APUNTES BIOGRÁFICOS
Charles John Vaughan (16
de agosto de 1816 - 15
de octubre de 1897), fue
un reconocido clérigo y
erudito inglés
Fue educado en la Rugby
School y en Cambridge,
donde como alumno mayor
fue ayudante en
estudios clásicos con
Lord Lyttelton alrededor
de 1838.
En 1839 fue integrado en la Junta de gobierno del Trinity College, Cambridge, y por un corto periodo estudió leyes. Tomó órdenes eclesiásticas en 1841, y se hizo vicario de la iglesia de St Martin, Leicester.
Tres años después fue
nombrado director de
Harrow School. Renunció
a la dirección en 1859 y
aceptó el obispado de
Rochester, pero se
retractó de su
aceptación.

En 1860 fue nombrado vicario de Doncaster. Fue nombrado master del Templo en 1869, y decano de Llandaff hacia 1879.
En 1894 fue nombrado presidente de Universidad Cardiff, en reconocimiento de su gran contribución a la fundación de la misma.
Vaughan fue un clérigo reconocido, un orador elocuente y un escritor de artículos teológicos. Sus numerosos trabajos incluyen conferencias, comentarios y sermones.
Escándalo en Harrow
Hasta los años 1970 las razones de Vaughan para renunciar a Harrows eran desconocidas. Los rumores apuntaban que fue un intento de auto renunciar a sus ambiciones de poder personal. Esto terminó cuando Phyllis Grosskurth descubrió los "Diarios" de John Addington Symonds, que asistía a la Harrow School en la época en que Vaughan era director.
El Harrow de los años 1840 y 1850 era, a pesar de su ostensible orientación conservadora, estaba desbordado de rumores de lo que se denominaba "irregularidades sexuales".
Jonathan Gathorne Hardy lo llama "una jungla para adolescentes; una jungla donde la lujuria y la fuerza bruta estaban totalmente desencadenadas".
Los estudiantes atractivos recibían un apodo femenino y eran considerados de propiedad pública, en cuyo caso eran forzados a practicar obscenidades en publico, o eran tomados como "la perra" de un estudiante mayor.
La línea entre la lujuria y la perversión era muy fina, como observa Symonds en el caso de un niño cuyos amantes, cada uno con un monitor, se alternaron para escupirle, patearle o lanzarle libros. El mismo Symonds, recibió abundantes proposiciones deshonestas, aunque se las arregló para permanecer en solitario.
La respuesta de Vaughan a este ambiente parece ser de cabal desaprobación. Uno de los profesores de Harrows interceptó una nota pasada entre dos niños, y se la entregó a Vaughan. De inmediato el director convocó un claustro, y leyó la carta en voz alta. Prohibió entonces el envió de tales cartas, y el uso de nombres o apodos femeninos, azotando públicamente a los dos muchachos como castigo.
En medio de este
panorama, Vaughan era,
en palabras de Gathorne Hardy
"... no por primera
vez.. en enlace de una
pasión física
devastadora, que era
totalmente incapaz
de controlar" .
A
comienzos de 1851,
Alfred Pretor (nacido en
1840), un hermoso y
espiritual amigo de
Symonds, envió a su
camarada una carta,
contándole que había
tenido un "affaire" con
el Director Vaugham.
Symonds, pensando que
eso era inconcebible, no
le creyó.
Pretor entonces le mostró numerosas cartas de amor, y Symonds quedó pasmado ante la información y prefirió no mencionar el incidente durante ocho años, aunque no podía quitarse esa historia de la cabeza. Además, el propio Symonds estaba luchando contra el aflorar de su propia orientación homosexual, y su culpabilidad sobre esos sentimientos parecía trasladarse a la culpabilidad de no revelar la homosexualidad de Vaughan.
Finalmente, en 1859, soltó la historia al catedrático de Latín en Oxford, John Connington. Connington, horrorizado, animó a Symonds a contársela a su padre, cosa que hizo.
El Dr. Symonds no tuvo dudas, e inmediatamente escribió a Vaughan para informarle que había conocido su comportamiento con Pretor. Añadía que no lo haría público si el Director decidía renunciar de inmediato. Tras una larga confrontación, sobre la que nada se conoce, Vaughan aceptó.
El 16 de septiembre, Vaughan envió una circular a los padres. En ella se lee: "He tenido que resolver, tras mucha deliberación, el tomar la oportunidad de liberarme de la gran presión de estas grandes dudas y ansiosas responsabilidades que son inseparables de tal oficio, aun bajo las circunstancias mas favorables".
Cuatro años mas tarde, en 1863, Vaughan aceptó el puesto de Obispo de Rochester, quizás pensando que en esa ocasión el Dr. Symonds habría suavizado su orden de que Vaughan nunca tuviese cargo de responsabilidad en la Iglesia. Tras enterarse del posible nombramiento, Symonds de inmediato telegrafió a Vaughan ordenándole que renunciase. Y este así lo hizo.
Entonces el escándalo permaneció oculto hasta el siglo XX, lo que es reseñable. Había algunas fugas de información del entorno de Pretor, que estaba además furioso con la intervención de su amigo Symonds, y rechazó volver a hablarle nunca más. No obstante los rumores, el secreto fue mantenido.
Horatio Brown, biógrafo de Symonds, buen amigo y albacea literario, pasó por alto la época de Harrow, comentando someramente que "La autobiografía del periodo de Harrow no es copiosa".
A la muerte de Vaughan, se supo que todos sus papeles habían sido destruidos y que prohibía cualquier biografía.
