APUNTES BIOGRÁFICOS
Aunque nació en Florencia, este humanista, escritor, poeta e historiador, procedía de una familia de Montevarchi.
Su padre quería que aprendiese alguna profesión y por ello intentó que frecuentase varios talleres, pero ante su predisposición por los estudios literarios, se decidió a enviarlo a la escuela.
En Florencia frecuentó los Orti Oricellari y luego, en Pisa, emprendió estudios académicos para hacerse notario.
Terminados los estudios, regresó a Florencia, donde se adhirió a movimientos políticos republicanos contra los Médici, lo que terminó por obligarle a abandonar la ciudad.
Pasó un periodo en Padua (1537), al servicio de los Strozzi, y luego en Bolonia (1540).
Su actividad literari
a
fue apreciada por sus
contemporáneos, que lo
consideraron incluso
"filósofo" (mientras que
él fue solamente un
divulgador de ideas
filosóficas) y pronto se
hizo famoso.
En 1543 Varchi recibió la invitación de Cosme I de Médici para regresar a Florencia, invitación que estuvo encantado de aceptar porque, al mismo tiempo, había comenzado a verse implicado en escándalos de tipo sexual, que con frecuencia tenían consecuencias jurídicas y creaban gravísimas dificultades tanto económicas como de imagen. En su vida sufrió también una condena por violación, que por poco no destruyó su carrera. La cuestión de la homosexualidad
Este lado de su personalidad le causó problemas durante casi toda su existencia. De hecho, Varchi nunca ocultó sus preferencias homosexuales, dedicando a los chicos que amaba en su momento (alguna vez, extremadamente jóvenes) multitud de sonetos amorosos petrarquistas, de los que se conservan varios centenares.
En ellos justificaba su deseo bajo un manto de ideas neoplatónicas, según la interpretación popularizada por Marsilio Ficino: lo que él amaba en el joven, declaraba Varchi, era su belleza interior, reflejo de la de Dios, y no su belleza corporal.
Sin embargo, tal explicación no convenció a sus contemporáneos (también porque en otros lugares, abandonada la prudencia, Varchi mentaba expresamente favores sexuales a los amados), quienes le dedicaron multitud de escritos burlones.
Entre ellos, son muy divertidos los sonetos de Antonfrancesco Grazzini ("el Lasca"), mientras que los de Alfonso de' Pazzi, crueles hasta la calumnia, están escritos en la oscura jerga "burchiellesca", siendo por tanto poco claros para el lector no especialista.
Actualmente sus poemas "petrarcanos"
y neoplatónicos pueden
resultar cansinos por la
repetición de las mismas
imágenes, agravadas por
cierto exceso productivo
que llevó al escritor a
plasmar cientos de
sonetos.

Varchi también escribió obras teatrales, como "La suocera"("La suegra", entre 1557-1601) y comentarios literarios sobre la lengua italiana, como Ercolano (entre 1560-1653)
La defensa de Varchi del amor
homosexual era
particularmente
explícita, y tomó poco
problema ocultar sus
éxtasis mismo -
relaciones sexuales. Sus
sonetos del amor
socrático están repletos
de las declaraciones
abiertas del amor.
Mientras, sus
composiciones latinas se
elevan sobre las
confesiones reales,
hasta el punto en que su
obra poética fue
denunciada como "Calumniosa"
por Scipione Ammirato (1531-1601) en su
Opuscoli (publicado
hacia 1637)
Varchi fue testigo de la última fase de la trayectoria descendiente en la moda del amor socrático. Sus contemporáneos se mostraban desconfiados de los sonetos "inspirados por el afecto casto", tales como el que el poeta escribió al joven Giulio della Stufa, un adolescente de unos quince años cuando el asunto. (*)
El muchacho también le respondía con otros poemas y cartas, en donde señalaba que su padre le había prohibido expresamente ver a Varchi, y también que el poeta fuese prudente y cuidadoso en su comunicación.
Particularmente audaz, si hacemos la lectura con ojos del Renacimiento, es la conclusión de "Sobre la pintura y la escultura" un opúsculo en donde Varchi desarrolla un extenso comentario sobre los dos sonetos de amor de Micheangelo dirigidos a su amado Tommaso de Cavalieri. Es de señalar que Michelangelo recibió el texto, que le agradó, y agradeció a Benedetto.
La Academia platónica florentina
En Florencia, Varchi formó parte de la Academia platónica florentina y se ocupó de lingüística, de crítica literaria (fue un gran estudioso de Dante), de estética, de filosofía y también de alquimia y de botánica. Entre otras cosas, escribió un tratado, el Hercolano (publicado póstumamente en 1570), una comedia, La Suocera (La Suegra), y muchísimos sonetos.
La Storia fiorentina
Varchi recibió el encargo de Cosme I de Médici de redactar una historia contemporánea de Florencia, que escribió, ocupado cerca de veinte años, en un estilo innovador que puede definirse como periodístico porque prestaba mucha atención a la búsqueda de las fuentes. Sin embargo, esta Storia fiorentina (Una historia de Florencia en el período 1527 - 38), precisamente por el hecho de que no pasaba por alto acontecimientos políticamente embarazosos, sería publicada solo en 1721.
Los contemporáneos apreciaban sus trabajos poéticos y filosóficos; por ejemplo, la autora y dama de la Corte Tullia d'Aragona (1508-1556) le hizo interlocutor en su obra Dialogo dell'infinitli dell'amore (1547).
La conversión religiosa
Otra característica constante en su vida fue la atención a la religión, que vivió con inquietud y que le condujo a una crisis espiritual de la que emergió con el deseo de hacerse cura, aunque en su tardía conversión también influyó la necesidad de reconstruir una reputación social comprometida por sus escándalos.
Convertido en sacerdote católico, el duque, que nunca había cesado de manifestarle su favor, le había conseguido un cargo en una iglesia de Montevarchi, pero que nunca pudo ejercer porque murió en la villa medicea de la Topaia, en el barrio de Castello de Florencia, donde vivía desde hacía diez años.
Amores variados
Su primer amor documentado fue, alrededor de 1525, hacia Giovanni un adolescente de la noble familia de los Pazzi, cuyo padre hizo apuñalar a Varchi, cuando se percató de que el muchacho se escapaba de casa para encontrarse con su amado. Sobre esta historia, Umberto Pirotti, biógrafo de Varchi, comenta:
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"El castigo fue cruel, pero no era improbable que Varchi hubiera abusado de Giovanni. Si posteriormente el se dedicó a decorar con espiritualidad su amor homosexual, en realidad había nacido con una inclinación anómala que se manifestaba en impulsos libidinosos. No necesitamos de pruebas, pudiendo aducir variados versos pederásticos, de donde se traspasa una evidente concupiscencia. (...) Encontrándose por la noche con un muchacho que se escapaba de su casa para complacerle, parece difícil que Varchi no traspasase los limites del amor platónico". |
Asimismo la escasa prudencia de Varchi se muestra en una carta del amigo Giovanbatista Busini, que también debía tener su ración de deslices hacia sus amores homosexuales, del 13 de abril de 1549, en donde comenta preocupado desde Roma sabiendo que Varchi ha vuelto a frecuentar a Giovanni.
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"He sabido que ha vuelto a encontrarse con Giovanni de Pazzi.. Esta práctica no parece oportuna a los amigos por cuanto afecta a las costumbres y a sus estudios: he querido decirle esta para satisfacer su ambigüedad para el y para mi..." |
El
lugar del joven Giovanni
en el corazón de Varchi
fue ocupado por Lorenzo
Lenzi (nacido en 1517),
cuya amistad perduró
toda la vida,
nombrándole incluso
heredero de su
biblioteca. Lenzi hizo
una buena carrera
eclesiástica: en 1541
llegó a ser nombrado
Obispo de Fermo, en 1557
nuncio papal en París, y
en 1562 en Avignone.
Varchi escribió muchos sonetos de amor por Lenzi, llamándole Lauro, con simbolismo "petrarquesco".
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"en las numerosas poesías que he escrito para el no hay una sola nota sensual, y el bien informado Anónimo, tocante a su afecto, no le dice amor, sino amistad (...) sagrada. Y aun está permitido dudar que, por lo menos al principio , Varchi se sintiese atraído físicamente por Lenzi, y que tratase de frenarse por el dolor de la cicatriz de culpabilidad por el deseo sentido de Alejandro. En toda ocasión exaltaba las dotes de Lorenzo, y la nobleza del vinculo que los atraía, y el efecto beneficioso que de esto obteníamos. Pero seriamos ingenuos, si le otorgásemos credibilidad a esas líneas. Analizando los escritos que mencionan a Lenzi, no se tarda en descubrir que no era tanta la admiración por la virtud y el talento como los pasajes de Varchi pretendían" FUENTE: Umberto Pirotti, Benedetto Varchi e la cultura del suo tempo, Olschki, Firenze 1971, p. 47. |
Después de algunos años, la pasión fue derivando hacia el afecto, transformándose en una amistad que perduró toda la vida, incluso en 1555 Lenzi ayudó a Varchi, en dificultades económicas, invitándole a vivir cerca suyo en Bologna.
El cuarto amor, en 1537, fue para Guido Strozzi, en Padua, donde Varchi había seguido a Lenzi que estaba estudiando Leyes. En esta ciudad Piero Strozzi, sobrino del banquero Filipo, director de los exiliados florentinos, era el responsable de la educación de sus hermanos pequeños Lorenzo, Alessandro y Giulio. Varchi se hizo sospechoso por cantar su amor por Giulio (en poemas donde le denomina "Carino") en vida y aun después, con desesperación cuando el joven muere en ese año de 1537.
La ruptura con los Strozzi fue radical en 1540, cuando habiendo Piero solicitado la devolución de un libro, Varchi se negó a devolverlo, reclamando además una suma de dinero que los Strozzi le adeudaban. El arrogante caballero lo tomó a mal y ordenó que a unos criados le echasen a bastonazos de la puerta de la mansión.
A poco de este lamentable incidente, Varchi se instaló en Bologna.
A su regreso a Florencia. Varchi encontró su quinto amor: un joven cantado con el nombre pastoral de "Lola", del que no se conoce prácticamente nada.
En 1553, y hasta 1555, en Firenze, fue la época de Giulio della Stufa (1538-1565), de quince años. Varchi perdió la cabeza por el joven al punto de convertirse (y de su platónico amado) el hazmerreír de Florencia.
El mismo joven fue forzado a defenderse en una carta irónica, rogándole que no escribiese mas composiciones de amor tan encendido.
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"En cuanto a
cartas dadas a
Sandrino o a
Batistino
[NOTA:
amigos que
frecuentaban
la casa
Stuffa] que
las portan,
no lo haré,
porque me
han dicho
que si
piensan que
le escribo a
V. S.,
cuestion de
secreto para
ambos, si no
por vuestro
sirviente
Matteo, se
verá por
ese, aun mas
claro, y
faltan
cartas,
porque
cierto ....,
Agnolo
[NOTA: el
padre] y
tambien
Piero [NOTA:
El tio]
tendran
grandes
sospechas de
que [NOTA:
la relación]
no es nula,
y para no
dar que
pensar a
ninguno de
los dos que
V. S. me
escribe, no
envíe
[cartas] tan
a menudo
(...) Querría aun, como muchas veces lo he dicho, que si me hace algun soneto, como aquel en respuesta que me mandó esta mañana, no usase ciertas palabras como "Cual llama interior mi corazon arde y reluce", porque las personas [NOTA: padre y tio] pueden interpretar como quieran esas palabras (...) Y asi que pienso que V. S. ha hecho sobre mi soneto que donde debia decir "del Santo Amore" y le ha hecho "del Santo Ardor", que de ello, cuando Agnolo [el padre], cuando lo leyò dijo "¡Que amor es esto!.¡que Ardor!". Tanto que a mi me gustaba mas dejarlo estar como "amor", para [ser] mas honestos (...) De ir mañana a casa de V. S. no lo creo posible, porque no creo que ambos me lo permitan. Agnolo: paciencia. Y de venir usted aqui, ahora no es posible, ... sin embargo, usted no se preocupe... se trata de no venir tan a menudo" |
Entre los sonetos que
Stufa nombra estan
indudablemente recogidos
por Grazzini [*], y que
muestran a Varchi y su
pasión por un "poetini"
como Giulio.
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A Varchi
Puro al fin me ha hecho encontrar el cielo después de tantos años un nuevo poeta que es tan virtuoso y tan bello que nos hace maravillarnos
Y entre los otros sus dotes distintas y raras tiene nombre de señor, no de bedel; que como Gianmaria, o Rafael, usted lo hermoso, Varchi, a descubrir.
Buena ventaja, aunque esta vez referido a usted, que ha encontrado su fortuna, que esta en usted enterrada.
Voy a hacer con letras estampado en las tres lenguas, y luego con mucha gloria tener en la Academia el principado.
Y antes que pasado sea del año verde la primera flor, se encontrará poeta y orador.
Tal que con gran honor y usted y él serán en prosa y verso celebrados por todo el Universo.
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Al Varchi
O padre Varchi, Sócrates nuevo o si queremos decir, Pitágoras segundo a vos venimos aprendices discípulos venimos de todo el mundo.
Puesto que vuestro saber es grande y profundo, queda [su enseñanza] grabada en el cerebro mas no se encuentra cosa así en el nuevo mundo sino tal vez quien es joven y bello.
Y porque la belleza viene de Dios solo tenemos la agudeza y el ingenio los jóvenes bellos, han de aprender bien
Mas para saber es útil el modo de enseñar antiguo y nuevo que usted, Varchi, ha encontrado para hacerlo.
Y yo el lenguaje muevo, y digo, veo ese hallazgo que ha descubierto bello, y que está en el mas verde estado.
Si tiene ansia de verlo de virtud pleno y de doctrina calido darlo a custodiar al padre Varchi |
| [*] Antonfrancesco Grazzini, Rime burlesche, Sansoni, Firenze 1882, pp. 29-30]. | |
La preocupación de los parientes de Giulio, comprensible a la luz del precedente de Giovanni de Pazzi, y sobre todo por una pasada condena por estupro, no se calmaron precisamente tras leer los sonetos que Varchi escribía al muchacho, como los siguientes:
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Soneto 396 A Giulio della Stufa
Y no es locura si cálido, y mas llama abrasadora, imposible para refrescar el incendio y el bullir mío no me da quietud, y me duele el ver así.
Aunque se vuelva dulce y santo usted, Giulio, le contemplo, y evalúo piadoso le escucho hablar, y solamente deseo después, mi sagrado y bien florido amigo.
El fuego, donde arde la gente vil, está congelado, al lado el nuestro, que los cuerpos, y que esto incendia el alma y le consume y derrite; Esto no para nunca, esto siempre escapa. Uno sigue al placer, otro la honestidad, ¡Oh, cuantas cosas que atravieso y silencio!
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Soneto 398 A Cesare dal Bagno, scultore.
Cuando mi bello Giulio con dulce risa abre sus rojos labios, como rubíes, marfil y cinabrio para deslumbrarme, intento guardarlo y fijar [la imagen]
Para mi se abre ver el Paraíso y cuanto hace mas dulce el divino Fabro, y digo: "No es el corazón tan duro y escabroso, que no acepte que vino y ha conquistado"
Y retorna a mi mente el día y la hora y el punto, en que la frondosa cima del árbol mira el adorno del buen fruto.
Y si el humano juicio estima, cosa de no fiar, pero que es primera lo que se ha de esperar, se pueda, o lo que soñamos. |
Comprensible
preocupación cuando para
nada han servido los
gritos teóricamente
planteados como
inocencia declamada en
los pasajes de Varchi,
disimuladamente, en
latín.
|
Iulio
Stuphae
|
Y cuando pasó este amor, o "fue hecho pasar" por el padre de Giulio, Varchi se consoló con el noble Cesare Ercolani, conocido en Bologna en 1555, mientras Varchi era huesped de Lenzi, y al cual dedico su tratado, titulado precisamente "Ercolano".
Y sin perder el entusiasmo, al final de su vida Varchi escribió una serie de sonetos de amor (la mayoria ineditos o perdidos) por otro muchacho, un cierto Palla de Rucellai, huerfano, que cantó en su "Cirili" bajo el pastoral nombre de "Cirilo".
Algun biógrafo crítico plantea sobre esta obra que:
|
" una
cualidad
extraña: el
empecinado
esfuerzo de
conciliar la
pederastia
con la
religión. El
personaje
Cirilo abre
el paraiso,
agradeciendo
al Creador,
con su voz
que elevan a
las animas
de la
Tierra, con
el casto
amor que le
despierta la
cercanía con
Dios. Esta mezcla híbrida de pederastia y unción espiritual se muestra tan desagradable, que casi prefereriamos una sensualidad franca e incluso unas claras obscenidades" |
Bibliografía
Benedetto Varchi, en "L'Omnibus Pittoresco", a.III (1840), julio, n.16, pp.121-122.
F.G., Benedetto Varchi, en "Poliorama Pittoresco", n. 45 del 20 junio 1840, pp. 363-364.
Vita di Benedetto Varchi, en Storie fiorentine, Le Monnier, Florencia 1857, vol. I.
Giovanni Dall'Orto, "Socratic Love" as a Disguise for Same-sex Love in the Italian Renaissance, "Journal of homosexuality", XVI, n. 1/2 1989, pp. 33-65. También: Kent Gerard y Gert Hekma, The pursuit of sodomy: male homosexuality in Renaissance and Enlightenment, Europe Harrington Park Press, Nueva York 1989, pp. 33-65.
Antonfrancesco Grazzini, Le rime burlesche edite e inedite, Sansoni, Firenze 1882.
Guido Manacorda, Benedetto Varchi. L'uomo, il poeta, il critico, "Annali della R. Scuola normale di Pisa", XVII 1903, part. II, pp. 1-161. Ristampa anastatica: Polla, Cerchio (L'Aquila) 1987.
Giorgio Pedrotti, Alfonso de' Pazzi, accademico e poeta, Tipografia Cipriani, Pescia, 1902.
Umberto Pirotti, Benedetto Varchi e la cultura del suo tempo, Olschki, Florencia, 1971.
James Wilhelm, Gay and lesbian poetry. An anthology from Sappho to Michelangelo, Garland, Nueva York y Londres, 1995, pp. 313-315.
Alessandro Montevecchi, "Storici di Firenze - studi su Nardi, Nerli e Varchi", Bolonia, Pàtron, 1989.
