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Considerado
por muchos como uno de los precursores del arte que
atendía el "beefcake" (expresión que designa la
muestra de torsos y cuerpos de jóvenes mas o menos desnudos),
este pintor ha sido un artista que supo atemperar la rigurosa
moralidad victoriana, de forma de lograr siempre la insinuación
de aquello que deseaba mostrar. Incluso
antes de que su fama y reconocimiento se consolidase, su
residencia de la costa recibía regularmente la visita de
personajes notables. Y no solamente de su gran grupo de amigos
homosexuales sino de toda condición y orientación. Los
artistas y notables iba a contactar y conocer al artista del
candor y la luz.
Henry
Scott Tuke se estableció en 1885 en Falmouth, Cornualles,
zona en la que había pasado gran parte de su infancia. Conociendo los
encantos intactos del campo y de la costa, a Tuke la situación le pareció
ideal. Podía continuar con las conexiones londinenses (siguió aceptando
pedidos para retratos) y la colonia artística de Newlyn se encontraba a
una distancia que le permitía un contacto regular mas no frecuente.
Al igual que los pintores americanos
de su época, tales como Winslow
Homer, Thomas
Eakins y, ocasionalmente John
S.Sargent, que encontraron que el pintar al aire libre proporcionaba
contextos aceptables en los que colocar el cuerpo desnudo, los artistas de
Gran Bretaña estaban, a finales del siglo pasado, explorando oportunidades
semejantes. Inspirados parcialmente por la obra del pintor francés Bastien
Lepage, un grupo de ellos creó una colonia de artistas en el entonces
remoto pueblo pescador de Newlyn, en Cornualles, y en sus alrededores.
Podía
navegar desde el puerto de Falmouth en su barca y de vez en cuando, podía
convertir su bergantín francés The Julie of Nantes en hogar
alternativo y estudio privado. Podía incluso utilizar las remotas playas
inaccesibles por tierra como escenas para sus cuadros.
Tras estudiar en la Slade School of Art de Londres, Tuke había pasado
dos años, 1881-83, en París con Jean-Paul Laurens, un pintor de género
histórico altamente respetado. Con el artista inglés Arthur Lemon fue a
Pietro Santa, un pueblo en la costa entre Livorno y La Spezia, a unos cien
kilómetros de Florencia. Por unos cuantos peniques, los bronceados jóvenes
italianos posaban desnudos en la playa.
Tuke no tardó en adquirir una reputación. El primer reconocimiento le
llegó en 1889 cuando los comisarios del Legado Chantry adquirieron
la gran composición formal de heroismo masculino, Todos a las bombas de
mano 1888 (Galería Tate, Londres) por 420 libras. Este ambicioso
lienzo que contenía siete figuras cuidadosamente pintadas, lo terminó a
bordo de un bergantín. Ésta fue su última composición clásica y de gran
tamaño. A partir de entonces, trabajó al aire libre, pintando, en estilo
naturalista, escenas de jóvenes desnudos y vestidos. El que, cinco años
más tarde, el Legado Chantry adquiriera August
Blue por 525 libras, representó una especie de bendición oficial
para su nuevo estilo.
August Blue 1893 (Tate
Gallery, Londres) es característico del
estilo plein air de Tuke, en el que maneja de modo competente los
efectos de la luz sobre el cuerpo y en el agua. Su formación académica se
pone de manifiesto en la cuidadosa composición; pero la escena de los
jóvenes desnudos bañándose, con una barca como base, en agua cristalina
bajo un luminoso cielo azul, es de un estilo naturalista del que emana
energía y, sobre todo, inocencia. En la Royal Academy, en 1894, los
relucientes colores, la brillante luz del sol y los cuerpos sanos de esta
pintura le ganaron el favor popular. Mientras que artistas como Stott de
Oldham ya habían expuesto en la Royal Academy pinturas de niños desnudos
jugando en la playa, unos desnudos de jóvenes presentados con tal
competencia y frescura nunca se habían visto antes. En vez de escandalizar
la moral victoriana, las pinturas de Tuke se consideraron como
celebraciones inocentes e ingenuas de la alegría y el placer de la
juventud, incorporando todo lo puro e inmaculado.
Tuke pintó también otros temas, sobre todo retratos y acuarelas de
escenas portuarias y barcos de vela navegando, de los cuales se desprende
un encanto delicado y casi místico, pero son sus escenas de jóvenes al
aire libre las que predominan. Pintaba a los jóvenes desnudos, dedicados a
saludables actividades al aire libre, nadando, zambulléndose o remando
bajo un cielo de una intensidad mediterránea. En otros cuadros, unos
jóvenes vestidos descansan en barcos, se apoyan en una cerca, yacen en una
hamaca, chapotean en el agua o juegan en verdes prados. Un poema escrito
por Tuke a finales de los ochenta y publicado en The Artist hace
patente el modo en que los idealizaba.
Juventud, hermosa, atrevida y divina,
amada por los dioses.
Es esta cualidad de pureza y respetabilidad, libre del prúrito del
deseo, la que permitió a Tuke evitar las sugerencias directas de
homoerotismo en su obra. En Falmouth, Tuke jamás ocultó cuales eran sus
temas predilectos y obtuvo siempre el permiso de los padres antes de
utilizar a sus modelos. Al principio, los jóvenes se mostraban renuentes a
posar y Tuke tenía que usar el mismo modelo para distintas figuras de la
misma pintura. En Dos chicos pescadores de Falmouth, expuesto en
1886 en el New English Art Club, con el título de Bañistas, usó
como modelo para ambos chicos a su amigo y modelo «cockney» Walter
Shilling. Estoy casi harto de pintar al mismo chico, pero en la pintura
de los bañistas lo veo como bastante impersonal, como el vehículo de un
espléndido color de tez y de forma, escribió. Al hablar de la obra de
Tuke, Stanhope Forbes menciona los problemas que tenía el artista para
conseguir modelos: se vio obligado a hacer venir un chico de Londres,
al que proporciona hospedaje y comida. Así que está pintando a este joven
británico en el estilo al que tanto se oponen las matronas británicas.
Hecho significativo: Tuke rara vez pintaba los genitales de sus figuras
desnudas. Los ocultaba con una cuidadosa pose y, si esto no era posible,
las pintaba bajo sombras.
A solicitud de Sydney Lomer, pintó en detalle los genitales en una
pintura, pero los disimuló rápidamente cuando el cliente no compró la
obra. Esta aparente timidez provocó que Leonard Duke, otro de los clientes
habituales de Tuke, le pidiera una versión sin pantalones del óleo Calor del mediodía 1903. La pintura muestra a dos jóvenes en la
playa, uno acostado boca arriba con pantalón holgado de algodón blanco. A
su lado, un joven desnudo mirándolo a los ojos. La pintura es ambigua,
pues se le puede interpretar como algo inocente tanto como algo cargado de
sugerencias sexuales. Es aparentemente una pintura de dos jóvenes que
disfrutan del sol y sostienen una amistosa conversación; igualmente
posible, se puede suponer que la relación de los dos chicos es mucho más
íntima, quizá más física. La versión «sin pantalones» de Tuke se publicó
en página doble en la edición de agosto de 1933 de The Tatler.
Hubo críticas en cuanto a sus temas. Una, en 1889, en el
Cornish
Eco, de El saltador, cuadro en el que figuran unos jóvenes
zambulléndose desde unas rocas y desde una barca, preguntaba por qué Tuke
no centra su atención en un tema más aceptable. Sin embargo, sus
obras se exponían anualmente en la Royal Academy y, en 1914, fue elegido
miembro de la institución. En 1911 ya había sido elegido como miembro de
pleno derecho de la Royal Watercolour Society.
Tanto antes como después de la primera Guerra Mundial, Tuke contaba con
un grupo de ardientes y entusiastas admiradores, muchos de los cuales eran
homosexuales. Conocido como «pintor de la juventud», se consideraba que
expresaba en forma visual las in quietudes más abiertas de una nueva
época.
Entre los visitantes más regulares de Tuke figuraba John Addington
Symonds, uno de los pocos homosexuales que trató de organizar la oposición
contra la enmienda Labouchere de la Ley de Enmiendas a la
Legislación Criminal de 1885, y autor del libro A Problem in Greek
Ethics. Symonds, que era un gran admirador del poeta Walt Whitman, no
tardó en reconocer el tema homosexual de su poema Calamus. Mantuvo
correspondencia con él durante más de veinte años, interrogándolo sobre su
obra y su significado. Quizá Tuke conociera también los poemas y se diera
cuenta de la relación que existía entre ellos y sus propias pinturas.
Otro gran admirador de Tuke fue Frederick George Reynolds (1880-1932),
cuyo manejo de los temas al plein air y de desnudos juveniles es
tan sexualmente segurente, si no más, que el de su maestro. Reynolds nació
en Londres; su padre, F.G. Reynolds, exponía acuarelas en la Royal
Academy. A los diecinueve años y con su carrera de arte ya planificada, se
embarcó para Australia en circunstancias misteriosas y allí trabajó en el
campo durante unos años, antes de regresar a la vida urbana como artista.
Se especializó en desnudos masculinos a orillas del mar o entre rocas,
bajo un brillante sol. En 1916 escribió sobre el placer de pintar los
deportes y pasatiempos... de la energía de alegres jóvenes.
Los alegres jóvenes proporcionaban, efectivamente, al artista
masculino que fuera homosexual la oportunidad de expresar un interés
homoerótico. Las figuras eran generalmente hermosas, atractivas y, ante
todo, inocentes, lo que permitía tanto al artista como al observador
admirarlas desde una prudente distancia. Los temas eran también aceptables
socialmente; quizá el prúrito del deseo estuviese reprimido, pero
los pocos entendidos lo reconocían aún cuando no se hubiese satisfecho.
Copyright © Emmanuel
Cooper
Texto extraido del libro Artes
plásticas y Homosexualidad, publicado por Editorial Laertes,
Barcelona, 1990.
La mayor parte de las reproducciones
pertenecen al libro The life and work of Henry Scott Tuke, de
Emmanuel Cooper, publicado por Éditions Aubrey Walter, Inglaterra, 1987. |