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Aunque los biógrafos
no se ponen de acuerdo, todo parece indicar que "Vassourinha"
fue el nombre artístico de Mário
Ramos de Oliveira, nacido el 16 de mayo de 1923 en São Paulo, hijo de Mauro
Almeida Ramos y de Teresa Dias de Assunção, apareciendo estos
datos en su referencia profesional, el único registro mas o menos
fiable encontrado.
Jaime Faria da Rocha, redactor de textos comerciales de la emisora Radio
Record, venía insistiendo ante sus amigos que en la pensión donde vivía
había un adolescente con mucho ritmo, cantante y tocador de percusión,
y les convenció de que debían de contratarlo "para lo que
fuese".
El 10 de noviembre de
1936, con apenas doce años, el muchachito fue admitido en la radio
como empleado fijo, con un sueldo de cien mil reis, en horario de 8 a
18 horas. Por la noche también se presentaba en los programas de la
emisora donde actuaban diferentes músicos y artistas noveles.
Antes, en 1935, el
niño habia participado en la película "Fazendo Fita", último
trabajo del director italiano
Vittorio Capellaro, cuyos protagonistas eran Alzirinha Camargo y la
pareja Alvarenga y Ranchinho.
Vassourinha comenzó cantando con el nombre de "Juracy",
apodo que servia tanto para hombre como para mujer, ya que su voz tendía
hacia timbres agudos, infantiles.
En 1938, comenzó a intensificar
sus actividades como cantante. El salario paso a ser de 300 mil reis y
logró una gran popularidad cantando a dúo con Haidê Marcondes.
Llegó un momento en "Juracy" dejó de encajar con sus
nuevos registros, cuando el cambio de voz consolidó sus cuerdas
vocales, siendo necesario un nombre artísticos mas convincente.
En la emisora se acordaron un taxista (en aquella época llamados también
"chofer de plaza") muy conocido en São Paulo, cuyo apellido
era “Vassoura”.
Este era un
negro muy alegre, de risa cristalina y hasta escandalosa, según los
que llegaron a tratarle, que había conquistado su peculiar fama y reconocimiento,
por el hecho de que solía llevar a los noctámbulos y bohemios, últimos
frecuentadores del Ponto Chic, un local reducto de la clase alta y
despreocupada de la ciudad. O sea, este chofer "barría" a
los mas retardados clientes del Ponto Chic, un poco el conductor
"escoba".
Siendo una figura
tremendamente popular en la capital paulista, se pensó que
"Vassoura" sería una palabra de fácil recuerdo y
comercial, adaptando la misma al adolescente cantor. Se inventaron - también
elemento de propaganda - el rumor de que Mario era un hijo desconocido
del "Vassoura", y así el nuevo astro de la samba se quedó
con el nombre artístico de "Vassourinha".
Fue en ese periodo
que hizo amistad con Isaura Garcia, que estaba asimismo comenzando en
la emisora, y se presentaban juntos programas de radio, en espectáculos
teatrales y en giras por el interior del Estado de Sao Paulo.
Acostumbraban cantar a dúo los números que la famosísima Carmen
Mirando interpretaba en dueto con Almirante y con Luis Barbosa. Carmen
le tomo tal admiración al muchacho que cuando actuaba en Sao Paulo,
junto con su hermana Aurora y el cantante Silvio Caldas, hacia cuestión
imperativa de que
Vassourinha participase en estos espectáculos.
El repertorio del
joven en esa época era casi copia integra del de Silvio Caldas, João Petra de Barros
y Luís Barbosa.
Precisamente este
ultimo había sido el primer ejemplo imitado por Vassourinha. Luis
Barbosa fue el introductor de la "samba de breque", y
artista reconocido como un gran sambista, tanto por su voz
inigualable, como por sus personalísima inflexiones, que imprimía un
toque único a todo lo que interpretaba. Luis murió de tuberculosis
en 1938, con apenas 28 años de edad. Se llegó a decir que nunca
habría sustituto, pues su forma de cantar era inigualable y nadie podía
llegar a cantar como el. Pero precisamente Vassourinha demostraba ser
en todo el sucesor natural de Luis Barbosa.r
Ambos tenían unas
voces parecidas, ejecutaban una similares inflexiones en sus samba, y
gustaban cantar acompañándose de pandero. A partir de 1938, tras la
muerte de Barbosa,
Vassourinha comenzó de forma natural a ocupar su lugar, tanto en el
prestigio artístico como en el reconocimiento popular. En ese momento
el único obstáculo para la proyección nacional era la circunstancia
de ser paulista y de actuar en São Paulo. Pero, a pesar del handicap
que implicaba el segregacionismo y el chovinismo de los barrios o de
los estados, aun así llegó a destacarse y a ser conocido en todo el
país, hasta llegar a aparecer en la portada de la importante revista
"Carioca".
Poco se sabe
fehacientemente de su vida particular, pues siempre se mostró
sumamente reservado, aunque hay quien menciona inclinaciones homoeróticas
relegadas por verse cada vez mas bajo los focos de la atención
publica. Sus amigos mas cercanos decían que siempre que la charla
derivaba hacia el lado de las intimidades, Vassurinha cambiaba de
tema. En el aspecto familiar solo se sabe que vivía en Barra Funda y
que no tenia hermanos.
Finalmente en 1940, surgió
la primera oportunidad de grabar un disco. En ese momento ya estaba
ganando seiscientos mil reis en la Recor, y en su
"curriculum" profesional figuraba que era "cantante y
auxiliar administrativo". El compositor Antônio Almeida había
ido a la emisora como director de los "Anjos do Inferno",
grupo del que era una especie de productor empresario. Mientras estaba
charlando con Raul Duarte y Blota Júnior, escuchó la voz de un chico
cantando sambas de una forma única. Preguntó sobre el cantante y
descubrió que se trataba de un niño del elenco de la emisora al que
llamaban Vassourinha.
Raul Duarte, viendo
el impacto que el muchacho había causado en el productor, le
pidió que usase sus influencias en Rio de Janeino para conseguirle
una grabación. Vassourinha interpretaba “Seu Libório”, un choro
de João
de Barro y Alberto Ribeiro,
que había sido lanzado y hecho famoso tiempo atrás por Luis
Barroso. Luis inclusive había cantado
“Seu Libório” en la película “Alo, alô, Carnaval”, de Wallace
Downey y Ademar Gonzaga (estrenada en 1936, pero como pertenecía a
otra discográfica, João de Barro –
en la época vinculado a Columbia - no autorizó la grabación,
esperando otra oportunidad. Esta era la gran jugada, la oportunidad y
Almeida uso precisamente este argumento para convencer a Braguinha de
que aceptase a Vassourinha en la Columbia. En la otra cara del disco, colocarían
otro choro - “Juracy” - del mismo Almeida y de Ciro de Souza.
A mediados de 1941, Vassourinha
grababa su primer 78 RPM. Llevaba cinco años en la radio y tenia 17.
El disco contenía “Seu Libório” e “Juracy, y a poco de ser
lanzado el 23 de julio de 1941, alcanzó un éxito increíble, en todo
Brasil. En el acompañamiento estaba implicado Chiquinho.
En la misma sesión
de grabación, Vassourinha había registrado otros dos temas, “Emília” (de Haroldo Lobo
y Wilson Batista) y “Ela vai à feira” (de Roberto Roberti y Almanyr
Greco), que serian lanzados en otro 78 RPM dos meses después, el 19
de septiembre. Este nuevo lanzamiento reforzó el éxito del
primero, convirtiendo al muchacho en todo un fenómeno popular.
En noviembre, el
cantante es llamado nuevamente a Rio para grabar otros cuatro temas. Registró
cuatro canciones para el Carnaval de 1942: “Chik, chik, bum”
(marcha de Antônio Almeida), “Apaga a vela” (marcha de João de
Barro), “Olga” (samba de Alberto Ribeiro y Satyro de Mello) y “Tá
gostoso” (marcha de Alberto Ribeiro y Antônio Almeida) que fueron
lanzadas simultáneamente en dos discos el 3 de diciembre de 1941.
COn el éxito en Rio,
la emisora Recordo comenzaba a perder a su joven artista. A pesar del
enorme exito, el muchacho no llego a lograr un éxito financiero
similar, ya que con los discos ganaba muy poco y los espectáculos
apenar le reportaban ganancias.
El artista
acostumbraba frecuentar el Café
Nice, donde se encontraba con los mayores cantantes y compositores de
la época, ganando en reconocimiento de la profesión lo que no ganaba
monetariamente.
Las
"verdaderas" grabaciones de Vassourinha se harían en marzo
de 1942, con el acompañamiento de Benedito Lacerda y su orquesta. Las
cuatro sambas “...E o juiz apitou” (de Antônio
Almeida y J. Batista), “Amanhã eu volto” (de Antônio Almeida y Roberto Martins), “Amanhã tem baile” (de Haroldo Lobo
y Milton de
Oliveira) e “Volta pra casa, Emília” (de Antônio Almeida y J.
Batista) saldrían en dos discos lanzados en abril y mayo de ese año,
alcanzando nuevamente gran notoriedad.
Como curiosidad, el
"J. Batista" compañero de Almeida en algunas creaciones, no
era otro que el gran Wilson Batista, que había cambiado de discográfica
y por eso aparecía con nombre cambiado, empleado el de su padre Jose
Batista. De ahí la J.
En ese momento de
auge, Vassurinha comenzó a sentir los síntomas de la enfermedad que
le llevaría a la tumba poco después. Acostumbraba abrazarse
las costillas, alegando dolores extraños en los huesos.
En junio de 1942, al
llegar en tren de Sao Paulo, Vassourinha telefoneó al compositor Ciro
de Souza, señalando una cita para tratar detalles de la grabación de
una nueva samba de Ciro titulada “Mademoiselle Joujoux”. Quedaron
en encontrarse en la Galería Cruzeiro, en la avenida Rio Branco. Al
ver al muchacho, Ciro quedo asustado con su apariencia. Estaba
abatido, con fiebre alta y le confeso que no se sentía nada bien.
Ciro le llevó al consultorio de un amigo, el Dr. Dr. Mário Braune,
en la calle São José, que le examinó durante casi una hora y
concluyó que el caso era muy grave y que además era demasiado tarde.
Ciro no alcanzó a comprender cabalmente la explicación técnica,
pues parecía tratarse de una enfermedad muy extraña, donde se
combinaba la tuberculosos, el reumatismo y otras molestias que le habían
tocado el corazón, siendo necesario una hospitalización inmediata.
Antes de aplicarle una inyección, el medico recomendó que el
muchacho regresase a São Paulo en pasaje sin litera. Según el
facultativo "si el muchacho se acostaba no volvería a
levantarse"
Ciro le compró el
pasaje para el tren de las nueve de la noche, pero no pudo
acompañarlo pues era funcionario del Arsenal de Guerra y no podía
ausentarse del servicio. Le explicó la gravedad del caso al jefe del
tren, que era un gran admirador de Vassourinha, y este le prometió
que cuidaría del muchacho durante todo el viaje y le ayudaría al
llegar a São Paulo. Ciro le pidió a Vassourinha
que telefonease a Rio informando de su estado de salud.
Pasados ocho días
sin noticias, Ciro de Souza se traslado a São Paulo, encontrando al
artista en su casa, descrita por el compositor como "muy limpia a
pesar de la pobreza", con una pésima apariencia. Hablaba
malamente y se mostraba muy abatido. Isaura Gracia visitó en esa fase
a Vassourinha y en su opinión comentó que le faltaba asistencia
medica adecuada.
Su madre,
lavandera, estaba convencida de que la causa del mal había sido
el viaje a Rio, donde "había sufrido un golpe de aire
fuerte" y trataba la enfermedad con cataplasmas y ungüentos.
Cuando llegó el medico ya era demasiado tarde. Según Isaura, el
medico apretaba el dedo en la frente y los huesos se hundían
como si fuesen de cera.
La causa de la muerte
de Vassourinha es hasta la fecha desconocida, aunque las indicaciones
medicas señalan: complicaciones cardíacas recurrentes de una dolencia
ósea degenerativa, agravada por reumatismo y tuberculosis.
En la su ficha
de baja de la emisora Rádio Record, consta como acaecida el 31 de
julio de 1942. No obstante, Raul Duarte señala como fecha correcta la
del 3 de agosto. Lo único cierto es que a los 19 años de edad desaparecía
una de las mayores revelaciones de todos los tiempos de la música
popular brasileña.
Sus únicas 12
grabaciones - reunidas en un LP de la discográfica Continental
en 1976 - fueron relanzadas en un CD de la colección "Archivos
Warner" en 2002.
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