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Poco se conoce de Teócrito, la primera gran voz de la tradición pastoral homoerótica.
Parece que nació en Siracusa colonia helénica de la Magna
Grecia al sur de Italia, en Sicilia, a finales del siglo IV a.C.
y que vivió en la Corte de Ptolemy Philadelphius (patrono de la gran
escuela poética de Alejandría).
Se especula que
en el 275 abandonó su tierra natal, escenario
de muchos de sus poemas, para establecerse mas tarde en la Isla de
Cos.
En la
isla conoció a los poetas: Filetas, Nicias y Ascrepiades y en
Alejandría, donde tuvo estrecha amistad con Calímaco fue poeta laureado en
la corte de Tolomeo II. Se desconoce si retornó a Siracusa o permaneció
en Cos,
donde falleció alrededor del año 240 a. C.
Su importancia en la
historia de la literatura gay reside en el hecho de que cinco de sus
"Idilios" muestran el terreno emocional de un intenso - y
especialmente frustrado - deseo homosexual que poetas posteriores
llegaron a explorar con gran detalle.
Los idilios pastorales
de Teócrito figuran la naturalidad del deseo homoerótico desde la misma
naturaleza. "El amado muchacho" (Idilio XII), por ejemplo,
compara las euforia que el narrador siente por el regreso de su amado
tras dos días de ausencia, con la exhuberancia que experimenta cuando la
primavera comienza a mostrarse después de un largo invierno.
Luego hace referencia
a Diocles, un ateniense que falleció al salvar la vida del muchacho que
amaba y que en honor de sus besos se celebran concursos cada primavera
en su tumba, el narrador dice que tiene la esperanza de ser recordado
doscientos años después de su muerte como un amante fiel de los
jóvenes hermosos.
Pero si la naturaleza
presenta la posibilidad de la dicha emocional y sensual, también plantea
la posibilidad de la esterilidad afectiva. Otros idilios homoeróticos de
Teócrito se centran en el dolor del amor frustrado o perdido.
"Hylas"
(Idilio XIII) - uno de los mas famosos escritos líricos del mundo
antiguo - subvierte los valores heroicos tradicionales de la poesía
griega, señalando como incluso Hércules no puede resistirse al amor
por un hermoso joven, "Hylas, el de cabellos de oro", quien se
ahogo el intentar llegar a nado hasta su amado y ser empujado hacia
abajo por las ninfas que se habían enamorado del muchacho y deseaban
retenerlo para si mismas. (Ver
"Amores de Leyenda"
)
Las luchas y las
frustraciones por amor se enlazan con el peligro mortal del combate
heroico, como le sucede a Hércules que, incapaz de salvar a su amado,
cae en la demencia a su pesar. Para Teócrito, el poder del amor es mas
fuerte que la capacidad física, incluso del héroe mas grande.
Dominado por el cambio
estacional, el mundo de la naturaleza hace que los narradores pastorales
de Teócrito sean extremadamente conscientes del proceso de
envejecimiento que inevitablemente destruirá la dulce flor de la
juventud.
"El amante"
(Idilio XXIII), un dramático lamento narrado por un hombre momentos
antes de suicidarse por un amor no correspondido, que advierte al
muchacho sin corazón, que con el tiempo su belleza se difuminará y que
él mismo se "quemará" y "llorará" por otro
muchacho.
Similarmente
"Para un muchacho" (Idilio 29) advierte a un joven hermoso que
desprecia el amor del narrador que también envejecerá y que su belleza
y frescura desaparecerá. Por tanto "si no muestra mas
generosidad" y "corresponde a un amor que es verdadero"
ahora cuando es joven y adorable, se verá solo en su madurez sin ningún
cariño y asimismo desesperado por la atención de un joven hermoso.
Como se muestra
particularmente en este poema, el patetismo de los Idilios de Teócrito surge de la suposición de que no hay nada mas doloroso que perder el
amor del muchacho que se ama, o no ser correspondido en ese amor, siendo
imposible no enamorarse de un hermoso joven.
El narrador de
"Para otro muchacho" (Idilio XXX), que se muestra enamorado después
de una experiencia particularmente dolorosa, por lo que conoce bien como
"un hombre maduro/ debe alejarse del amor de los muchachos
jóvenes". El amor, sin embargo, responde él narrador, por un
muchacho únicamente cesa dejando de existir.
Pocos poetas han
explorado la naturaleza de la pasión con tanta profundidad psicológica
como Teócrito, o que hayan tenido tanta influencia.
Sus
"Idilios" son la fuente de la tradición pastoral homoerotica
que incluye la segunda Égloga de Virgilio, el "Calendario del
Pastor" de Spenser y "El pastor afectuoso" de Barnfield,
así como anticipa las confusiones homoeróticas en el bosque de Arden,
en "Como te gusta a ti" de Shakespeare", el
"Lydidas" de Milton, y posiblemente los poemas
"Cálamo" de Withman.
Junto con el bíblico
"Cantar de los cantares", los Idilios de Teócrito proveen un
modelo que tenia en cuenta la configuración del cuerpo masculino con el
paisaje natural, siendo la naturaleza por si misma la que permite
desencadenar ese deseo homoerótico.
Pero
desafortunadamente, como muchos de los narradores en la obra de Teócrito
aprenden, si el deseo homoerótico es tan sencillo y natural como
señala la Naturaleza, asimismo es fácilmente cortado, frustrado,
imposible por la naturalidad del envejecimiento o la naturalidad del
cambio de cariño (la inconstancia del amor)
Acerca de sus obras
Su obra mas
importante son los IDILIOS, cuadritos de la vida campestre, muchos de
ellos dialogados, trazados con gran delicadeza y sencillez. Sus
pastores son lindas estilizaciones de la realidad, pero sin la sabiduría
de los de su imitador latino Virgilio.
Es un género artificial que tubo
gran difusión en el mundo posterior. En España fue utilizado por Gracilazo
de la Vega.
Con este género poético, Teócrito de Siracusa, introduce la
sencillez e inocente vida de los pastores, hermoseada por el canto y el
amor. A través de esta modalidad el poeta siracusano rendía pleitesía a
una "inclinación" de su época, que en la hipercultura de las grandes
ciudades sentía la nostalgia del primitivismo y sencillez de la
naturaleza: rasgo que se encuentra también , expresión en la filosofía del
cinismo, renegadora de la civilización.
Se conservan de el abundantes
epigramas y hasta treinta IDILIOS o cuadros poéticos muy variados:
bucólicos propiamente dichos, mimos, relatos épicos, canciones amorosas,
etc.
El ha expresado en sus poesías pastoriles ese sueño de una vida
feliz en medio de una naturaleza risueña que obsesiona a las almas muy
civilizadas; su poesía posee un bello realismo y ha guardado la misma
lozanía a través de los tiempos. Relata con precisión breve, jugosa y
original el aspecto de las cosas (Thalasias; se eleva a veces a las
cumbres más altas de la poesía mítica (Dafnis) y otra sabe pintarnos con
un realismo sobrio e ingenuo las costumbres de los pastores sicilianos.
Sobresale en el dialogo familiar de sus personajes (el mimo de las
Siracusanas). Describe con veracidad palpitante los ardores del antiguo
amor, sensual y fatal (La Maga, El Cíclope). Escritor lleno de fantasía
imaginativa y poseedor de una sabia tradición métrica y lingüística,
Teócrito de Siracusa fue uno de los más altos representantes del período
alejandrino.
Sus principales obras fueron: Los epigramas, IDILIOS, El
niño del Oráculo, La siracusana, Serenata, Dafni, La Caridad, Poema
"Megara", Himno a los Dioscuros, Las Talasias, entre otros.
"Dafni" -
poema mítico pastoril siciliano - es una invención de la canción
bucólica. El protagonista (Dafni) hijo de Remete y una ninfa, aprendió de
su padre a jugar el Zampone. Dafni de físico hermoso y divino, fue
amado tanto por seres humanos como los dioses. Es considerado la versión
más antigua de la leyenda triste. Danfi cegó su vida al ser traicionado
por una ninfa, lanzándose a un acantilado, pues su amor no era
recompensado por su amante.
En el Idilio VII, llamado Thalisia donde
describe un festival de la cosecha en la isla de Cos. En este poema
Teócrito habla en primera persona e introduce amigos y a rivales
contemporáneos en un modo rustico.
De los 30 IDILIOS que se le atribuyen solamente 10 pueden
considerarse estrictamente bucólicos, otros son bocetos de carácter
dramático.
El decimoquinto es famoso como fiel trasunto de la vida de
Alejandría; el segundo por su retrato de una muchacha abandonada por su
amante. Otros tiene un carácter épico o lírico. Se atribuyen también un
poema titulado Megara y algunos epigramas que se conservan aún.
Los
temas de sus obras son episodios de la mitología o historias de amor, en
ambientes del campo o de la ciudad. Presenta a los pastores, como una vida
ideal e influyó notablemente en el poeta Virgilio y en los poetas del
Renacimiento.
De la obra de Teócrito han llegado a la posteridad 20
poemas, 22 epigramas y variados epigramas.
Sus composiciones poéticas
escritas en el dialecto dorio de Sicilia que tienen como fondo escenarios
tomados de la naturaleza y tratados sin asomo de exagerado localismo. Tuvo
sus primeros discípulos en Mosco y Bion, el mundo pastoril creado por su
fantasía ha perdurado hasta nuestros días a través de una larga serie de
influencias históricas.
Su obra alcanza gran celebridad en el ambiente
bucólico, por sus leyendas mitológicas que reflejan su profundo
conocimiento del mundo pastoril y una delicada sensibilidad hacia el
paisaje mediterráneo.
Teócrito se distinguió de los demás por ser un
genio de gran versatilidad, que le permitió abordar con similar maestría
tanto piezas religiosas y mitológicas. "Himno a los Dioscuros" es un
epigrama, con elogios cortesanos o recreaciones de la sociedad urbana en
Alejandría.
"Las Talisias" quizás la mejor muestra de su capacidad para
integrar elementos naturistas y literarios. Las Talasias es un epigrama
cuya evocadura descripción de la fiesta de la cosecha en las islas de Cos
constituye el marco de un dialogo entre varios poetas.
Es pues Teócrito
un poeta épico que ilustra los aspectos tradicionales del arte y la
cultura siciliana, sin dejar las tendencias griegas de la literatura.
También tiene efectos musicales sin despreciar el dórico dialecto de su
natal ciudad. Mas allá del arte bucólico y de la clase descriptiva de
atmósfera de Teócrito, fue dedicado naturalmente la mitología
temática.
Su nacimiento en Siracusa mas allá de eso de la tradición nos
lleva al naturalismo y contrario a las resonancias místicas, nos muestra
una sensibilidad profunda, que es quizás la característica mas intima del
arte de Teócrito.
Los IDILIOS
se han criticado
como atribuyendo a los campesinos sentimientos y lenguajes mas allá de su
capacidad. Hay algo en la crítica, pero la comparación con las canciones
populares moderna, que deben poco a las influencias literarias, revela
semejanzas llamativas entre ellas y el sentimiento bucólico de Teócrito,
allí puede ser poca la duda, ya que ambas derivan de la vida verdadera.
Que la vida, el conjunto en un paisaje mediterráneo, flores, el sol, el
mar y la ladera, descritos por un amo del estilo, nunca perderá su
encanto.
Los idilios son poemas cortos de carácter pastoral o rural
en el cual algo de elemento del paisaje se representa o se sugiere. El
termino fue utilizado en la antigüedad Greco-romana, para señalar una
variedad de poemas abreviados en los temas simples en los cuales la
descripción de objetos naturales fue introducida.
Las convenciones del
pastoral fueron desarrolladas por la escuela de Alejandría, en la poesía y
determinados por Teócrito, Bión y Mosco en el siglo III a.C. y los idilio
de Teócrito son la fuente de idea popular de este tipo de poemas.
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(Ver
IDILIOS)
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