exagerado donativo, el ansia de llamar la
atención, su gusto por la popularidad y el revuelo que su persona levantaba allá
donde fuese.
Un día
en que Alcibíades quería ver a su tutor Pericles, le dijeron que estaba
ocupado organizándose para rendir cuentas a los atenienses (los magistrados
debía hacerlo al final de cada año, y había quien decía que Pericles se había
tomado ciertos desfases). Al parecer, el comentario de Alcibíades fue "Mas
valdría que buscara la forma de no tener que rendirlas".
Otra
anécdota célebre es la del perro de rabo cortado. Alcibíades poseía un can
de gran valor al que ordenó le cortasen el rabo. Este acto causo revuelo,
estupor y hasta indignación, siendo objeto de múltiples y variados
comentarios. "Esto es lo que yo quiero: que los atenienses hablen de
esto - y añadió ?Por que quiero que hablen de esto? Pues para que no digan de
mi cosas peores".
En
sus relaciones tanco con mujeres como con hombres acumula escandalo tras
escándalo. Una de las primeras historietas destacadas es cuando abofetea al
padre de su primera esposa. Lo hace por una apuesta. Y al día siguiente
invitó a su suegro a abofetearlo y flagelarlo en compensación.. Y obtuvo su perdón.
Estando
ya exilado en Esparta, donde prácticamente depende de la buena voluntad de sus
amistades en la ciudad, se aprovecha de que Agis el rey de Esparta, esta en
campaña, para seducir a su esposa y la deja embarazada. Y para mas
alboroto, la mujer, cuando nadie la oía llamaba Alcibíades al niño.
La
imagen ultima del personaje es precisamente cuando exilado en una aldea de
Frigia en compañía de una cortesana es acribillado con flechas y lanzas por
los hermanos de la misma. Esto lo refleja Plutarco, aunque da la explicación de
que los asesinos habían sido contratados por la victima de otros escándalos
(no por adversarios políticos)
También
muchos hombres cayeron bajo su influjo y fueron arrostrados en anécdotas. Su
belleza atraía a muchos admiradores que le pretendían seducirlo con mas o
menos éxito.
Plutarco
lo muestra duro e insolente. En una ocasión Anito - el que sería luego
acusador de Sócrates - estaba prendado de Alcibíades y organizó una cena en
la que invitó al amado. Alcibíades rehusó la invitación, se emborrachó en
su propia casa y acompañado de un embriagado cortejo de amigotes, se presentó
en la casa de Anito y ordeno a sus esclavos que se llevasen la mirad de la
vajilla, toda en oro y plata. El propio deslumbrado Anito comentaba ante
la impavidez de sus invitados "Decid mejor que me ha tratado con moderación,
benevolencia y aprecio, cuando ha podido llevarse todo y únicamente se ha
llevado la mitad"
Por
descontado que no siempre decía que no. Siendo jovencillo un día desapareció
de la casa de su tutor. Cuando estaba por iniciarse oficialmente la búsqueda,
se supo que estaba en casa de Demócrates, y que este, temeroso de llamar la atención
y para no comprometer al muchacho, le devolvió a su hogar.
Muchos
textos hablan de los amantes de Alcibíades. La misma anécdota de la codorniz,
refleja de alguna manera esto, ya que precisamente estas aves domésticas gallos
o codornices, solían ser regalos de enamorados y pretendientes.
Sócrates
y su amor especial
Sócrates
no buscaba la unión corporal sino una relación espiritual. En este terreno como
en todos los que se evocan en El Banquete su firmeza era proverbial. Resistía
las tentaciones como resistía el hambre, el frío, la fatiga o el sueño. En un
texto de Esquines de Esfeto, en el que Sócrates compara lo que siente por
Alcibíades con la experiencia de las bacantes. ¿Porque las bacantes?
"Porque cuando están poseídas por el dios (Baco) extraen leche y miel de
pozos de los que otros no pueden sacar ni agua. Del mismo modo, también yo, pese
a no poseer ningún saber con cuya enseñanza poder ser útil, pienso que frecuentándolo,
podría mejorarlo por mi amor.
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| Trozo
de un cuadro representando a Alcibíades con su amigo Sócrates |
Siendo
Alcibíades tan perspicaz no cometió la tontería de tomar a Sócrates por un
amante corriente. Ante él, su inteligencia y capacidades intelectuales se
siente turbado y asombrado, comprendiendo que Sócrates posee cualidades intelectivas
que él no posee.
En un
pasaje de la historia, Alcibíades se reúne con Sócrates, habiendo despedido a
todos los criados. Espera las insinuaciones del erudito, ante las que está
decidido a ceder. Pero ¡ nada !. Así pues. lo invito a cenar conmigo,
buenamente, como el amante que quiere intentar algo con el buen amado. Sócrates
tarde en aceptar y quiere marcharse inmediatamente después de la cena.
Alcibíades insiste, le obliga a quedarse. El relato es delicioso y casi
cándido. El resultado es que Sócrates y Alcibíades duermen juntos, tapados
con la misma manta, sin que medie entre los dos mas que un noble coloquio acerca
de la belleza interior y la belleza externa. La belleza interior de Sócrates ha
triunfado.
Precisamente
en El banquete, Alcibíades confiesa con la franqueza que da la embriaguez sus
sentimientos cuando escucha a Sócrates: "El corazón me palpita con mas
fuerza que el de los coribantes en su frenesí; sus palabras me hacen derramar
lágrimas".
A la muerte de Pericles en 429 a.C., es elegido
estratega en varias ocasiones, más por sus capacidades
para la intriga que por las cualidades militares. Pronto
se inició en política, dotado de un poderoso poder de
convicción gracias a su fluida oratoria. Alcibíades obtuvo una gran riqueza mediante su
matrimonio, pero derrochó su dinero y llevó una vida
disoluta.
Con carísimas demostraciones públicas, en
particular en los Juegos Olímpicos del año 420 a.C.,
ganó el aprecio del pueblo. Su rival político fue el
ateniense Nicias, quien había consolidado un tratado de
paz por 50 años entre atenienses y espartanos.
En el 415 a.C. Alcibíades fue uno de los
comandantes de la desafortunada expedición contra
Siracusa (Sicilia). Antes de que partiera la expedición,
todas las estatuas del dios Hermes en Atenas fueron
mutiladas en una sola noche; la culpa recayó sobre Alcibíades, quien fue acusado de profanación de
estatuas sagradas. Huyó a Esparta, donde divulgó los
planes de la expedición y fomentó una alianza entre
espartanos y siracusanos para derrotar a los atenienses.
Por este acto de traición, Atenas le condenó a muerte y
confiscó sus posesiones.
En
el 414 a.C. Alcibíades se dirigió con la
expedición espartana a la isla de Quíos, donde inició
una rebelión jónica contra los atenienses. Los problemas
de Alcibíades con los dirigentes espartanos
llevaron a estos últimos a planear su asesinato. Al
enterarse de la conspiración, Alcibíades se
refugió con la ayuda del sátrapa persa Tisafernes e
intentó, sin éxito, ponerle de parte de los atenienses
aduciendo que era interesante para Persia impedir que
Esparta obtuviera un completo control sobre Atenas.
Alcibíades propuso hacerse con el apoyo persa
para los atenienses si ellos revocaban la sentencia que
le obligó a exiliarse. Aceptaron su oferta, pero él
deseaba hacer algunos favores a Atenas antes de
regresar.
Por ello, permaneció en el extranjero y obtuvo
victorias importantes para los atenienses, como la
captura de las ciudades de Cícico (Cizico), Calcedonia y
Bizancio. Alcibíades regresó a Atenas en el 407 y
fue recibido con entusiasmo general. De nuevo fue
enviado a Asia con cien barcos, pero la expedición fue
derrotada en Notium en el 406.
Como consecuencia, sus
enemigos formularon una acusación nueva contra él y fue
destituido de su mando. Inmediatamente después se unió a
los persas, y se refugió en Frigia (Asia Menor). A
petición del gobierno ateniense, y con la aprobación de
los espartanos, la residencia de Alcibíades fue
incendiada durante la noche, y resultó muerto por una
lluvia de flechas en su huida. Murió en Frigia en el año
404 antes de nuestra era.
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