|
Aunque
la vida íntima de Rodolfo Valentino ya no era secreta para casi
nadie (en particular su homosexualidad), un nuevo libro aparecido en
Londres la investiga hasta en sus mínimos detalles. Por ejemplo, afirma
que una de las mayores frustraciones de Valentino fue haber
fracasado, eróticamente, con Carlos Gardel.
En
la nueva biografía del «latin lover» David Bret revela que la
gran pasión de la vida de Valentino fue un joven periodista francés
al que conoció en París, André Daven.
Tuvo cierta importancia
también el actor Ramón Navarro, a quien regaló una réplica de
sus genitales «de proporciones hercúleas», en plata y en tamaño
natural, agrega la biografía.
En cambio, una de sus
grandes frustraciones fue el fallido cortejo a Carlos Gardel («lo que más
quisiera en el mundo es hacer el amor con ese hombre»,
le dijo una vez a un amigo).
«Valentino, a Dream
of Desire» se remonta a su nacimiento en Castellaneta, sur de Italia,
y llega hasta su muerte en Nueva York, pasando por toda su carrera en
Hollywood.
Según Bret, Rodolfo
Guglielmi (el verdadero nombre del actor) era «gay por inclinación
natural y bisexual por conveniencia financiera».
En el año
1895, en la Castellaneta de Italia, nace bajo el nombre de Rodolfo
Guglielmi, uno de los personajes más célebres del mundo, encarnación
arquetípica del mito del amante latino: Rodolfo Valentino. Después de
una orfandad prematura se hace oficial de la caballería, luego es
rechazado por la Escuela naval de Venecia, para más tarde estudiar en la
Escuela Agraria de Génova.
Fue
iniciado en la homosexualidad cuando, a los 15 años, viajó a París y
comenzó a frecuentar el ambiente del baile y al cantante Claude Rambeau
A los
dieciocho años decide buscar solución a su rutinario porvenir, su
ansiedad le impedía conformarse y se embarcó como tantos otros hacia el
espejismo americano, hacia la tierra de las oportunidades y el desarrollo
vigoroso.
En
1913, a los 18 años, convenció a la madre de darle el dinero necesario
para viajar en tercera clase hasta Nueva York, donde tuvo una aventura con
el millonario Cornelius Bliss, que lo había contratado como
jardinero, y se convirtió en «gigoló» en el restorán Chez Maxim’s,
vendiéndose a hombres y mujeres.
Diferentes oficios llenan la inquietud hambrienta del italiano,
los imprecisos y grandes sueños son postergados o simplemente no existen,
sobrevive mientras los días ofrecen atrevimiento y amistades que inducirán
al emigrante hacia el mundo del espectáculo.
En
Los Angeles desembarcó en 1915, y pronto asistió al club homosexual
Torch, al que acudían numerosos cineastas y actores, como Gary Cooper.
Su
primer matrimonio con la actriz Jean Acker es de 1919 y para el biógrafo
«hizo de cómoda cobertura a las actividades lesbianas de la mujer».
La boda ni siquiera se consumó. Paul, Valentino y el francés
André Daven pasaron muchas noches desenfrenadas de a tres,
prosigue.
La
segunda muj er, Natasha, lo toleraba si eran hombres, pero se enfurecía y
armaba grandes escándalos si se hablaba de relaciones de su marido con
otras mujeres.
Transcurría
una jornada de ocio y hastío, un domingo indiferente, una fatiga
descansando; quizás, era sólo la continuación de un sábado de larga
noche que terminaría en el zoológico del Bronx.
Eran los años de la
segunda década del siglo XX, un grupo de amigos pasea el parque,
desprenden una arrogancia lujosa y su aparición de elegancia camina para
festejar una presumida riqueza. Amigos del júbilo, miembros de la nobleza
nocturna de New York, aristocracia forjada en los cafés y salones de
baile, entre bebidas y mazurcas, entre valses y alquileres, habitantes del
placer dispendioso.
Este domingo deambulan por el zoológico los amigos de
diferentes orígenes junto al "Marqués" Guglielmi, el huérfano
desde los once años, moroso inquilino de la Casa Giolitto's, alojamiento
obligado para muchos italianos recién llegados, el falso marqués se
conocerá más tarde como Rodolfo Valentino y la confianza de muchos
corazones suspirantes lo llamará Ruddy.
Alex Salm
ofrecerá en esa visita dominical al parque la primera lección de tango,
Valentino iniciará inadvertidamente su fulgurante trayectoria, en la
cual, el baile y sus movimientos serán los gestos seductores de un cine
sin palabras. Valentino bailó como medio de vida, danzaba con la soledad
de damas ricas, con quienes hacía pareja ocasional para acompañarles
entre ritmos y quejas; llenaría de elogios sus bellezas mal admiradas por
maridos indiferentes. Aquella primera lección de baile del parque señalará
el itinerario de Valentino del Maxim's al Rector's, del Winter Garden al
Colonial, del Orpheum al Montmartre; de una pareja a otra, de Bonnie Glass
a Jean Sawyer. Valentino llevaba sus parejas de baile de un lado a otro,
deslizando brazos y pies, cuellos y caderas; un repentino detenerse
dramatizaba la respiración mientras una mirada sigilosa hacía una pausa
lujuriosa. Giros de un baile de permanente decisión, vueltas y retornos,
agitación de conquista, aprendizaje del seductor que tomaba de la pantera
de aquel parque de su primera lección, las maneras para acechar, los
cambios de ritmo, el riesgo y al final, la presa vencida.
El año 1921
constituye el verdadero inicio de la carrera cinematográfica de Rodolfo
Valentino, después de insignificantes apariciones en otras cintas, donde
no siempre trascendió a las ediciones. Los cuatro jinetes del
Apocalipsis fue una producción basada en la novela de Vicente Blasco
Ibáñez, guión de June Mathis y dirección de Rex Ingram. El papel de
Julio Desnoyers le cabía a la perfección, Valentino hizo crecer el
personaje, las imágenes del tango fueron prolongadas por decisión del
director Ingram, la espléndida ejecución de la escena del baile oscilaba
entre la agresividad y la pasión, la violencia y el deseo, todo expresado
en un baile de la posesión que desconoce el rechazo. Jesse Lasky, famoso
productor y descubridor de Cecil B. De Mille comentó el día del estreno:
"Cada movimiento tiene la flexible gracia de una pantera".
La carrera
de Valentino superó escasamente los cinco años, películas como
"Ojos de juventud", "El Sheik", "Sangre y
Arena", "M.Beaucaire" "El hijo del Sheik", fueron
las principales muestras de una carrera exraña, breve y al parecer de
dudosa calidad.
La vida de
Valentino estuvo llena de confusión e intensidad, disputas con
productores, guiones insatisfactorios, dos divorcios, fama, fortuna,
enemistades. El apasionado amante latino transmitía ambigüedad y
obreactuación, demasiado ornamento y artificio para un cuerpo masculino,
se había convertido en la replica masculina al mito de la mujer fatal.
Rumores, incertidumbres y confusiones acerca de su personalidad o
sexualidad se escuchan desde siempre; el divino seductor, al parecer, tenía
dificultades para consumar las pasiones que despertaba. Su primer
matrimonio terminó a la semana, el segundo con Natacha Rambova, quien fue
su pareja en algunas películas, relación que convertiría en disputas
con productores y sesiones de hechicería, muy lejanas de las emociones
del Sheik y Natacha en el ardor del desierto.
Valentino
vivía de un prestigio irreverente mientras su apariencia se regodeaba de
superficialidad, lleno de proyectos frustados en una carrera en declive.
Para muhos historiadores del cine, la figura del amante voraz se agotó
por la misma ambigüedad de su imagen, el atrevimiento de demostrar la
virilidad con tanta delicadeza y elegancia cansaría tempranamente. De
igual manera, el cine dejaba de ser silente y el acento de Valentino
reafirmaría su origen latino, pero brindaría cierta incomodidad, por lo
tanto, esa limitación descartó su futuro en las escenas de la celebración
del amor, en su intimidad de los gestos y las palabras.
Un domingo
de 1926, ingresó enfermo a una clínica de su New York inicial, bastaron
ocho días para que muriese después de una operación.
Valentino
murió en 1926, a los 31 años, tras una operación de apendicitis.
Extrañamente, una
severa peritonitis terminó con el amante ilimitado. Versiones de celos,
envenenamiento, venganzas y extralimitaciones recorrieron el mundo, el
transgresor de tantos corazones había muerto. Su muerte debía alejarse
de lo rutinario o convencional, los rumores contribuirían a confeccionar
la leyenda, necesariamente hecha de excesos y turbulencias.
Miles de
personas velaron su cuerpo. Varios días llenaron de mujeres la atención
y el duelo, rostros interrogantes y lagrimosos sufrían la partida
intempestiva del diálogo visual con el amor, el dueño de sus voluntades
se alejaba sin explicaciones convincentes.
El cadáver
de Rodolfo Valentino fue trasladado a Los Angeles, recibió sepultura en
el Hollywood Memorial Park gracias a June Mathis, la guionista de Los
Cuatro jinetes del Apocalipsis, la verdadera responsable de su
descubrimiento. Durante más de cincuenta años, cada 23 de agosto se
acercaba a la tumba una dama en estricto luto, rostro oculto y desconocida
identidad, llevando su recuerdo de flores aniversario tras aniversario.
Unas versiones aseguraban que era su primera esposa, otras creían que era
la célebre actriz Pola Negri; sin embargo, la identidad de la "Dama
de negro" permaneció desconocida como una leyenda más del
apresurado final.
El niño a
quien llamaron en su distante Castellaneta el murciélago, se había
convertido en el "El Sheik"; el rechazado por la academia naval
italiana era el torero de "Sangre y Arena"; el hombre de quien
tanto dudaron de su masculinidad era el amante eterno. El tiempo ha
transcurrido y Rodolfo Valentino continúa su paso seductor, como una
caricia de sus flores dormidas de muerte, en una tumba probablemente sin
visitantes.
 |
 |
 |
| ISLA
TERNURA |
PLAYA |
NO
ERES EL ÚNICO |
|