1895  -  1926

 

APUNTES BIOGRÁFICOS

 

Aunque la vida íntima de Rodolfo Valentino ya no era secreta para casi nadie (en particular su homosexualidad), un nuevo libro aparecido en Londres la investiga hasta en sus mínimos detalles. Por ejemplo, afirma que una de las mayores frustraciones de Valentino fue haber fracasado, eróticamente, con Carlos Gardel

En la nueva biografía del «latin lover» David Bret revela que la gran pasión de la vida de Valentino fue un joven periodista francés al que conoció en París, André Daven.

Tuvo cierta importancia también el actor Ramón Navarro, a quien regaló una réplica de sus genitales «de proporciones hercúleas», en plata y en tamaño natural, agrega la biografía. 

En cambio, una de sus grandes frustraciones fue el fallido cortejo a Carlos Gardel («lo que más quisiera en el mundo es hacer el amor con ese hombre», le dijo una vez a un amigo).

«Valentino, a Dream of Desire» se remonta a su nacimiento en Castellaneta, sur de Italia, y llega hasta su muerte en Nueva York, pasando por toda su carrera en Hollywood. 

Según Bret, Rodolfo Guglielmi (el verdadero nombre del actor) era «gay por inclinación natural y bisexual por conveniencia financiera».

En el año 1895, en la Castellaneta de Italia, nace bajo el nombre de Rodolfo Guglielmi, uno de los personajes más célebres del mundo, encarnación arquetípica del mito del amante latino: Rodolfo Valentino. Después de una orfandad prematura se hace oficial de la caballería, luego es rechazado por la Escuela naval de Venecia, para más tarde estudiar en la Escuela Agraria de Génova.

 Fue iniciado en la homosexualidad cuando, a los 15 años, viajó a París y comenzó a frecuentar el ambiente del baile y al cantante Claude Rambeau

A los dieciocho años decide buscar solución a su rutinario porvenir, su ansiedad le impedía conformarse y se embarcó como tantos otros hacia el espejismo americano, hacia la tierra de las oportunidades y el desarrollo vigoroso. 

En 1913, a los 18 años, convenció a la madre de darle el dinero necesario para viajar en tercera clase hasta Nueva York, donde tuvo una aventura con el millonario Cornelius Bliss, que lo había contratado como jardinero, y se convirtió en «gigoló» en el restorán Chez Maxim’s, vendiéndose a hombres y mujeres.

Diferentes oficios llenan la inquietud hambrienta del italiano, los imprecisos y grandes sueños son postergados o simplemente no existen, sobrevive mientras los días ofrecen atrevimiento y amistades que inducirán al emigrante hacia el mundo del espectáculo.

En Los Angeles desembarcó en 1915, y pronto asistió al club homosexual Torch, al que acudían numerosos cineastas y actores, como Gary Cooper.

Su primer matrimonio con la actriz Jean Acker es de 1919 y para el biógrafo «hizo de cómoda cobertura a las actividades lesbianas de la mujer». La boda ni siquiera se consumó. Paul, Valentino y el francés André Daven pasaron muchas noches desenfrenadas de a tres, prosigue.

La segunda mujvalentinoer, Natasha, lo toleraba si eran hombres, pero se enfurecía y armaba grandes escándalos si se hablaba de relaciones de su marido con otras mujeres.

Transcurría una jornada de ocio y hastío, un domingo indiferente, una fatiga descansando; quizás, era sólo la continuación de un sábado de larga noche que terminaría en el zoológico del Bronx. 

Eran los años de la segunda década del siglo XX, un grupo de amigos pasea el parque, desprenden una arrogancia lujosa y su aparición de elegancia camina para festejar una presumida riqueza. Amigos del júbilo, miembros de la nobleza nocturna de New York, aristocracia forjada en los cafés y salones de baile, entre bebidas y mazurcas, entre valses y alquileres, habitantes del placer dispendioso. 

Este domingo deambulan por el zoológico los amigos de diferentes orígenes junto al "Marqués" Guglielmi, el huérfano desde los once años, moroso inquilino de la Casa Giolitto's, alojamiento obligado para muchos italianos recién llegados, el falso marqués se conocerá más tarde como Rodolfo Valentino y la confianza de muchos corazones suspirantes lo llamará Ruddy.

Alex Salm ofrecerá en esa visita dominical al parque la primera lección de tango, Valentino iniciará inadvertidamente su fulgurante trayectoria, en la cual, el baile y sus movimientos serán los gestos seductores de un cine sin palabras. Valentino bailó como medio de vida, danzaba con la soledad de damas ricas, con quienes hacía pareja ocasional para acompañarles entre ritmos y quejas; llenaría de elogios sus bellezas mal admiradas por maridos indiferentes. Aquella primera lección de baile del parque señalará el itinerario de Valentino del Maxim's al Rector's, del Winter Garden al Colonial, del Orpheum al Montmartre; de una pareja a otra, de Bonnie Glass a Jean Sawyer. Valentino llevaba sus parejas de baile de un lado a otro, deslizando brazos y pies, cuellos y caderas; un repentino detenerse dramatizaba la respiración mientras una mirada sigilosa hacía una pausa lujuriosa. Giros de un baile de permanente decisión, vueltas y retornos, agitación de conquista, aprendizaje del seductor que tomaba de la pantera de aquel parque de su primera lección, las maneras para acechar, los cambios de ritmo, el riesgo y al final, la presa vencida. 

El año 1921 constituye el verdadero inicio de la carrera cinematográfica de Rodolfo Valentino, después de insignificantes apariciones en otras cintas, donde no siempre trascendió a las ediciones. Los cuatro jinetes del Apocalipsis fue una producción basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, guión de June Mathis y dirección de Rex Ingram. El papel de Julio Desnoyers le cabía a la perfección, Valentino hizo crecer el personaje, las imágenes del tango fueron prolongadas por decisión del director Ingram, la espléndida ejecución de la escena del baile oscilaba entre la agresividad y la pasión, la violencia y el deseo, todo expresado en un baile de la posesión que desconoce el rechazo. Jesse Lasky, famoso productor y descubridor de Cecil B. De Mille comentó el día del estreno: "Cada movimiento tiene la flexible gracia de una pantera".

La carrera de Valentino superó escasamente los cinco años, películas como "Ojos de juventud", "El Sheik", "Sangre y Arena", "M.Beaucaire" "El hijo del Sheik", fueron las principales muestras de una carrera exraña, breve y al parecer de dudosa calidad.

La vida de Valentino estuvo llena de confusión e intensidad, disputas con productores, guiones insatisfactorios, dos divorcios, fama, fortuna, enemistades. El apasionado amante latino transmitía ambigüedad y obreactuación, demasiado ornamento y artificio para un cuerpo masculino, se había convertido en la replica masculina al mito de la mujer fatal. Rumores, incertidumbres y confusiones acerca de su personalidad o sexualidad se escuchan desde siempre; el divino seductor, al parecer, tenía dificultades para consumar las pasiones que despertaba. Su primer matrimonio terminó a la semana, el segundo con Natacha Rambova, quien fue su pareja en algunas películas, relación que convertiría en disputas con productores y sesiones de hechicería, muy lejanas de las emociones del Sheik y Natacha en el ardor del desierto.valentino

Valentino vivía de un prestigio irreverente mientras su apariencia se regodeaba de superficialidad, lleno de proyectos frustados en una carrera en declive. Para muhos historiadores del cine, la figura del amante voraz se agotó por la misma ambigüedad de su imagen, el atrevimiento de demostrar la virilidad con tanta delicadeza y elegancia cansaría tempranamente. De igual manera, el cine dejaba de ser silente y el acento de Valentino reafirmaría su origen latino, pero brindaría cierta incomodidad, por lo tanto, esa limitación descartó su futuro en las escenas de la celebración del amor, en su intimidad de los gestos y las palabras.

Un domingo de 1926, ingresó enfermo a una clínica de su New York inicial, bastaron ocho días para que muriese después de una operación. 

Valentino murió en 1926, a los 31 años, tras una operación de apendicitis.

Extrañamente, una severa peritonitis terminó con el amante ilimitado. Versiones de celos, envenenamiento, venganzas y extralimitaciones recorrieron el mundo, el transgresor de tantos corazones había muerto. Su muerte debía alejarse de lo rutinario o convencional, los rumores contribuirían a confeccionar la leyenda, necesariamente hecha de excesos y turbulencias.

Miles de personas velaron su cuerpo. Varios días llenaron de mujeres la atención y el duelo, rostros interrogantes y lagrimosos sufrían la partida intempestiva del diálogo visual con el amor, el dueño de sus voluntades se alejaba sin explicaciones convincentes.

El cadáver de Rodolfo Valentino fue trasladado a Los Angeles, recibió sepultura en el Hollywood Memorial Park gracias a June Mathis, la guionista de Los Cuatro jinetes del Apocalipsis, la verdadera responsable de su descubrimiento. Durante más de cincuenta años, cada 23 de agosto se acercaba a la tumba una dama en estricto luto, rostro oculto y desconocida identidad, llevando su recuerdo de flores aniversario tras aniversario. Unas versiones aseguraban que era su primera esposa, otras creían que era la célebre actriz Pola Negri; sin embargo, la identidad de la "Dama de negro" permaneció desconocida como una leyenda más del apresurado final.

El niño a quien llamaron en su distante Castellaneta el murciélago, se había convertido en el "El Sheik"; el rechazado por la academia naval italiana era el torero de "Sangre y Arena"; el hombre de quien tanto dudaron de su masculinidad era el amante eterno. El tiempo ha transcurrido y Rodolfo Valentino continúa su paso seductor, como una caricia de sus flores dormidas de muerte, en una tumba probablemente sin visitantes.

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO