Emanuel
Valk, que había comenzado a prestar servicio como pastor en una
nueva congregación en el mes de mayo de 1730, esperaba grandes hechos en
su futuro profesional y vital, menos el que seria sospechoso y acusado
por el "crimen
nefando" de sodomía.
Valk era miembro de la Iglesia Reformada de Holanda, la vertiente
cristiana mas popular en los Países Bajos.
El joven
religioso había nacido en Ámsterdam en 1697 y estudiado Teología
en Leida, superando el examen que le capacitaba como pastor en 2 de
noviembre de 1723, pasando a atender los feligreses de la localidad de
Velsen hasta mayo de 1730, en que fue trasladado a Vianen.
Comienzan
los problemas
No había
apenas tenido tiempo para establecerse en su nueva parroquia cuando el
Consejo Rector de su antigua iglesia le convocó, y luego le acusó de los
actos impuros señalados, prohibiéndole ejercer y predicar desde el 17 de
junio de ese año.
Todo había
comenzado con romeros de que el sacerdote había seducido a un sirviente,
en su antigua ubicación en Velsen. Se trataba de una acusación muy
seria.
En la
Holanda del siglo XVII estaba en vigor la denominada "Lex Carolina", el
código penal redactado por Carlos V en 1532 también titulada
"Constitutio Criminalis Carolina" cuyo articulo 116 era muy explicito en
cuanto a las penas a imponer a los sodomitas: «Que las personas que
participen en conducta lasciva, sea hombre con hombre, sea mujer con
mujer, o sea humano con animal, perderán la vida quemados en la hoguera»

Por otra
parte, la misma Holanda estaba atravesando un periodo de oscura
homofobia: el 21 de julio de 1730, una orden escrita por la autoridad
recordaba a la población que la pena por el pecado de sodomía era la
muerte.
Una parte
del documento profundizaba en las citas bíblicas, apelando al
Todopoderoso, interpretando la voluntad divina (la palabra "Dios" se
repite seis veces en el preámbulo) y el resto era una lista de seis
resoluciones que especificaban quien, cómo, cuando y por qué habían sido
ajusticiados.
Tras la
publicación de este documento, en una serie de redadas orquestadas desde
el poder, 250 "sodomitas" fueron arrestados en pocos días.
Solamente se
conservan 157 documentos que plasman la horrible suerte que les había
sido reservada: 1 fue marcado a fuego, 2 decapitados, 2 ahogados en una
tinaja llena de agua, 3 murieron en prisión, 4 fueron colgados y luego
quemados, 5 condenados a varias penas de prisión, 5 estrangulados, 8
estrangulados y quemados, 11 empalados, 25 quemados, 91 exilados,
mientras que los 93 restantes no se sabe exactamente que se había hecho
con ellos.
Valk, entre
tanto, había regresado a Ámsterdam, a casa de sus progenitores,
para visitar a visitar a su padre enfermo. había sabido que se estaba
preparando una causa judicial contra él, y era consciente de que el
viaje a la gran ciudad podía parecer una fuga, un intento de
distanciarse de sus responsabilidades o al contrario, que podía
combatir la opinión del suceso de algo vergonzoso y humillante para
todos aquellos que quedasen involucrados.
Y quizá fue esta su intención, que viajó, como dicen las crónicas, "en
su propia carroza", acompañado por su esposa, e incluso por algunos
amigos.
Permanecerá
en Ámsterdam durante seis semanas; en donde consultó con algunos
personajes cualificados para que le asesorasen a la hora de los
siguientes movimientos.
Su abogados
le tranquilizaron diciendo que las pruebas contra él parecían
insuficientes, y que podía seguir en su posición de pastor. No obstante,
no se atrevió a ello y prefirió renunciar mediante escrito a sus
superiores y al Consejo de la Iglesia de Vianen.
Además Valk
escribió un documento en su propia defensa en el cual rechazaba las
acusaciones tachándolas de "maliciosas".
Durante la
reunión del 17 de junio, convocado por el Consejo de la Iglesia de
Vianen, uno de los consejeros, Lentfrick, se lamentó que en el pueblo
estaba circulando una petición a favor del sacerdote, promovido por el
farmacéutico Augustus Sagittarius.
Los
firmantes esperaban que Valk mantuviese el prebisterio, dado que se
habían beneficiado de sus sermones y predicas y querían continuar
escuchándole.
Pero,
con sorpresa, durante la discusión, se supo que la petición había sido
escrita por el mismo pastor. El Consejo condenó al farmacéutico a no
asistir a los servicios de la Iglesia y le vetó la comunión: condena
que, en la época, equivalía a poco menos que la muerte social.
CUando Valk
regreso a Vianen desde Ámsterdam, fue convocado en el Ayuntamiento,
condenándole a no predicar mientras no hubiese demostrado su inocencia.
El 24 de
octubre, se le prohibió hablar tanto desde el pulpito como en publico.
EN este punto, el pastor solicitó ver los documentos relativos a su
persona, y no obstante la oposición del tribunal, finalmente fue
atendida esta demanda.
Tras una
larga batalla legal, el 3 de julio de 1731, le fue entregada una copia
de lo que se había recabado en su contra.
Valk había
comentado que las leyes contra la sodomía y el adulterio tenían un
"sabor judío" y que, después de todo, no se trataba de unos crímenes tan
graves.
Además, se supo también que el 5, 7 y 12 de julio del año anterior
(1730), tres testigos había declarado contra él, y siendo estos
testimonios los que habían provocado la denuncia en su contra por el
"delito perverso" practicado durante su ministerio en Velsen.
El acto
sexual había sido cometido con Dirk Zoete, un criado al servicio del
Señor de Velsen, Gerrit Corver, ex alguacil de Ámsterdam.
El 30 de
junio de 1730 el criado había sido interrogado y había negado la
acusación, lo que causó la indignación del Juez y del Consejo de Velsen,
que lo había suspendido durante seis semanas, y luego por otros ocho
días.
Pero dado
que el rumor se había extendido, otros testigos se presentaron para
confirmar que, en efecto, el criado de Zoete había comentado que el
pastor Valk había cometido con él el "pecado nefando".
Mas tarde,
el criado había dejado a su esposa y se le había perdido el rastro (8 de
junio de 1730)
En
realidad, otro testimonio había expresado, el 20 de septiembre de 1730,
que Zoete había entrado una sola vez en la casa parroquial donde
habitaba Valk, y que no había visto nada extraño ni había sucedido nada
malo.
En base a
todos estos documentos, el 9 de julio de 1731, Valk fue convocado a
Dordrecht, siendo obligado a dimitir de su oficio de pastor y fue
entregado a las autoridades civiles para enfrentarse a los cargos en su
contra.
Así, el 19
de agosto, Valk escribe su carta de renuncia y, creyendo que se había
cerrado el asunto, se trasladó a vivir a Utrech. Sin embargo, el
Tribunal Civil de Vianen no había olvidado, y lo llamó varias veces, sin
éxito, hasta que recurrió a la Corte pidiendo la detención de Utrecht.
Por
último, oficialmente acusado de sodomía, 27 de agosto de 1731, fue
sentenciado el 19 de noviembre próximo, en su ausencia. Sus propiedades
fueron confiscadas y condenado al exilio perpetuo.
Unos meses
mas tarde, Valk se da a conocer en Utrech, convencido por sus abogados
de que estaba a salvo, dado que los tribunales de Vianen no tenían
jurisdicción en esa región.
Pero
estaban equivocados. El 1o de julio de 1732, el alguacil, acompañado por
4 funcionarios, lo arrestaba y lo ingresaba en prisión. Esta misma
tarde, se establecía una comisión especial del Tribunal, mientras el
sheriff de Vianen se presentaba en la ciudad para tomarlo en custodia
desde la prisión y trasladarle de regreso a Vianen.
El viaje
fue, intencionadamente muy humillante. El carromato era descubierto para
que toda la población viese el rea. De hecho, según las crónicas del
proceso, numerosas personas se acercaron a los campos cercanos en
barcazas, carromatos y a pie, para disfrutar del "espectáculo".
En un
libelo titulado "Breve Historia Legal" el autor ironizaba sobre el hecho
de que Valk había sido acompañado durante todo el viaje de Utrech a
Vianen de una sonada serenata en su honor, con ollas, sartenes y
cuernos"
Al
siguiente 14 de julio, un lunes, fue llevado escoltado ante el Tribunal
de Vianen. El 16, exasperado y aterrorizado por la pesadilla que estaba
sufriendo en primera persona, se quitó su camisa y enrollándola, la ató
a los barrotes de la puerta de su celda, y se ahorcó.
El
suicidio fue interpretado como una admisión de su culpabilidad, y en
base al párrafo 4e del decreto del 21 de julio de 1730, el sábado 19 fue
"arrastrado por la ciudad en una carreta con dos ruedas, la cabeza
colgando contra el suelo", a continuación fue colocado en una barca y
llevado al mar. Allí, finalmente fue arrojado al agua, por lo que no
queda rastro ni del cuerpo ni de la "memoria de la maldad que había cometido".