Inventar la verdadPongo el oído atento al
pecho, como, en la orilla, el caracol al mar.
Oigo mi corazón latir sangrando y
siempre y nunca igual. Sé por quién late así, pero no
puedo decir por qué será.
Si empezara a decirlo con fantasmas de
palabras y engaños, al azar, llegaría, temblando de
sorpresa, a inventar la verdad; ¡Cuando fingí quererte, no sabía que te quería
ya!
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