450 a. C. - 404 a. C.

 

 

Algunas referencias sobre Alcibíades

 

La vida de Alcibíades, a tenor de lo que de el han ido escribiendo los mas variados autores clásicos cercanos a su época, es una impresionante sucesión de aventuras, peripecias, anécdotas y señales históricas que le convierten en un personaje mas que destacado e influyente.

Fue ahijado de Pericles, admirador y enamorado (platónicamente) de Sócrates, estuvo en el cogollo de toda la vida política de la Atenas del siglo V a.C. Mas de un escritor le han señalado como un timonel de su realidad histórica.

Su huella queda marcada en los textos de variados autores: Además de su relación con Pericles, con Sócrates, aparece reflejado en las letras de Tucídides, uno de los mas señalados historiadores de su época. Aparece en los escritos de Jenofonte, en los de Aristófanes, Eurípides y también en las referencias de Isócrates y Lisías, o Diodoro de Sicilia, o Andócides, . Y estos son meros ejemplos.

Si hacemos un mero apunte cronológico tenemos a Tucídides, que dedica desde el libro V hasta el final, es decir entre el año 420 al 411,

Jenofonte escribió la continuación de la historia que Tucídides dejó inacabada, Alcibíades aparece entre los años 411 y 404. También aparece en los recuerdos de Sócrates en "Los memorables".

Plutarco, entre sus "Vidas paralelas", le dedica una  (La Vida de Alcibíades) conjugándola con la "Vida de Lisandro" (El lacedemonio que venció a Alcibíades)

Cornelio Nepote, autor de "Vidas de hombres Ilustres", dedica mas de una línea a nuestro personaje.

Pero además de Jenofonte, es Platón quien le pone en escena en numerosos diálogos, fundamentalmente en "El banquete" y en "Alcibíades mayor".

El Banquete, narra las conversaciones de una reunión de hombres eminentes que hablan del amor. Pero bien avanzada la charla y los diálogos, un ultimo personaje hace su entrada notoria y destacada. Viene ebrio y sostenido por un flautista. Todos le saludan y atienden su charla con Sócrates que es prácticamente el único interlocutor a su altura. El joven coronado de hiedra y el filosofo son las estrellas del dialogo. Y es que Alcibíades lo tiene todo.

Su atributo mas evidente es bien visible. Es excepcionalmente bello. En "Los memorables" el autor Jenofonte lo plantea desde el principio: "A causa de su belleza Alcibíades era perseguido por muchas damas de renombre.-  (y no solo por damas) - Se le llamaba normalmente "El bello Alcibíades".

Hay que recordar que la belleza en aquellos tiempos, era un mérito que combinado con las cualidades morales constituía el ideal del hombre.

Si bien no existen imágenes del personaje, a través de su presencia en los textos se sabe que su hermosura iba acompañada con el salero, garbo y capacidad seductora. Plutarco lo plantea en su biografía: " En cuanto a la belleza de Alcibíades, no hay mas que decir que floreciendo la de su semblante en toda edad y tiempo, de niño, de adolescente, de hombre adulto, le hizo siempre amable y gracioso. Pues lo que dijo Eurípides, que en los que son hermosos es también hermoso el otoño, no es así. Este fue privilegio de Alcibíades y de algunos otros. Él se lo debe a un buen natural y a una excelente constitución física. En cuanto a su forma de hablar, se dice que hasta su defecto de pronunciación le agraciaba y le prestaba a su lenguaje un encanto que contribuía a la persuasión".

Son variadas las anécdotas - reales o inventadas -  que reflejan las maneras y acciones de este seductor. Por ejemplo, aunque el pequeño Alcibíades aprendía todo lo que tenia que saber un joven de buena familia, y además mostrando una inteligencia excepcional, se cuenta que se negó tajantemente a aprender a tocar la flauta porque deformaba la cara y estorbaba la buena pronunciación.

Unos antecesores ilustres

Alcibíades pertenecía a una familia de las mas nobles. Clinias, su padre, descendía de los eupátridas, que según la tradición se remontaban al héroe Ayax, y estaba asociado políticamente con Clístenes, uno de los fundadores de la democracia ateniense. El abuelo de Megacles, la esposa de Alcibíades (una de ellas) era hermano de la madre de Pericles.

Y para mas relumbre, a la muerte de su padre, el mismo Alcibíades niño fue adoptado por su tutor, el propio Pericles. Todos estos grandes nombres formaron una luminosa orla sobre la cabeza destacada de nuestro personaje.

Pero no solo era una cuestión de abolengo, sino también de riqueza. Desde la misma cuna, y luego en sus matrimonios, las riquezas se acumulan sobre el noble de abolengo.

Aunque, todo hay que decirlo, tanto tenia tanto gastaba. Además de dispendios sin parangón, Alcibíades mantenía una lujosa cuadra de caballos de carrera y fueron famosas sus orgías y festines.. Era pródigo incluso con bienes que no tenia y sus deudas también pasaron a ser mas que conocidas.

La amistad con Sócrates

Además de los intentos de muchos nobles y no nobles de llevarse a la cama al bello Alcibíades, éste mantuvo con Sócrates una relación especial, desde luego mas platónica que carnal.

En el dialogo de Alcibíades, en El banquete se muestra de forma vívida el deslumbramiento del joven por el filosofo. 

 

Un reguero de escándalos

El resumen del concepto que algunos coetáneos tenían de Alcibíades esta resumido en lo que el historiador Cornelio Nepote nos indica: "lujurioso, disoluto, libidinoso e intempestivo". El personaje suscitaba pasiones y leyendas y fábulas, algunas inventadas y muchas exageradas.

Una de las primeras anécdotas que relata Plutarco sucede en la calle, en un incidente de circulación. Siendo Alcibíades niño, estaba jugando a las tabas en una ribera próxima a un arroyo cuando se acercó un carro cargado con mercancías. En un principio ordenó al conductor que se detuviera porque las tabas caían en las rodaderas que el vehículo iba marcando en el sueño. El carretero, un campesino sencillote, no le hizo caso y continuó avanzando. Los otros niños se apartaron. Pero Alcibíades se tendió raudo en el suelo delante del carromato y gritó "Pasa si quieres". El carretero, asustado, tiró de las riendas y todos se precipitaron sobre el niño, gritando horrorizados".

Esta valentía y arrojo, en muchos casos irreflexivo, será una costumbre, plantando siempre cara al peligro, tanto en la guerra, como en la política, y hasta en el momento de su muerte.

En otro momento nos encontramos con un Alcibíades adolescente, que se ejercita en la lucha con otros muchachos. Un día en el fragor de la pelea muerde a un adversario, que exclama "Muerdes como una mujer". Y él responde rápidamente "No. Muerdo como los leones".

Tres anécdotas muestran su afición al derroche y su habitual falta de respeto y de escrúpulos, con su facilidad para clavar provocaciones.

Según Plutarco, su entrada en la vida pública, se hizo durante una asamblea en el curso de la cual el pueblo recibía donativos y aclamaba a los donantes. Alcibíades se precipita a la tribuna y hace su contribución. Una aportación importante puesto que "el pueblo aplaudió y profirió gritos de alegría". En medio del tumulto sonoro, Alcibíades embelesado, suelta una codorniz que llevaba bajo el manto, y todos corren a recuperar el ave del hombre de moda. Esta anécdota conjuga su ligereza, el exagerado donativo, el ansia de llamar la atención, su gusto por la popularidad y el revuelo que su persona levantaba allá donde fuese.

Un día en que Alcibíades quería ver a su tutor Pericles, le dijeron que estaba ocupado organizándose para rendir cuentas a los atenienses (los magistrados debía hacerlo al final de cada año, y había quien decía que Pericles se había tomado ciertos desfases). Al parecer, el comentario de Alcibíades fue "Mas valdría que buscara la forma de no tener que rendirlas".

Otra anécdota célebre es la del perro de rabo cortado. Alcibíades poseía un can de gran valor al que ordenó le cortasen el rabo. Este acto causo revuelo, estupor y hasta indignación, siendo objeto de múltiples y variados comentarios.  "Esto es lo que yo quiero: que los atenienses hablen de esto - y añadió ?Por que quiero que hablen de esto? Pues para que no digan de mi cosas peores".

En sus relaciones tanco con mujeres como con hombres acumula escandalo tras escándalo. Una de las primeras historietas destacadas es cuando abofetea al padre de su primera esposa. Lo hace por una apuesta.  Y al día siguiente invitó a su suegro a abofetearlo y flagelarlo en compensación.. Y obtuvo su perdón.

Estando ya exilado en Esparta, donde prácticamente depende de la buena voluntad de sus amistades en la ciudad, se aprovecha de que Agis el rey de Esparta, esta en campaña, para seducir a su esposa y la deja embarazada.  Y para mas alboroto, la mujer, cuando nadie la oía llamaba Alcibíades al niño.

La imagen ultima del personaje es precisamente cuando exilado en una aldea de Frigia en compañía de una cortesana es acribillado con flechas y lanzas por los hermanos de la misma. Esto lo refleja Plutarco, aunque da la explicación de que los asesinos habían sido contratados por la victima de otros escándalos (no por adversarios políticos)

También muchos hombres cayeron bajo su influjo y fueron arrostrados en anécdotas. Su belleza atraía a muchos admiradores que le pretendían seducirlo con mas o menos éxito.

Plutarco lo muestra duro e insolente. En una ocasión Anito - el que sería luego acusador de Sócrates - estaba prendado de Alcibíades y organizó una cena en la que invitó al amado. Alcibíades rehusó la invitación, se emborrachó en su propia casa y acompañado de un embriagado cortejo de amigotes, se presentó en la casa de Anito y ordeno a sus esclavos que se llevasen  la mirad de la vajilla, toda en oro y plata.  El propio deslumbrado Anito comentaba ante la impavidez de sus invitados "Decid mejor que me ha tratado con moderación, benevolencia y aprecio, cuando ha podido llevarse todo y únicamente se ha llevado la mitad"

Por descontado que no siempre decía que no. Siendo jovencillo un día desapareció de la casa de su tutor. Cuando estaba por iniciarse oficialmente la búsqueda, se supo que estaba en casa de Demócrates, y que este, temeroso de llamar la atención y para no comprometer al muchacho, le devolvió a su hogar.

Muchos textos hablan de los amantes de Alcibíades. La misma anécdota de la codorniz, refleja de alguna manera esto, ya que precisamente estas aves domésticas gallos o codornices, solían ser regalos de enamorados y pretendientes.

Sócrates y su amor especial

Sócrates no buscaba la unión corporal sino una relación espiritual. En este terreno como en todos los que se evocan en El Banquete su firmeza era proverbial. Resistía las tentaciones como resistía el hambre, el frío, la fatiga o el sueño. En un texto de Esquines de Esfeto, en el que Sócrates compara lo que siente por Alcibíades con la experiencia de las bacantes. ¿Porque las bacantes? "Porque cuando están poseídas por el dios (Baco) extraen leche y miel de pozos de los que otros no pueden sacar ni agua. Del mismo modo, también yo, pese a no poseer ningún saber con cuya enseñanza poder ser útil, pienso que frecuentándolo, podría mejorarlo por mi amor. 

Trozo de un cuadro representando a Alcibíades con su amigo Sócrates

Siendo Alcibíades tan perspicaz no cometió la tontería de tomar a Sócrates por un amante corriente. Ante él, su inteligencia y capacidades intelectuales se siente turbado y asombrado, comprendiendo que Sócrates posee cualidades intelectivas que él no posee.

En un pasaje de la historia, Alcibíades se reúne con Sócrates, habiendo despedido a todos los criados. Espera las insinuaciones del erudito, ante las que está decidido a ceder. Pero ¡ nada !. Así pues. lo invito a cenar conmigo, buenamente, como el amante que quiere intentar algo con el buen amado. Sócrates tarde en aceptar y quiere marcharse inmediatamente después de la cena. Alcibíades insiste, le obliga a quedarse. El relato es delicioso y casi cándido. El resultado es que Sócrates y Alcibíades duermen juntos, tapados con la misma manta, sin que medie entre los dos mas que un noble coloquio acerca de la belleza interior y la belleza externa. La belleza interior de Sócrates ha triunfado.

Precisamente en El banquete, Alcibíades confiesa con la franqueza que da la embriaguez sus sentimientos cuando escucha a Sócrates: "El corazón me palpita con mas fuerza que el de los coribantes en su frenesí; sus palabras me hacen derramar lágrimas".

A la muerte de Pericles en 429 a.C., es elegido estratega en varias ocasiones, más por sus capacidades para la intriga que por las cualidades militares. Pronto se inició en política, dotado de un poderoso poder de convicción gracias a su fluida oratoria. Alcibíades obtuvo una gran riqueza mediante su matrimonio, pero derrochó su dinero y llevó una vida disoluta. 

Con carísimas demostraciones públicas, en particular en los Juegos Olímpicos del año 420 a.C., ganó el aprecio del pueblo. Su rival político fue el ateniense Nicias, quien había consolidado un tratado de paz por 50 años entre atenienses y espartanos.

En el 415 a.C. Alcibíades fue uno de los comandantes de la desafortunada expedición contra Siracusa (Sicilia). Antes de que partiera la expedición, todas las estatuas del dios Hermes en Atenas fueron mutiladas en una sola noche; la culpa recayó sobre Alcibíades, quien fue acusado de profanación de estatuas sagradas. Huyó a Esparta, donde divulgó los planes de la expedición y fomentó una alianza entre espartanos y siracusanos para derrotar a los atenienses. Por este acto de traición, Atenas le condenó a muerte y confiscó sus posesiones.

En el 414 a.C. Alcibíades se dirigió con la expedición espartana a la isla de Quíos, donde inició una rebelión jónica contra los atenienses. Los problemas de Alcibíades con los dirigentes espartanos llevaron a estos últimos a planear su asesinato. Al enterarse de la conspiración, Alcibíades se refugió con la ayuda del sátrapa persa Tisafernes e intentó, sin éxito, ponerle de parte de los atenienses aduciendo que era interesante para Persia impedir que Esparta obtuviera un completo control sobre Atenas. 

Alcibíades propuso hacerse con el apoyo persa para los atenienses si ellos revocaban la sentencia que le obligó a exiliarse. Aceptaron su oferta, pero él deseaba hacer algunos favores a Atenas antes de regresar. 

Por ello, permaneció en el extranjero y obtuvo victorias importantes para los atenienses, como la captura de las ciudades de Cícico (Cizico), Calcedonia y Bizancio. Alcibíades regresó a Atenas en el 407 y fue recibido con entusiasmo general. De nuevo fue enviado a Asia con cien barcos, pero la expedición fue derrotada en Notium en el 406.

Como consecuencia, sus enemigos formularon una acusación nueva contra él y fue destituido de su mando. Inmediatamente después se unió a los persas, y se refugió en Frigia (Asia Menor). A petición del gobierno ateniense, y con la aprobación de los espartanos, la residencia de Alcibíades fue incendiada durante la noche, y resultó muerto por una lluvia de flechas en su huida. Murió en Frigia en el año 404 antes de nuestra era.

 

 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO